Desplazados: el récord mundial que le duele a Colombia

Desplazadas de la tribu Emberá en Bogotá
Image caption Varias comunidades indígenas colombianas corren riesgo de extinción por culpa del desplazamiento forzado.

A pesar de los 2,4 millones de personas que tuvieron que abandonar sus hogares en Siria el año pasado, del desplazamiento forzado de un millón de personas en la República Democrática del Congo, y del mayor número de desplazados registrado en países como India, Pakistán y Sudán durante 2012, Colombia todavía ostenta el doloroso título de país con mayor número de desplazados internos del mundo.

Según el más reciente informe del Centro de Vigilancia del Desplazamiento Interno (IDMC, por sus siglas en inglés), con sede en Ginebra, el número de desplazados en este país suramericano ya suma entre 4,9 y 5,5 millones de personas.

Lo que significa que, durante el último medio siglo, aproximadamente uno de cada diez ciudadanos colombianos se habría visto obligado a abandonar su hogar por causa de la violencia.

En ciudades como Bogotá esa realidad le sale a uno constantemente al encuentro en las calles y en los buses, pues domina las historias con las que numerosos hombres, mujeres y niños a diario intentan conmover a pasajeros y transeúntes para conseguir alguna que otra moneda.

Image caption Cientos de desplazados viven en este barrio de invasión en la ciudad de Arauca.

Y los gigantescos barrios de invasión que se apretujan en los cerros del sur de la capital colombiana – que tienen equivalentes a las afueras de casi todas las grandes ciudades del país – también dan testimonio de la magnitud del problema.

No en balde, las estimaciones del IDMC sugieren que Colombia en estos momentos tiene al menos dos millones de desplazados más que Siria, y supera por un número aún mayor a la República Democrática del Congo, Sudán, Irak y Somalia.

Y aunque hay en marcha un diálogo entre el gobierno y la guerrilla, la cifra acumulada a lo largo de casi cincuenta años de conflicto interno armado continúa aumentando: según el informe, durante 2012 en Colombia se habrían reportado 230.000 nuevos desplazados internos.

"Recordemos que hay un proceso de paz pero que no hay un cese de fuego bilateral. Y eso ha llevado a que la población (de varias regiones del país) esté sometida a paros armados y dinámicas de enfrentamiento que las obliga a desplazarse", le explicó a BBC Mundo Marco Romero, director de la ONG Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES).

Mejores cifras

Efectivamente, la tendencia da cuenta de una de las principales dificultades del proceso de restitución de tierras y reparación de víctimas que intentan avanzar las autoridades: la prevalencia de la violencia armada en numerosas regiones de Colombia.

Image caption El proceso de restitución de tierras a las víctimas del conflicto ha ayudado a identificar a muchos deplazados que antes no estaban registrados.

Pero, en cierta medida, es también dicho proceso el que está ayudando a comprender mejor la verdadera dimensión del problema, al darles a muchos viejos desplazados un incentivo para identificarse como tales ante el gobierno.

"Estamos viviendo un fenómeno de inscripción en el registro de víctimas de personas de años anteriores, porque hasta la expedición de la Ley de Víctimas teníamos una ley, que es la Ley de Desplazados, que autorizaba el registro de personas desde el año 96 hacia adelante. Y ahora se extendió la posibilidad de registro a partir del año 1985", le explicó Romero a BBC Mundo.

"Y dado que la Ley de Víctimas prevé la restitución de tierras, o la posibilidad de que la gente reclame indemnizaciones monetarias por los daños causados, es un estímulo muy fuerte", agregó.

Efectivamente, el informe del IDMC sugiere que es sobre todo por eso que las cifras oficiales, que en diciembre de 2011 registraban "nada más" 3,9 millones de desplazados internos ahora actualmente 4,9 millones (aunque esa cifra no ha sido confirmada por el gobierno).

Pero, en su reporte, la organización también advierte que al analizar esta cifras hay que tomar en cuenta que las mismas son "acumulativas" y, por lo tanto, "no reflejan el hecho que algunas personas desplazadas internas pueden haber regresado (a sus lugares de origen), haberse integrado localmente o establecido en otras partes del país".

En aumento

Tampoco hay que perder de vista, sin embargo, que el proceso de registro de víctimas aún no ha concluido, ni que las cifras oficiales no incluyen a los desplazados por causa de la violencia ejercida por las bandas criminales de origen paramilitar, razón por la que varias organizaciones de la sociedad civil estiman que el número "real" de desplazados internos en Colombia es aún más alto de lo que reconoce el gobierno: unos 5,5 millones de personas, según los cálculos del IDMC.

Y la violencia sigue generando desplazados y dificultando regresos.

De hecho, aunque los actuales flujos de desplazados no se comparan con los que se podían observar hace una década, la oficina local del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha manifestado su preocupación por el aumento en el número de desplazados durante los últimos años.

Según ACNUR, en 2010 se contabilizaron 130.000 nuevas personas desplazadas internas en Colombia y la cifra aumentó a 143.000 el siguiente año.

"Y a través de su monitoreo de campo ACNUR estima que un número similar o superior fue desplazado en 2012", informó la organización, que también se dijo particularmente preocupada por el aumento de episodios de desplazamiento masivo.

Efectivamente, los eventos de este tipo pasaron de 57 en 2010, a 83 en 2011 y 137 el año pasado. Y la cifra ya va por 43 en los primeros tres meses del año.

En lo que no parece haber mayores cambios, sin embrago, es en las causas de estos desplazamientos. Entre las más frecuentes, según el reporte del IDMC, están la actividad de las bandas criminales de origen paramilitar, los enfrentamientos entre guerrilla y gobierno, las amenazas en contra de líderes y comunidades, el reclutamiento forzado y los intentos de obligar a las comunidades a participar en actividades ilícitas.

No en balde, los desplazamientos se concentran en departamentos y municipios históricamente afectados por estos tipos de violencia.

Y, así las cosas, todo parece indicar que el número de desplazados internos en Colombia todavía podría continuar aumentando por algún tiempo, por lo menos hasta que el diálogo de paz de La Habana haga realidad su promesa.

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