Los riesgos de no vacunar

Vacunación a una niña

Cuando se trata de vacunar, lo que en América Latina puede ser considerado como un trámite más en la prevención de enfermedades de niños, en Estados Unidos y Europa es una decisión que puede llevar a los padres a descartar la inmunización.

Desde que se inventaron las vacunas existe temor sobre los posibles efectos secundarios que estas pueden tener en los niños. Un miedo que fue exacerbado hace 15 años con un estudio publicado -y ahora retirado- en la renombrada revista científica The Lancet relacionaba el autismo con la vacuna triple (sarampión, rubeola y paperas).

A pesar de que tanto la investigación como su autor fueron desacreditados por la comunidad científica, el legado del doctor Andrew Wakefield sigue vigente. Y en el oeste de Reino Unido lo están sufriendo en carne propia. Gales está viviendo una epidemia de sarampión en niños de 10 a 15 años que -según expertos- cuenta con más de 1.000 infectados y, de no actuar enérgicamente, podría llegar a afectar a un millón de personas.

Esta cifra puede parecer insignificante si la comparamos con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que indican que en el mundo unas 160.000 personas mueren al año de sarampión.

La diferencia es que en el caso británico los niños no fueron vacunados por una decisión libre. Mientras que en gran parte del mundo en desarrollo el problema radica en la falta de acceso a la vacuna.

Dos mundos

"Como presidente de GAVI Alliance, una ONG estadounidense que ha comprado vacunas para más de un tercio de los 1.000 millones niños más pobres del mundo, me siento cabalgando entre dos mundos", escribe para la BBC el doctor Seth Berkley.

Image caption En muchos países en desarrollo no hay acceso a la vacuna.

"Por un lado veo la devastación que causan enfermedades prevenibles con vacunas, y veo a padres en países en desarrollo que han sido testigos de esto y están dispuestos a caminar largas distancias y a hacer largas colas para poder vacunar a sus hijos; y al mismo tiempo conozco a padres en EE.UU. y en Europa que tienen una preocupación genuina sobre la seguridad de vacunar a los niños".

La decisión racional de no vacunar a los pequeños puede estar argumentada en el temor de inyectar un patógeno de la enfermedad a alguien que no está enfermo.

"Para mí, las vacunas son sencillamente maravillosas; la forma en que una pequeña infección puede prevenir tanto sufrimiento y muertes las hace, desde mi punto de vista, lo más cercano a un milagro científico", agrega Berkley.

No obstante, hay profesionales de la salud que discrepan con Berkley. La Liga para la Libertad de Vacunación, en España, es una asociación que cuenta con especialistas que expresan su "preocupación por la rigidez e indiscriminación de los programas de vacunación".

En su sitio en internet, este grupo explica su postura y -entre otras cosas- dice que, a pesar de los innumerables estudios sobre el sistema inmune, sigue siendo un mundo desconocido.

Capacidad del cuerpo

También argumenta que el ser humano siempre ha estado y estará conviviendo con microrganismos, por lo que el estado de salud "dependerá de la capacidad que tenga de mejorar las condiciones de vida para así mantener a punto su sistema inmunológico".

La asociación condena, asimismo, a un Estado paternalista que se ha erigido en protector y responsable de la salud de la población, "pero desafortunadamente, esta gran responsabilidad no se traduce en la necesaria imparcialidad, ni en el respeto a la autonomía, la voluntad y la libertad de elegir de los ciudadanos".

Yvelisse Ramírez vive en España y tiene dos hijas. Junto con su pareja decidieron vacunar parcialmente a sus niñas. Parte de su decisión se debe a la forma generalizada en que están diseñados los programas de vacunación y que, según ella, no se detienen a mirar cada caso particular.

Image caption Hay quienes critican a un Estado paternalista que masifica campañas de vacunación.

"Si tratamos de vacunar contra todas las enfermedades que hay, no pararíamos nunca. Yo lo veo como con los antibióticos, si le ponemos todo tipo de medicamentos, limitamos la capacidad natural del cuerpo a reaccionar", le explica a BBC Mundo Ramírez, quien confiesa que también hay temor cuando se toma la decisión de no poner según qué vacunas porque, al fin y al cabo, siempre quieres lo mejor para tus hijos.

"Para mí, desde el momento en que no le doy paracetamol [a mis hijas] cada vez que tienen una fiebre o respeto su alimentación, y las tengo en un entorno sano, ya estoy favoreciendo su propia inmunidad. Para nosotros es como una forma de vida, tratamos de conservar la base de salud con la que nace una persona y tratas de intervenir lo menos posible hasta que no sea necesario".

"Las dudas las sigo teniendo, porque en algún momento puede haber una complicación, pero hay que poner los riesgos en una balanza. Yo sé que el sarampión se puede complicar, pero en estos tiempos, ¿cuáles son las posibilidades de que el sarampión se complique en una niña sana? Yo creo en la medicina como una intervención necesaria en algunos casos".

El doctor Seth Berkley critica esta posición, pues según él, "si no hubiera una red de seguridad de vacunación masiva y buenos servicios sanitarios implementados por gobiernos, los padres en países ricos no estarían en la posición de tomar una decisión sobre vacunación, o por lo menos no se arriesgarían a elegir no vacunar".

"Los padres que deciden no vacunar están contando con la eficacia de la vacuna, confían en todos los demás para tener esa protección de inmunidad que ellos tanto rechazan", agrega.

Responsabilidad social

Otra crítica a la decisión personal, o familiar, de no vacunar a los hijos es la implicación que tiene en la sociedad.

En el caso del sarampión, es una de las enfermedades virales que más fácilmente se transmite, por lo que las epidemias se desarrollan rápidamente.

"El sarampión te baja las defensas, te crea un estado de inmunodepresión y las complicaciones, como la neumonía, están dadas por eso", le explica a BBC Mundo la pediatra Lourdes Orta, de Hospital de Manacor en Mallorca, España.

La especialista agrega que existe una responsabilidad de salud pública en la decisión de no vacunar, "pues afectas a los demás si los tuyos no están vacunados".

"Ésta es de las cosas que me hacen dudar, pero el tema es que si hiciera lo contrario tampoco me sentiría cómoda", confiesa Ramírez.

Entre tanto, en Reino Unido algunos de los padres cuyos hijos se han visto infectados durante la actual epidemia de sarampión han mostrado su arrepentimiento por no haber tomado la decisión de no vacunar.

"Ha sido devastador y siento una terrible culpa. Mi hija perdió mucho peso y el rostro de mi hijo estaba muy hinchado, tenía unas manchas increíbles y una erupción. Estuvieron postrados en cama durante tres semanas", cuenta Craig Thomas, padre de tres hijos, una de 15, otro de 14 y uno de nueve.

Todos se contagiaron de sarampión.

Y usted, ¿qué opina? ¿Se debe o no se debe vacunar?

Preguntamos a nuestros lectores qué pensaban sobre este tema. Estos son algunos comentarios que recibimos.

Aunque también tuviera la 'oportunidad' de no vacunar a mis dos hijos, decidí hacerlo y no estoy arrepentido. Como dicen, es una simple idiotez no vacunar a nuestros hijos. <strong>Manuel de Freitas, Johanesburgo, Sudáfrica</strong><br/>

A las personas que argumentan que el cuerpo humano está equipado para combatir las infecciones deberían considerar, no sólo la alta tasa de mortandad infantil en el pasado, sino además el hecho de que los virus también evolucionan para atacar con más eficiencia, y que de hecho, lo hacen más rápido que nosotros. <strong>Erick Magaña, México</strong><br/>

Soy médico y me doy cuenta de que es un tema que mide el desarrollo de los pueblos y de las familias creo que en todos los aspectos, porque en la práctica privada de la medicina se puede ver padres que optan por no vacunar a sus hijos pero en los centros públicos eso no pasa, entonces qué se puede decir, ¿que el que tiene más dinero es más ignorante? ¿O el que tiene más necesidad no tiene la suficiente información para decidir? Opino que los trabajamos en salud estamos en la obligación de informar. <strong>Obeth Sanchez Alegria, Tarapoto, Perú</strong><br/>

Las políticas de salud pública deberían ser iguales para todos los países y los programas de vacunación ser obligatorios. <strong>Hector Suero, Repuboica Dominicana</strong><br/>

El mejor ejemplo que podemos dar es evidenciado a las personas con las secuellas que quedan por sus irresponsabilidades y la otra que la vocación del personal de salud permita llegar a sensibilizar a todo nivel con sus autoridades. <strong>Edwin Benjamin, Andahuaylas, Perú</strong><br/>

Así como bautizamos a los niños con nuestra religión sin su concentimiento, así debemos vacunarlos. Ellos en un futuro se pueden cambiar de religión, pero si no los vacunamos no podrán mediar con una enfermedad. Por mi parte llevo un control AL PIE DE LA LETRA de las vacunas a mi hija. Vivo en Venezuela donde al parecer por ser un país en "vías de desarrollo" TODAS las vacunas son gratuitas y las encuentras en cualquier centro asistencial. Así que, VACUNA A TUS HIJOS. <strong>Robers Davalillo, Coro</strong><br/>

Yo vacuno a mis hijos. Ni la ciencia ni la medicina son mi campo de trabajo así que confío en el sistema de salud pública de mi país, creo que el mayor riesgo es no vacunarlos y jugar con la salud de los niños no es aceptable. Yo fui vacunado por mis padres y estoy agradecido por ello. <strong>Carlos Contreras, Costa Rica</strong><br/>

Creo que es una irresponsabilidad terrible exponer a los hijos a contraer enfermedades que pueden ser evitadas con vacunas. Como mismo un padre no tiene derecho a impedir que sus hijos sean educados y la educación es obligatoria hasta los 16 años, los padres tampoco deberían tener el derecho de impedir que sus hijos sean vacunados. ¿Quién nos ha dado ese derecho? Ahora ha habido una epidemia de sarampión, ¿se imaginan lo que sería una epidemia de poliomelitis? <strong>Esther Alonso, Newcastle, Gran Bretaña</strong><br/>

Soy pediatra y he visto disminuir muchísimo las enfermedades prevenibles por vacunas, muchas de ellas mortales, pero también he visto morir pacientes por la estupidez de no vacunarlos. Lo del "entorno sano" que maneja la señora entrevistada es una falacia inventada por ella misma, los criterios epidemiológicos son muy claros y se han demostrado científicamente. <strong>Roberto Ramirez, Tijuana, México</strong><br/>

Vacunar. A pesar de que nunca me han gustado las inyecciones (uno de los métodos de aplicación de las vacunas); estoy contento de que me las hayan puesto de niño. Si bien nuestros abuelos llegaban hasta los 90 o 100 años, la proporción de quienes lo lograban era baja. Mis abuelos maternos están en los 90's y no fueron vacunados de niños. Sin embargo, algunos de sus hijos que tampoco lo fueron fallecieron antes de alcanzar los 5 años. Por eso, estoy contento de vivir en un país donde tengo acceso. <strong>Joel Chávez Morales, Cd. de México, México</strong><br/>

La posición de cada persona es respetable, pero no se puede desconocer que si en su ejecución se arriesgan los derechos de los demás no es admisible. ¿Qué hubiera sucedido si hace 40 años algunas personas no se hubieran vacunado contra la viruela? ¿Dejamos de vacunarnos contra la polio? ¿Y no pedimos a gritos una vacuna contra el SIDA? <strong>Carlos Andres, Cartagena de Indias</strong><br/>

Algunos de los argumentos son de lo más simples que no entienden, dicen que nuestros abuelos llegaban a vivir hasta los 80 años, pero la mortandad infantil era 50 veces más alta que la actual. Se olvidan que el sarampión mató al 60% de la población azteca, cuando fueron infectados por los españoles. Realmente da pena que presumen tener mucha educación, pero el sentido común desapareció en Europa, confunden prevención con tonterías y tabus mentales... <strong>Angel Díaz, Cd México, Mexico</strong><br/>

Otro más de los llamados "problemas de primer mundo". Sólo en los paises desarrollados se pueden dar el lujo trivializar una enfermedad que ha matado a millones de personas a lo largo de la historia, lo cual seguiría sucediendo si no fuese por la efectividad de las vacunas, que han contribuído a crear el dichoso "entorno sano" al que esta señora loca se refiere. <strong>Abraham Gómez, Monterrey, México</strong><br/>

Gracias por presentar muy bien los dos lados del asunto. No es fácil balancear con esto. La última vez que fui a la doctora, me ofreció una vacuna de tétanos que estaba a punto de aceptar por su utilidad, dado mi estilo de vida. Pero encontré que habían añadido 2 o 3 otras cosas a la mezcla. No, gracias. Para mí, es demasiado. Creo que debemos tener mucho más cuidadosas con esto. Cuidado con milagros o cosas gratis. <strong>Janet Lorraine, Santa Rosa, CA</strong><br/>

Como médico en un país tercermundista veo los efectos de la falta de inmunizaciones por falta de cobertura... además esa estupidez de la "libertad". Cuando estás enfermo no eres libre, no puedes trabajar, no puedes comer, no puedes hacer nada. ¿Qué liberad si estás enfermo? ¿Qué clase de idiotez es esa? El riesgo de efectos por vacunas es mínimo comparado con las muertes producidas por las enfermedades cubiertas por éstas. <strong>Abelardo Ruíz, Panamá</strong><br/>

Mucho esfuerzo se hizo para conseguir la primera vacuna, ¡y que no las ocupemos! Increible. Aquí en México algunas las tenemos que pagar y muy caro, US$100 o a veces más; pero es mejor hacer el esfuerzo que arriesgar a mi bebé. <strong>Néstor D. Reyes, Mexico</strong><br/>

El riesgo de no vacunar a un niño es muy grande, estamos jugando a una especie de "ruleta rusa", que finalmente el que lo sufre es el niño. <strong>Luis Guevara, Potosi, Bolivia</strong><br/>

Esto demuestra que la idiotez humana no tiene fronteras, ya sea que vivan el primer mundo o en las zonas más desfavorables del planeta; cultas y/o con títulos universitarios. Simplemente cuando alguna ideología se lleva al extremo, nada resulta bueno. <strong>Roberto C. Mussini</strong><br/>

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