ADN y discriminación, ¿una fantasía?

¿Quién diablos soy? Derechos de autor de la imagen BBC World Service
Javier con arqueólogas de Lima

Isabel Flores es una de las personas que más admiro. Ella es la señora que aparece a la izquierda de la foto, feliz de mostrarnos su huaca, Pucllana (año 400 d.C.). "Huaca" es el nombre genérico que solemos darle a las estructuras prehispánicas. ¿Qué tiene esto que ver con el ADN y los temas que vengo tocando? Veamos.

Admiro a esta arqueóloga porque un día, hace 32 años, ella se paró frente al cerro feo y abandonado que era este lugar (como pueden ver abajo en la foto en blanco y negro) y dijo "aquí hay algo que nos pertenece a todos". Y empezó a excavar.

Le tomó la mitad de su vida y ahí sigue. Sacándole la tierra acumulada en siglos de olvido. Hoy, este hermoso templo de 1.600 años de antigüedad ha sido recuperado en un 70%, y los trabajos de excavación continúan.

La admiro no solo por la tenacidad que tuvo, sino porque nos devolvió a los limeños un pedazo de nuestro pasado. Un pedazo de nuestra identidad.

Este fue el inicio de una campaña que lancé cuando volví al Perú hace ya casi cinco años.

Ella, como las otras arqueólogas que aparecen junto a mí en la imagen, me empezaron a contar las historias de una ciudad que desconocía: la ciudad prehispánica de Lima. Lo sabían los profesionales, pero no lo sabía nadie más.

Lo que sabía la ciudad era que Lima había empezado con la fundación española, en 1535. Y a pesar de que por todas partes se podían vislumbrar vestigios arqueológicos, habíamos aprendido a no verlos.

Tampoco sabíamos que debajo de gruesas capas de tierra, la ciudad guardaba un enorme catálogo de arquitectura de más de 4.000 años.

Según datos oficiales, Lima tiene 385 huacas. Algunas son sorprendentes estructuras monumentales, y aunque la mayoría está en mal estado, todo su potencial continúa ahí. Latente.

Derechos de autor de la imagen BBC World Service
Image caption La huaca Pucllana hace 35 años, antes del inicio de excavaciones. <br>(Crédito: Colección Isabel Flores)

La ciudad antigua

Image caption El entonces presidente del Congreso de Perú, Daniel Abugattas (2011), firma una moción de apoyo a la campaña Lima Milenaria. (Junto a Martha Meier, de El Comercio) (Crédito: Rolly Reyna/El Comercio)

Cuando empecé a investigar el tema, pude ver que el asunto era muy parecido a lo personal.

Así como en casa habían negado un origen indígena, la otrora orgullosa ciudad de origen español, también había negado su pasado anterior.

Era un significativo paralelo: los silencios de familia eran también los silencios de mi ciudad. Así nació Lima Milenaria.

Lima Milenaria es el concepto que desarrollé para conseguir que Lima también tuviera su cuento claro.

El quid del asunto consistía en lograr el reconocimiento oficial, por parte de la alcaldía, del desarrollo urbano previo a 1535, y así conseguir una sola lectura, integrada, del desarrollo de esta urbe.

Lo que empecé primero como un blog, saltó después a ser una campaña articulada desde el principal diario del país, El Comercio, y el año pasado la alcaldesa de Lima declaró, oficialmente, a la capital Ciudad Milenaria-Ciudad de Culturas.

Lamentablemente, no todo sale siempre como uno quisiera. Varios de ustedes habrán leído la noticia estos días, que una empresa inmobiliaria arrasó con una pirámide de más 4.000 años, aquí en Lima.

Un acto deleznable sin duda, pero sin falsas modestias quiero pensar que es en parte gracias a esta campaña que tal destrucción fue noticia principal, dentro y fuera del país, y encendió una seria discusión sobre la limitada protección que tienen estos monumentos.

Image caption Lanzamiento de la campaña Lima Milenaria. (Crédito: Diana Zileri)

Un día, el fallecido arquitecto Juan Gunther, considerado el hombre que mejor conocía la historia de la capital me comentó que "sin la ciudad prehispánica de Lima, la ciudad virreinal muy probablemente no habría sobrevivido". Y sin esa ciudad, la Lima de hoy no existiría.

Los limeños del presente tenemos poca idea de lo mucho que el ADN de la ciudad actual les debe a esos ancestros, que nos dejaron un considerable legado cultural.

Este es un conocimiento que recién empezamos a adquirirlo.

Y es esta incorporación de todas sus identidades, creo yo, lo que puede hacer de Lima un lugar más original, más fascinante, más coherente. Buen fin de semana a todos.

Un proyecto de la revista estadounidense National Geographic busca las rutas que siguieron nuestros ancestros desde que salieron de África hace 60.000 años a través de muestras de ADN de personas interesadas en participar.

El periodista peruano Javier Lizarzaburu es uno de ellos y durante dos semanas nos estará contado su experiencia.