Marihuana legal: lo que México admira de Uruguay

expresidente de México Vicente Fox y exejecutivo de Microsoft  Jamen Shively en foro sobre drogas en Guanajuato
Image caption Fox y Shively buscan nuevas formas para acabar con el negocio de los narcotrafiantes.

Recientemente la cámara baja del Congreso de Uruguay aprobó una ley que legaliza la marihuana, lo que tuvo resonancia en el creciente número de sectores en América Latina que pide un cambio en las políticas de lucha contra la drogas. ¿Puede México seguir el ejemplo?

México ha sido el mayor perdedor de la guerra contra las drogas, con decenas de miles de muertes vinculadas a la lucha contra el narcotráfico cada año. Pero ahora hay llamados para que México siga los pasos uruguayos e inicie el camino hacia una legalización.

Tepoztlan es conocido como el "pueblo mágico". Montañas escabrosas, con vegetación salvaje, que rodean un pequeño núcleo urbano de calles empedradas.

En la cumbre de una de esas montañas, hay un templo prehispánico, Tepozteco, que domina el pueblo como un guardián o una deidad. Algo que le da mayor misticismo al lugar.

Tepoztlan es un destino popular para jóvenes de ciudad y viejos hippies por igual. Por la noche, el mezcal fluye, y en los bares más tolerantes, las inconfundibles ráfagas de humo de marihuana ondean entre los clientes mientras una banda de jazz toca en el escenario. La onda es suave, por decir lo menos.

Y si una iniciativa del expresidente Vicente Fox termina de concretarse, este paisaje podría ser la norma. El exmandatario quiere que los bares puedan ofrecer dos menús a los clientes: uno para el alcohol y otro para la hierba.

Nuevas estrategias

Image caption Fox propone bares con doble menú: uno de bebidas y otro de hierbas.

"Claro que se deber hacer cumplir la ley", me dijo el año pasado el exejecutivo de Coca-Cola, "pero necesitamos otras estrategias. Una, la que estoy promoviendo, es legalizar el consumo, la producción y distribución de todas las drogas".

Fox fue presidente de México entre 2000 y 2006, en una elección que puso fin a 71 años de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Fue Fox también quien inició la guerra contra las drogas hacia el final de su mandato, lo que como resultado tuvo un aumento considerable de los niveles de violencia.

"Debemos quitarle a los criminales la gigantesca cantidad de dinero que están obteniendo, especialmente del mercado en Estados Unidos, el mayor consumidor de drogas del mundo", argumenta ahora el expresidente.

Eso me lo dijo el año pasado, a semanas de las elecciones presidenciales que marcaron la salida de su Partido de Acción Nacional (PAN) del poder (reemplazado nuevamente por el PRI).

Pero este año fue incluso un paso más allá. Fox organizó un foro en su rancho de Guanajuato sobre los pros y contra de la legalización de la droga. Entre los ponentes estaba Jamen Shively, un exejecutivo de Microsoft que está tratando de establecer la primera marca comercial de marihuana.

Shively destacó que por primera vez existe una industria que maneja cerca de US$100 millones al año y, sin embargo, "no hay una marca comercial establecida", dijo ante una asombrada audiencia de expertos y periodistas.

La escena podría haber tenido algo de surreal. Un exgerente de Microsoft compartiendo el estrado con un antiguo ejecutivo de Coca-Cola y ambos ensalzando las virtudes de la legalización de la droga. Está claro que hay dinero por hacer con la creación de la primera compañía de marihuana del mundo.

Posturas

La nueva posición de Fox respecto a las drogas es un viraje de proporciones épicas. Como candidato presidencial en 2000 pensaba todo lo contrario: "Debemos estar contra el consumo de drogas en México. Debemos cambiar la ley de manera que sea claro que estamos contra el consumo de drogas", decía en aquel entonces.

Image caption El papa Francisco no comparte la idea de liberalizar las drogas.

En México las leyes contra la droga son sorpresivamente liberales. Desde 2009 está permitido tener hasta 5 gramos de cannabis, 2 de opiáceos, 0,5 gramos de cocaína y hasta 50 miligramos de heroína para uso personal.

Hoy en día el debate sobre el consumo legal viene tomando cada vez más fuerza. A veces da la impresión de que cada día hay un nuevo político o personalidad de alto perfil en la región que sale a abogar por un cambio, ya sea mediante la descriminalización o la legalización.

Tal postura para un presidente mexicano, diez años atrás, con seguridad habría desatado la ira de la Casa Blanca. De hecho Estados Unidos ya ha dicho que no ve con buenos ojos lo que impulsa el gobierno de José Mujica en Uruguay.

Tampoco convence la iniciativa al papa Francisco. El argentino recientemente asistió a la inauguración de una clínica para rehabilitación de drogadictos en Río de Janeiro, Brasil.

En sus primeras declaraciones públicas sobre el asunto, el Papa dejó bien claro ante el mundo dónde se ubica en el debate sobre la legalización.

"Una reducción en el esparcimiento y la influencia de la drogadicción no se logrará mediante la liberalización del uso de la droga, como está siendo promovido actualmente en varias partes de América Latina", dijo el Sumo Pontífice.

Los comentarios del Papa es poco probable que interesen a los jóvenes de Tepoztlan, quienes son mucho más proclives a escuchar al exguerrillero izquierdista y hoy presidente de Uruguay que al jefe de la Iglesia Católica.

"Mi medicina", me dice sonriente una de los músicos cuando enciende un cigarro de marihuana tras bastidores al final del concierto. Pronto, a lo mejor es posible que pueda comprarla en una farmacia.

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