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Díganme si entienden

Mientras La Moneda arde en llamas, el general Javier Palacios avanza hacia el palacio en medio de la acción de francotiradores que defienden al gobierno.

Allende, que lleva casco y porta un fusil, ordena después de la 1 de la tarde, la rendición y salida de quienes aún lo acompañan.

El presidente se despide de sus colaboradores, que avanzan en una columna hacia la puerta de La Moneda en calle Morandé 80, donde se entregan a los militares.

Según la investigación del juez Mario Carroza, que en 2012 confirmó el suicido del mandatario, Salvador Allende ingresó al salón Independencia, en el segundo piso, "se sienta en un sofá, coloca el fusil que portaba entre sus piernas y apoyándolo en su mentón, lo acciona, falleciendo en forma instantánea".

El general Palacios encuentra su cadáver y el vicealmirante Patricio Carvajal informa a Pinochet lo sucedido en inglés "por si hay interferencias".

Pinochet insiste en la idea de sacar a Allende de Chile en avión, aún si ya está muerto, y enterrarlo en Cuba.