El aniversario sombrío de Barack Obama

  • Thomas Sparrow
  • BBC Mundo, Washington (@bbc_sparrow)
presidente Barack Obama en un homenaje a Richard Holbrooke

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tiene pocos motivos para celebrar ahora que se cumple el primer aniversario desde que fue reelegido sin muchas dificultades con la promesa vencedora de que "lo mejor está por venir".

La parálisis temporal del gobierno, la tumultuosa implementación de su emblemática reforma a la salud y la polémica internacional por las acusaciones de espionaje en Europa han servido para que su quinto año en la Casa Blanca -considerado el periodo clave para sentar un legado- esté terminando de manera muy diferente a como él hubiera querido.

En momentos en que su popularidad está rondando sus niveles históricos más bajos, no parece haberle ayudado mucho que sus asesores explicaran que él no conocía los detalles sobre los problemas preliminares de la página web de la reforma y el espionaje a la canciller alemana Angela Merkel.

Aunque es claro que ningún presidente puede saber absolutamente todo lo que se mueve bajo sus pies, argumentar desconocimiento es una política que conlleva riesgos y ha dejado a Obama en una encrucijada y con la necesidad de reafirmar su capacidad de liderazgo.

La estrategia "Yo no sé"

Por lo menos a simple vista, no parece haber muchos puntos en común entre el ánimo triunfalista del 6 de noviembre de 2012 y el embrollo en el que está metido el presidente ahora, exactamente un año después.

Pero ya en su discurso de victoria, entre aplausos y vítores, el mandatario dio pistas sobre uno de los tonos que tendría su segundo gobierno: habló de desacuerdos intensos, de caminos que no siempre son suaves, de un progreso a trompicones y de compromisos difíciles.

Y así ha sido. Por lo menos en los últimos meses, el mandatario no ha salido de una situación compleja y ya está inmerso en la siguiente. A veces, como ahora, incluso baraja dos grandes controversias al tiempo: las acusaciones de espionaje en Europa, en particular a Merkel, y las críticas a la implementación de su reforma a la salud, su proyecto bandera.

Distintos en naturaleza, son dos problemas en los que ha habido una reacción en común por parte de los asesores del mandatario. Es lo que ha sido bautizado la estrategia "Yo no sé".

Una vocera de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) dijo que el director de la agencia, Keith Alexander, no discutió con el mandatario las operaciones contra Merkel. Y Kathleen Sebelius, la secretaria de Salud, dijo que Obama tampoco estaba enterado de las alertas sobre el lanzamiento cercano de la página web de la reforma sanitaria. Desde entonces, algunos asesores han tratado de reducir el impacto de esas declaraciones.

Esa reacción de desconocimiento presidencial tiene un objetivo claro, según le explica a BBC Mundo Lawrence Haas, quien trabajó en la Casa Blanca en el gobierno de Bill Clinton y ahora es un analista del Consejo Estadounidense de Política Exterior.

"La estrategia 'Yo no sé' está diseñada para proteger al presidente, pero crea una imagen según la cual él no está en control de su propia administración", dice.

En otras palabras, si bien pretende desviar las críticas lejos de la Casa Blanca hacia las entidades gubernamentales directamente responsables, también termina generando dudas sobre la capacidad de liderazgo del presidente, quien está en últimas a cargo.

Algunos de sus críticos ya lo están llamando "el presidente espectador". Y en su mismo partido también ha habido un reconocimiento de la situación. La senadora Dianne Feinstein, directora del comité de inteligencia del Senado, dijo que era "un gran problema" que Obama no estuviera informado.

"Obama corre el riesgo de quedar deslucido para el resto de su mandato por los problemas que ha tenido que enfrentar en el primer año de su segundo periodo", argumenta Haas.

¿Y entonces?

Y aunque el mismo analista opina que Obama está viviendo una "pesadilla", otros ven en este caso una oportunidad.

Steven Aftergood, un analista de seguridad nacional en la Federación de Científicos Estadounidenses, le dice a BBC Mundo que "la prueba del liderazgo es tomar una situación desafiante y convertirla en algo positivo".

De ahí que sea importante preguntarse cómo puede salir Obama del embrollo. Haas lo reconoce: "El tema no es si sabía o no sabía. El tema es qué va a hacer al respecto".

Pie de foto,

El programa bandera de Obama, la reforma a la salud, ha sido blanco de críticas.

Y en esto, los analistas parecen estar de acuerdo: Obama tiene que demostrar que está a cargo. Así no sepa todos los detalles de los temas polémicos, sí debe dar la impresión de que está supervisando activamente las soluciones a las críticas.

"No hay una explicación rápida, corta y concisa que pueda sacarlo de esto", le dice a BBC Mundo Mac Mcorkle, quien ha trabajado como consultor para varias campañas demócratas y ahora enseña en la universidad de Duke, en Carolina del Norte. "Tiene que tomar acciones reales".

Pero ahí está, precisamente, el desafío esencial, la pregunta a responder: qué debe hacer la administración -y cómo- para tomar las riendas de dos programas masivos (la reforma a la salud y los programas de vigilancia) y simultáneamente impulsar de nuevo al presidente Obama en lo que queda de su mandato.