Juan Orlando Hernández: la "metamorfosis" de un candidato

Juan Orlando Hernández, candidato presidencial en Honduras

Es la frase que más repitió durante su campaña por la presidencia de Honduras: "Tómenme la palabra: yo, Juan Orlando Hernández, voy a hacer lo que tenga que hacer para recuperar la paz y tranquilidad del país".

Quien habla es el candidato del oficialista Partido Nacional, expresidente del Congreso y colaborador cercano del actual mandatario Porfirio Lobo, que este domingo medirá fuerzas en las urnas y tendrá como principal contendiente a Xiomara Castro, del Partido Libertad y Refundación (Libre), según marcan las encuestas.

Un político que en pocos meses logró remontar la desventaja electoral en que lo ubicaban las encuestas hasta encontrarse ahora en un virtual empate técnico con la candidata Castro.

El mensaje sobre la inseguridad fue tema central en su campaña y es uno de los aspectos que más alarma a organizaciones civiles, pues hasta ahora no está clara la forma como cumpliría el compromiso en caso de resultar elegido en los comicios del domingo.

El candidato ha dicho que se apoyará en las fuerzas armadas y que cumplirá la ley, sin más detalles. Algunos ven difícil que le funcione una política de mano dura contra la delincuencia, como aplicaron otros gobiernos de Honduras.

"Es hacer lo que tengamos que hacer, que no se ha hecho. Dentro de la ley, de la mano del pueblo hondureño", dijo recientemente a medios internacionales.

Currículum

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Lo que más sorprende en la contienda presidencial no es el discurso, sino el mensajero: al candidato se le considera "un político de la nueva generación, educado, con sólida formación académica, moderno y aparentemente muy conciliador", le dice a BBC Mundo Víctor Meza, analista político.

Pero el currículum de quien es uno de los candidatos presidenciales más jóvenes en la historia reciente del país contrasta con sus estrategias de campaña. Hernández, de 45 años de edad, plantea que los militares realicen labores policíacas, con posibilidad incluso de allanar viviendas e investigar delitos.

Su plan de hacer constitucional la presencia militar en las calles ha enfrentado duras críticas, pero también tuvo una respuesta positiva de algunos sectores, según algunos medios hondureños.

El respaldo proviene sobre todo de las regiones con fuerte presencia de maras, las pandillas criminales que en algunos casos han impulsado a cientos de personas a abandonar sus comunidades.

De sus adversarios, especialmente de Xiomara Castro, Hernández afirma que representan "el camino malo" para su país. Y entre sus promotores hay quienes lo consideran un candidato favorecido por Dios, como dijo recientemente Roy Santos, pastor de la iglesia evangélica Ministerio Manantial.

Víctor Meza asegura que su mensaje "tiene más un sabor a Guerra Fría que a siglo XXI".

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Cuestión de imagen

El candidato del Partido Nacional nació en la comunidad de Gracias en el departamento de Lempira, uno de los más marginados de Honduras.

Image caption El oficialismo en Honduras propone militarizar el combate a la delincuencia

Estudió en el Liceo Militar del Norte donde obtuvo el grado de subteniente de reserva. Luego se graduó como abogado en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y finalmente obtuvo una maestría en administración legislativa en la Universidad de Nueva York en Albany.

Los antecedentes académicos sirvieron en su carrera política que ha realizado especialmente en el Parlamento, señalan especialistas.

En 2010 fue nombrado presidente del Congreso Nacional y desde esa posición promovió una enmienda legal que garantiza educación gratuita desde preescolar hasta nivel medio, restablece el sistema de becas y obliga a cumplir periodos escolares con por lo menos 200 días efectivos de clases.

También fue actor importante en la conclusión del Acuerdo de Cartagena, que permitió el regreso a Honduras del expresidente Manuel Zelaya, derrocado en 2009.

Estos procesos ayudaron al candidato a crear una imagen "mejorada y una opinión muy favorable", asegura Meza.

"Metamorfosis"

Pero la percepción sobre su personalidad política ha experimentado cambios durante la contienda presidencial, sobre todo por las encontradas posiciones ideológicas de los candidatos.

"El alto nivel de ideologización de la campaña ha hecho aparecer a Juan Orlando como el político que no conocíamos, más agresivo, desafiante, muchas veces con un impulso muy primario desde el punto de vista ideológico y con posiciones de corte conservador", asegura el analista.

Image caption Las encuestas revelan empate técnico entre los dos candidatos más populares

"Pareciera que se ha producido una especie de metamorfosis en la imagen del candidato. Ya no vemos el rostro juvenil, alegre, conciliador y convincente con sus argumentos ante el Parlamento".

El analista Gustavo Irías considera que el candidato es, ante todo, "un político que parte de realidades y se mueve con mucho pragmatismo", según dice a BBC Mundo.

En declaraciones a BBC Mundo, el candidato dijo que Honduras iba camino a convertirse en un "estado fallido" durante la presidencia de Manuel Zelaya. Agregó que durante el actual gobierno de Porfirio Lobo -al que calificó de "transición"- se sentaron las bases de transformación de Honduras, las cuales él continuaría. "En cuatro años verán un país distinto", aseguró.

Hasta ahora el mensaje parece haber rendido frutos para las ambiciones presidenciales de Hernández: al inicio de la contienda la mayoría de las encuestas lo ubicaban en una posición muy rezagada con respecto a su principal contendiente, la candidata de Libre.

Pero, según la consultora CID-Gallup, entre mayo y octubre las preferencias hacia el oficialista aumentaron en unos diez puntos y en la última medición se encontraba en un virtual empate técnico con Castro.

Pragmatismo

Algunos analistas y opositores al Partido Nacional creen que el mensaje del candidato ha polarizado aún más a la sociedad hondureña.

Juan Orlando Hernández piensa distinto. "Nosotros lejos de promover un ambiente de temor hemos llegado a las calles de Honduras contentos, alegres, marchando por todos lados", aseguró recientemente. "Usted nunca va a ver una cara incómoda en una marcha del Partido Nacional".

Tampoco cree que su posición de campaña profundice las heridas que dejó el golpe de estado. "Va haber una presidencia muy fuerte, los hondureños ya sufrimos ese conflicto político y no creo que haya uno que quiera pasar de nuevo por eso".

A pesar de las posiciones irreconciliables y controvertidas de los candidatos, analistas como Julio Navarro recuerdan que eso es parte de las contiendas políticas.

"Ha existido confrontación entre candidatos pero es normal", señala a medios locales. "Creo que en este momento los hondureños han escuchado las propuestas de todos los candidatos y seguro habrán tomado una decisión".

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