Los ganadores y los perdedores del NAFTA en México y EE.UU.

Industria automotriz. Foto AP.
Image caption La industria automotriz es un símbolo de ganancia en México y de pérdida en Estados Unidos.

Hace 20 años, el 1º de enero de 1994, con plenas fanfarrias, entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el TLCAN (o NAFTA, por sus siglas en inglés): abría las fronteras comerciales entre México, Estados Unidos y Canadá, creando uno de los bloques más importantes del mundo.

Ese mismo día se vivió un anticlímax cuando el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se alzó en armas en Chiapas, recordándole al país y al mundo que, a pesar de que pertenecía a un grupo tan poderoso, muchos de sus problemas seguían siendo de un país en desarrollo.

Desde entonces, el TLCAN no ha dejado de estar en el centro de la controversia. Sus críticos en los diferentes países lo señalan de haber afectado sectores clave de la industria nacional, como el agrícola en México.

Lo que queda claro es que un tratado de tal envergadura ha generado beneficios pero también prejuicios.

En este artículo, los periodistas de BBC Mundo Luis Fajardo, desde Miami, y Alberto Nájar, desde México, analizan las dos caras de la moneda en sus respectivos países: un sector ganador y otro perdedor en estos 20 años de libre comercio en América del Norte.

México: un saldo de claroscuros

Image caption La industria del juguete fue brutalmente afectada en México.

¿Quién ganó y perdió con el Tratado de libre Comercio de América del Norte (TLCAN)? Es la pregunta que muchos se hacen en México al cumplirse 20 años del acuerdo que firmó con Canadá y Estados Unidos.

Según especialistas, la economía del país es muy distinta a la que existía antes de 1994, pues existen algunos sectores que han resultado muy beneficiados con el acuerdo y otros que se encuentran en severos problemas.

La industria automotriz es una de las principales ganadoras del TLCAN. Según datos del gubernamental Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi), la exportación de automóviles mantiene un crecimiento promedio de 12,6% anual.

En cambio, en las últimas dos décadas el volumen total de las exportaciones del país aumenta un promedio de 10,6% cada año.

Hasta 1993 existían 13 plantas automotrices y ahora son más de 30 e incluso para el año próximo se espera la instalación de dos nuevos complejos ensambladores, según datos de la Secretaría de Economía.

El impacto de la producción beneficia a otros sectores como los fabricantes de cristales, llantas, pintura y refacciones en general. De acuerdo con el presidente de la Industria Nacional de Autopartes, Oscar Albín, en 2013 la producción será mayor a US$78.000 millones, "una cifra histórica" que coloca al país como el quinto ensamblador del mundo.

Es tal el auge de la industria que los gobiernos de algunos estados, como Puebla y Guanajuato, suelen disputar en sus declaraciones a quién correspondería el título de "joya de la corona" automotriz.

Pero el TLCAN también ha dejado víctimas. Antes de la firma del acuerdo, más del 80% de los juguetes que recibían los niños mexicanos eran fabricados en el país.

Hoy esa cifra se ha invertido. En 1993 la Asociación Mexicana de la Industria del Juguete (Amiju) registró a 380 fabricantes, pero dos años después el número se redujo a sólo 30.

Y es que con la apertura comercial entraron al país cientos de toneladas de juguetes, la mayoría hechos en China, que devastaron a la producción nacional.

"Está hecha polvo", dijo recientemente Israel Macías López, académico de la Universidad Panamericana.

Dos décadas después del TLCAN los jugueteros mexicanos apenas empiezan a recuperarse. Para lograrlo, algunos establecieron alianzas con empresas extranjeras, incluso chinas, y otros se convirtieron en importadores.

También consiguieron que la Secretaría de Economía redujera aranceles a la importación de maquinaria y materia prima, además que las empresas sobrevivientes diseñaron nuevos modelos para competir con los extranjeros.

Los juguetes tradicionales prácticamente desaparecieron del mercado, indican especialistas. Ahora para comprarlos es necesario acudir a tiendas de artesanías.

El presidente de la Amiju, Miguel Ángel Martín González, asegura que el sector crece a un promedio de 7% anual. Pero los números no bastan para recuperar el escenario anterior al Tratado de Libre Comercio.

De hecho, en la balanza global la mayor producción e ingresos reportados se concentran en dos compañías de origen estadounidense.

Estados Unidos y la "aspiradora" de empleos

Image caption EE.UU.: ¿pérdida o aumento de empleos?

Cuando el Tratado de Libre Comercio (TLC) de Norteamérica entró en vigencia el 1º de enero de 1994, su principal opositor en Estados Unidos, el excandidato presidencial Ross Perot, advertía una y otra vez a sus compatriotas que pronto escucharían el ruido del TLC, asemejándolo a una "aspiradora" que engulliría buenos empleos estadounidenses y los enviaría al otro lado de la frontera con México.

Dos décadas después, su advertencia de desempleo como consecuencia del comercio ampliado con México se convirtió en realidad en algunos sectores de la economía estadounidense, particularmente en áreas como la fabricación de equipo electrónico y automotriz, mientras que en otros como la agricultura y los servicios, el acuerdo ha generado la prosperidad y empleo que prometían sus defensores.

El sindicato AFL-CIO, que agrupa a los trabajadores del sector industrial en Estados Unidos, asegura que el tratado de libre comercio con Canadá y México ha significado la pérdida de 700.000 trabajos, la mayoría de los cuales se habrían ido a México.

El Economic Policy Institute (EPI), un centro de investigación estadounidense con vínculos al sector sindical, asegura que de esos empleos perdidos, 415.000 correspondían a empleos industriales, incluyendo cerca de 150.000 trabajadores en fábricas de equipos electrónicos, y 108.000 trabajos en el sector automotriz.

No resulta sorprendente que el estado de Michigan, donde queda Detroit y el núcleo de la industria automotriz, haya salido como el peor librado, en cuanto a trabajos perdidos como porcentaje del total, según alegan los opositores del tratado. Según EPI, 46.000 puestos de trabajo desaparecieron en ese estado como consecuencia del Tratado de Libre Comercio, o cerca de 1% del total de empleos en Michigan.

El impacto total del TLC, es por supuesto, un motivo de intensa controversia, inspirada tanto en la economía como en la política. En realidad, como argumentan los defensores del libre comercio, los problemas del sector automotriz estadounidense empezaron al menos en 1973 con el embargo árabe que disparó los precios del combustible, cuando el TLC con México todavía no estaba en la mente de nadie.

Pero es probable que varios de estos problemas se hayan acelerado con el tratado, que permitió que las grandes fábricas de Detroit enviaran parte importante de su producción a México, donde los obreros ganan una fracción de lo que devengan sus contrapartes estadounidenses. Así, mientras ciudades mexicanas como Hermosillo son descritas como la "nueva Detroit", la Detroit original es hoy en día la mayor ciudad estadounidense en haberse declarado en quiebra en toda la historia.

El mismo estudio de EPI indica que el libre comercio con México impactó negativamente otras partes del país. California perdió en ese mismo periodo 86.000 empleos, mientras que Texas perdió 55.000 plazas laborales, cerca de 0,5% del total en ese estado.

Una visita a cualquier ciudad fronteriza estadounidense revela que el TLC ha cumplido su promesa de aumentar de manera dramática el comercio entre Estados Unidos y México. Ciudades como El Paso, Texas, se han convertido en enormes plataformas de exportación al sur, con cientos de camiones haciendo fila diariamente para cruzar la frontera con mercancía estadounidense.

Las exportaciones a México pasaron de US $51.000 millones en 1993, a US $223.000 millones en 2011, un aumento de 330%, según cifras de un estudio de la Cámara de Comercio de Estados Unidos.

La misma Cámara de Comercio controvierte los resultados que presentan los sindicatos acerca de la pérdida de empleos industriales a México y señala en cambio que 5 millones de trabajos en Estados Unidos han sido generados por el aumento del comercio con el resto del continente desde 1994.

Entre los principales ganadores con el libre comercio continental están muchos de los productores agrícolas en Estados Unidos. La Cámara de Comercio de EE.UU. indica que las exportaciones agrícolas a México en rubros como granos y carne se han quintuplicado desde que se firmó el tratado.

Otro gran sector que estaba cerrado a Washington y se abrió luego del TLC es el de los servicios. Las exportaciones de los mismos a Canadá y México pasaron de US$27.000 millones en 1993 a US$82.000 millones en 2011, al tiempo que productos que van desde películas de Hollywood a servicios bancarios han encontrado menos trabas para su venta al sur de la frontera.

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