¿Quiénes eran los 55 niños enterrados en una escuela en Florida?

Salón de clases en el colegio Dozier

Antropólogos forenses en Estados Unidos están desenterrando restos de niños en un reformatorio del estado de Florida. Exalumnos del centro esperan que la excavación ayude a responder a interrogantes sobre presuntos abusos cometidos a los menores del centro.

Durante el año pasado, antropólogos de la Universidad del Sur de Florida (USF) han exhumado los cadáveres de 55 niños en los predios del ahora cerrado colegio para varones Arthur G Dozier.

Los niños fueron enterrados en ataúdes simples en el sector del cementerio en la escuela. Los restos fueron recuperados junto con objetos como hebillas de cinturones, botones e incluso una canica.

Entre 1900 y 2011, el colegio Dozier en Marianna, Florida, era un reformatorio administrado por el estado para niños varones con problemas de conducta: ya fuera por robar autos, faltar a la escuela o, en el caso de los de 1 año de edad, que necesitaban un orfanato cuando no había ninguno disponible.

La "Casa Blanca"

Image caption La antropóloga forense Erin Kimmerle busca justicia para los niños que murieron en Dozier.

En la década pasada, cientos de hombres denunciaron haber sufrido abusos y negligencias en la escuela: específicamente, golpizas horribles en un pequeño edificio blanco.

"Había sangre en las paredes, en el colchón, en la almohada", dijo Alan Sexton sobre su paso por el edificio que los chicos llamaban "la Casa Blanca".

"Olía a rayos. Encendieron un gran ventilador industrial para que la gente que pasaba cerca no escuchara los gritos".

Sexton estudió en Dozier en 1957. Sólo una vez fue llevado a la llamada Casa Blanca, donde le dieron 37 azotes por hacer llamadas telefónicas no autorizadas. Pero otros hombres, como Jerry Cooper, presidente de un grupo de apoyo llamado "Chicos de la Casa Blanca", afirmaron haber sido golpeados repetidamente en varias ocasiones.

Las historias contadas por los chicos de la Casa Blanca, que acudieron al colegio en las décadas de 1950 y 1960, llamaron la atención sobre Dozier y atrajeron a Erin Kimmerle, antropóloga forense de USF. Específicamente, las historias de familiares desesperados por localizar los restos de sus seres queridos.

La mayoría de los registros de muertes en la escuela no mencionan una causa. Oficialmente, los niños murieron en un incendio y una epidemia de gripe. Y a veces les decían a los padres pobres y poco instruidos que sus hijos habían muerto en accidentes o peleas.

Derechos de autor de la imagen State Archives of Florida
Image caption Niños y administradores del colegio para varones en la década de 1950.

Tumbas anónimas

Los restos solían ser enviados a las familias para sepultarlos. Pero a veces, se les notificaba que el fallecido había sido enterrado en el colegio. Cuando iban de visita, la escuela no les daba la ubicación exacta de las tumbas ni detalles de las muertes.

Según Kimmerle, la institución no llevaba una lista maestra para el cementerio ni tenía una política para su mantenimiento.

Los familiares sobrevivientes "desean recuperar los restos para sepultarlos cerca de sus padres", explica a la BBC la forense Kimmerle. "No era una opción en el pasado cuando morían. Sentimos que es muy importante apoyarlos en ese esfuerzo".

Usando métodos de campo arqueológicos, Kimmerle y su equipo calcularon que unos 50 estudiantes fueron enterrados allí, en comparación con los 31 que el estado calculó en 2009.

"En términos de aquel trabajo inicial, estábamos cerca", afirma. "Quiénes son específicamente y qué les pasó, simplemente no lo sabemos".

La investigación de USF está centrada en encontrar a quienes tengan familiares enterrados en Dozier para tomar muestras de ADN y tratar de cotejarlas con los restos, una tarea hecha en colaboración con el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad del Norte de Texas.

Con este fin, redactaron una lista de chicos que se sabe están sepultados en el cementerio. Hasta ahora, han logrado rastrear a parientes de 18 de estos niños. Esta semana, dieron a conocer un retrato hablado basado en la calavera de uno de los cadáveres recuperados, para poner un rostro humano a sus esfuerzos, dice Kimmerle.

En 2010, una investigación estatal sobre el colegio no encontró "evidencia física tangible" para "apoyar o refutar las acusaciones de abuso físico o sexual" durante la era de los chicos de la Casa Blanca.

Derechos de autor de la imagen USF
Image caption Imagen de reconocimiento facial de un chico de entre 10 y 12 años de edad.

Tiempo limitado

El año siguiente, el gobierno cerró Dozier por razones económicas. Al mismo tiempo, el Departamento de Justicia de EE.UU. publicaba un reporte que descubrió "prácticas dañinas... que amenazaban el bienestar y seguridad de los jóvenes" en Dozier y otro reformatorio en Jacksonville, Florida.

Antes de que se pudiera vender la propiedad, Kimmerle y su equipo obtuvieron los derechos para excavar el terreno. Tiene hasta agosto para buscar en el suelo con ayuda de radares, perros, viejos mapas y el testimonio de exestudiantes.

Hasta ahora no se han descubierto cadáveres fuera de los límites del cementerio.

Pero Cooper, presidente de los chicos de la Casa Blanca, expresó que los 55 cuerpos encontrados "son sólo la punta del iceberg".

Él cree que la excavación en Dozier podría ser una de las últimas oportunidades de demostrar las acusaciones que han hecho durante años.

Cuando la BBC visitó el lugar en febrero, los equipos estaban excavando el terreno detrás de la Casa Blanca pero no encontraron restos.

Aún así, para Kimmerle es muy pronto para descartar ningún juego sucio en relación con los 55 cuerpos recuperados. También avierte que su investigación indica que los niños que murieron en el incendio fueron encerrados en sus habitaciones sin probabilidades de escape, mientras que los fallecidos en la epidemia de gripe fueron abandonados por el personal sin alimentos ni medicinas.

No importa qué más descubran, la excavación y la continua atención puesta en Dozier significa que la historia de lo que les pasó a Cooper y a los otros niños sigue en los titulares y que la historia de la vida en la escuela continúa conociéndose.

"Deseo que se sepa lo que nos ocurrió", dice Cooper, quien pasó años abogando por los chicos de la Casa Blanca. Fue mayormente gracias a su organización, junto con los reportajes del diario St Petersburg Times, que la historia permaneció en la opinión pública.

"No nos tengan lástima", agrega. "Estén orgullosos de que hayamos sacado esto a la luz".

Image caption Equipos caninos buscan en el bosque de los predios de Dozier.

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