Guardería ABC: la tragedia que México no olvida y que "puede ocurrir de nuevo"

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ABC... Las primeras letras que los niños recitan cuando están aprendiendo a leer y a escribir.

Tres símbolos presentes en los muros de todas la guarderías del país.

Pero en la ciudad de Hermosillo, estado de Sonora, esas letras representan el que es, posiblemente, el día más amargo de su historia reciente.

En 5 de junio de 2009, la Guardería ABC se incendió cuando decenas de bebés y niños pequeños dormían la siesta.

Las llamas empezaron en un depósito de llantas vecino y pronto se extendieron sobre el techo laminado de la guardería.

No había salida de emergencia. La única manera de escapar de la guardería era a través de la entrada principal. Tampoco había sistema contra incendios, ni extinguidores. La alarmas de humo no funcionaban y el personal no estaba bien entrenado.

"La guardería era una bomba de tiempo", diría después uno de los empleados.

Un día eterno

Los desesperados padres corrieron al lugar de los hechos. Uno de ellos fue Julio César Márquez. Su hijo Yeye, de dos años, estaba atrapado dentro del lugar.

"Fue un día larguísimo. Un día eterno", recuerda, mientras su voz se quiebra.

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Image caption Además de los 49 niños muertos, 76 resultaron heridos.

"Normalmente lo recogíamos a las 2 de la tarde, antes de la siesta. Pero ese tarde mi esposa y yo decidimos ir a almorzar con nuestros dos hijos mayores, algo que sucedía sólo raramente", dice, aún atormentado por el recuerdo.

Julio César ha revivido esa tarde en su cabeza miles de veces.

Recuerda cómo vio una "densa columna de humo negro, muy negro" sobre la ciudad. Y el momento en el que se dio cuenta que provenía, no de la estación de gasolina cercana, sino de la propia guardería.

En el lugar, los desesperados padres trataban de entrar través de las diminutas ventanas. Un testigo intentó romper el muro exterior con su camión.

Todo fue en vano.

En total, 49 niños murieron y 76 resultaron heridos de gravedad en el incendio. Yeye Márquez estaba entre los muertos.

"Fue un tragedia -nosotros lo llamamos crimen- que era totalmente evitable", dice el padre de Yeye cinco años después.

"Si la guardería hubiera tenido los mecanismos de seguridad adecuados el humo habría sido detectado mucho antes y estoy seguro de que más niños se hubieran salvado".

Ni un detenido

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La guardería funcionaba dentro de una antigua bodega y formaba parte de un sistema de asociación mixto (público-privado) en el que la administración de las guarderías era entregada a terceros.

A pesar de sus evidentes fallas, ABC había pasado una inspección de seguridad del gobierno sólo dos semanas antes del incendio.

En los últimos cinco años, los padres de los 49 niños muertos han presionado a las autoridades en dos frentes.

El primero, justicia para los niños que murieron o resultaron heridos.

El 1 de enero de este año fue dejada en libertad Delia Irene Botello Amante, la funcionaria gubernamental que llevó a cabo esa última inspección de seguridad en la guardería.

Con su liberación, nadie -ya sea particular o funcionario del gobierno- está tras las rejas por las fallas sistemáticas que condujeron a la tragedia del ABC.

Daniel Gershenson, activista del "Movimiento 5 de Junio" -llamado así en homenaje a las víctimas- dice que la libertad para Botello es "otro eslabón en la cadena de la impunidad".

El otro frente de la campaña de los familiares de los niños es evitar que una tragedia similar vuelva a ocurrir.

Para ello tiene una página de internet, donde el público puede reportar casos de guarderías sobre las que haya sospechas. La organización entonces se encarga de hacerles seguimiento.

A pesar de que inicialmente hubo demostraciones de duelo en todo el país y apoyo a los padres, cambiar la situación imperante ha sido una tarea muy difícil.

Una legislación para regular los estándares de seguridad en las guarderías mexicanas -conocida como Ley 5 de Junio- fue aprobada en el gobierno pasado. Sin embargo, sólo 5 de los 32 estados mexicanos la han puesto en vigor.

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Image caption Yeye tenía dos años cuando murió.

La BBC solicitó una entrevista con el Instituto Mexicano deSegurosSociales, la entidad gubernamental a cargo de estos casos de seguridad pública y sanitaria, pero hasta el momento no ha recibido respuesta.

¿Se ha aprendido algo?

"Quizás lo más doloroso que las familias deben escuchar es 'dejen que los niños descansen en paz'", dice Carolina Platt, directora de cine de Hermosillo, quien hizo un documental sobre la tragedia, titulado "La hora de la siesta".

"La gente les insinúa que, al pedir justicia, al asistir a manifestaciones y tratar de que sus voces sean escuchadas, los padres no están dejando que sus hijos descansen en paz. Que deben 'olvidar y seguir con sus vidas'. Es una actitud pasiva-agresiva que las autoridades han aprovechado".

Carolina Platt ha pasado más tiempo que nadie con las familias de la Guardería ABC. Y cree que una tragedia similar puede volver a ocurrir en cualquier momento, en parte porque la sociedad mexicana tiene "memoria muy corta".

"Más que simplemente olvidar, lo que hace la gente es evadir el tema" dice la cineasta. "Es como esconder los platos sucios debajo de un trapo. Nadie quiere hablar sobre eso".

Julio César Márquez está de acuerdo.

"Desde el 5 de junio de 2009, otros 18 niños han muerto en guarderías mexicanas", dice. Debido, entre otros, a escapes de gas o a errores básicos cometidos por personal sin la capacitación adecuada.

Es una cifra que rompe su corazón. Parece que nada se ha aprendido de la muerte de Yeye.

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