Suspenden huelga del metro de Sao Paulo, aunque no hay garantías para el Mundial

Pasajeros en el metro de Sao Paulo Derechos de autor de la imagen Getty

Los trabajadores del metro de Sao Paulo decidieron suspender la huelga que ha generado caos en el tránsito de la ciudad, pero advirtieron que podrían retomarla el jueves, cuando la ciudad reciba el partido inaugural del Mundial de Fútbol.

La suspensión del paro por mejoras salariales se decidió en una asamblea dividida este lunes, después de que el gobierno paulistano anunciara el cese de 42 trabajadores y la policía lanzara gases lacrimógenos contra un grupo de manifestantes, deteniendo a 13.

Dirigentes sindicales indicaron que la tregua busca mostrar "disposición a negociar".

El gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, desestimó este lunes la posibilidad de retomar a funcionarios cesados. La justicia declaró ilegal la huelga el domingo -pese a lo cual los trabajadores votaron entonces por mantener la medida de fuerza- y anunció multas para el sindicato equivalentes a US$223.000 diarios si continuaba.

Sin embargo, en la mañana de este lunes la huelga afectó más de la mitad de las estaciones de metro, aunque en la noche habían abierto 50 de las 65 estaciones y tres de las cinco líneas operaban con normalidad.

Está previsto que los trabajadores realicen una nueva asamblea el miércoles por la tarde para decidir si retoman o cancelan la huelga.

La paralización parcial del metro desde el jueves causó un récord de embotellamientos matutinos de autos en la mayor ciudad de Brasil, afectando a millones de personas que dependen del servicio para ir a trabajar.

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Image caption Millones de personas en Sao Paulo se vieron afectadas por la huelga del metro que el lunes entró en su quinto día, antes de la tregua.

La huelga comenzó como uno de tantos conflictos gremiales que tiene Brasil en vísperas del Mundial. Pero se ha vuelto un reto clave para el país y en particular para Sao Paulo, a donde llegarán miles de turistas y autoridades extranjeras para el partido inaugural de la Copa, que disputarán Brasil y Croacia.

El paro en el metro de Sao Paulo se volvió "un problema del país, sin duda", sostuvo Marco Antonio Teixeira, un experto en políticas públicas de la Fundación Getulio Vargas, basado en esa ciudad brasileña.

Teixeira notó que, a diferencia de otros conflictos recientes que el gobierno de Dilma Rousseff parece haber desactivado, como las protestas de trabajadores sin techo, en el caso del metro la responsabilidad recae sobre el gobierno estatal de Sao Paulo.

"La gran cuestión es que en este asunto el gobierno federal no tiene cómo actuar", explicó el analista en diálogo con BBC Mundo.

"Tiene que negociar"

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Image caption La huelga del metro provocó embotellamientos matutinos récord en la mayor ciudad de Brasil.

Los trabajadores de la red de metro de Sao Paulo reivindicaban inicialmente un ajuste salarial de 35,5%, aunque el reclamo fue descendiendo gradualmente hasta el 12,2% actual.

Pero el gobierno estatal, que opera cuatro de las cinco líneas del metro de la ciudad, les propuso una mejora de 8,7%, casi un punto encima de su oferta anterior. La propuesta fue rechazada por el sindicato.

Un Tribunal Regional de Trabajo respaldó este domingo la oferta gubernamental, declaró "abusiva" la huelga y anunció multas diarias equivalentes a US$223.000 en caso de que continúe.

Pero el sindicato había decidido en primera instancia continuar con la huelga, en medio de consideraciones que incluyeron el Mundial.

"Hay una Copa del Mundo, el mayor evento deportivo del mundo. El gobierno del estado tiene elecciones a fin de año, tiene que negociar", sostuvo el presidente del sindicato, Altino Melo dos Prazeres, citado por el portal G1 de Globo.

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Image caption Responsable por el metro de Sao Paulo, el gobernador estatal Geraldo Alckmin amenazó con cesar a los huelguistas

Sin embargo, la edición digital del diario Folha de S. Paulo informó que Prazeres negó querer que la huelga llegue hasta el Mundial y pidió "disculpas a la población".

El gobernador Alckmin había pedido a los trabajadores volver al trabajo en la noche del domingo y advirtió de despidos a huelguistas.

Alckmin pertenece al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), opositor al gobierno de Rousseff, y según encuestas es favorito para ser reelecto en los comicios estatales de este año.

Las paralizaciones afectaron desde el jueves diferentes líneas del metro y dejaron a millones de personas sin el principal medio de transporte que utilizan para trasladarse en la gigantesca ciudad.

El viernes hubo 252 kilómetros de embotellamientos vehiculares, el peor registro matutino de la historia de Sao Paulo. El mismo día la policía lanzó gases a un grupo de huelguistas en una estación de metro.

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Image caption Contra el fallo de la corte, los trabajadores decidieron seguir la huelga.

"Jugar duro"

Teixeira, de la Fundación Getulio Vargas, señaló que las diferencias entre el sindicato y el gobierno se han reducido a menos de cuatro puntos porcentuales de aumento, "pero ambos lados parece que resolvieron jugar duro".

Según el analista, esto también es un desafío para el sindicato.

"Es un momento de sabiduría: por más que la Copa esté ahí y sea una oportunidad, en el momento en que se incumple una decisión judicial empiezas a tener el peso de la opinión pública en contra", advirtió.

La presidenta Rousseff dijo confiar en que los brasileños darán muestras de "alegría" y "civilidad" durante el Mundial.

"Tengo la seguridad de que la Copa también va a ser una fiesta y es fundamental que la mayoría de la población brasileña tenga derecho de disfrutar de esta gran fiesta", sostuvo la mandataria el domingo.

Las encuestas señalan que el descontento de los brasileños con el Mundial ha crecido, con una mayoría que cree que el evento quita dinero a los servicios públicos, y el país ha tenido en las últimas semanas una serie de huelgas.

Pero por ahora siguen sin resurgir las protestas callejeras masivas que hubo en la Copa Confederaciones del año pasado por mejores servicios públicos y contra los gastos del Mundial.

El órgano rector del fútbol mundial, la FIFA, ha indicado que espera que la atmósfera en Brasil mejore con el inicio de la Copa.

No obstante, algunos de sus dirigentes, como el vicepresidente Jim Boyce, conocieron de primera mano los efectos de la huelga del metro de Sao Paulo el jueves, cuando requirieron de casi tres horas para ir del aeropuerto de la ciudad al hotel.

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