Vincenzo Nibali, el nuevo gigante del ciclismo

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Image caption El italiano Vincenzo Nibali llegó a París con una ventaja de más de siete minutos sobre su más cercano rival, el francés Jean-Christophe Peraud.

El italiano Vincenzo Nibali quería celebrar: apenas atravesó la línea de meta en los Campos Elíseos de París, se sirvió una copa de champagne y brindó con sus compañeros de ruta.

Y tenía muchos motivos. No solo se quedaba con el maillot amarillo que lo acreditaba como el mejor del Tour de Francia de este año, sino que se convertía en el sexto ciclista en la historia en ganar las tres grandes competencias por etapas (Tour, Giro y Vuelta) como lo lograron otros grandes como Eddie Merckx, Bernard Hinault, Jaques Anquetil, Felice Gimondi y el español Alberto Contador.

También era el primer italiano en ganar la "Grande Bouclé" desde que Marco Pantani se quedó con la carrera en 1998.

Por eso la último tramo fue para él algo especial y Nibali -que se define a sí mismo como "un abanderado del antidopaje"- lo hizo con la confianza que marca la tradición del Tour que establece que en esta etapa el líder de la competencia no debe ser desafiado.

Ya desde el jueves, Nibali había sentenciado su triunfo, al imponerse en la etapa mítica de Hautacam, la última cita con la alta montaña.

Con este palmarés, el italiano ingresa en el selecto club de ganadores de la Triple Corona del ciclismo: la Vuelta a España (en 2010), el Giro de Italia (en 2013) y ahora el Tour de Francia.

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Image caption El llamado "Tiburón de Mesina" es el sexto ciclista en ganar la Triple Corona del ciclismo.

Apenas seis ciclistas en la historia han logrado cumplir esta hazaña.

"El más importante y bonito"

La ventaja de siete minutos y 37 segundos que sacó Nibali a Peraud es la mayor que se ha registrado en el Tour de Francia desde que Jan Ullrich ganara por más de nueve minutos en 1997.

Al recibir el título de campeón de manos de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, el ciclista -conocido por el mote del "Tiburón de Mesina"- aseguró que era el momento "más importante y bonito" de toda su carrera.

"Nunca imaginé tener una alegría como ésta", aseguró, visiblemente emocionado, el ciclista del equipo Astana, que leyó un texto desde lo alto del podio al público que abarrotaba la avenida parisiense.

No es la primera vez que Nibali sube al podio de París, ya que fue tercero en el Tour de Francia de 2012.

Maillot amarillo durante 18 días

Nibali empezó a dominar la competición desde que ganó la montañosa segunda etapa, en Sheffield (Inglaterra), y vistió el maillot amarillo -de líder- durante 18 de los 21 días de carrera.

A partir de esa victoria, fue fortaleciendo su posición. Entre los adoquines de la quinta fase, en el norte de Francia, terminó con más de dos minutos de ventaja sobre el dos veces ganador del Tour, el español Alberto Contador.

Contador y el campeón defensor, el británico Chris Froome, eran los favoritos para ganar esta edición del Tour de Francia.

Froome sufrió una caída en la cuarta etapa, cuando apenas se habían disputado ocho kilómetros del trayecto que llevaba desde Le Touquet a Lille. Sufrió heridas en el costado izquierdo, en particular en la muñeca.

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Image caption Para el ciclista italiano, el triunfo en Francia es el "más importante y bonito" de toda su carrera.

A partir de ese momento, el Tour de Francia se convirtió en un duelo entre Nibali y Contador.

El italiano se había anotado sendas victorias en la tercera etapa en los Alpes y en la cuarta en los Pirineos, con lo que definió su liderato.

En la décima etapa, la tercera del macizo de los Vosgos, bajando el Petit Ballon, a algo más de 70 kilómetros por hora, Contador sufrió una aparatosa caída. Pese a que trató de continuar y rodó casi 20 kilómetros, el ciclista sufría una pequeña rotura de tibia que le hacía insoportable el esfuerzo. Al final, se vio obligado a renunciar.

Ese día, Nibali iba justo detrás de Contador, sin perderlo de vista. Logró esquivarlo por poco, como dijo después. Una caída pudo haber terminado con las opciones del italiano.

Así, a medida que avanzaban las etapas, Nibali fue mostrando una clara superioridad con sus rivales.

Se popularizó la frase de que el italiano tenía asegurada la victoria "salvo caída".

La etapa final comenzó de forma relajada en Evry: Nibali distribuyendo copas de champagne para sus compañeros de equipo de Astana y haciéndose fotografías con funcionarios de la competencia. Su victoria ya estaba asegurada. Sólo tenía que completar los 137 kilómetros que lo separaban de los Campos Elíseos, en París.

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Image caption Ya a su llegada a Paris, el italiano tenía asegurado el campeonato.

Siempre quiso ser ciclista

Nibali nació el 14 de noviembre de 1984 cerca del Estrecho de Mesina.

Su padre –un fanático del ciclismo– poseía un negocio de fotografías y videos. Allí el joven Vincenzo pasaba horas viendo documentales de leyendas del ciclismo italiano como Felice Gimoni, Giuseppi Saronni y Francesco Moser.

Siendo un adolescente, a los 15 años, abandonó el hogar familiar y el pueblo natal para dirigirse a la Toscana y desarrollar una carrera como ciclista.

Durante un tiempo vivió en la casa de su exdirector deportivo, Carlo Franceschi, en Mastromarco, cerca de Lamporecchio.

Su carrera profesional comenzó en 2005 con el desaparecido equipo Fassa Bortolo. A partir de entonces dio inicio a una trayectoria que lo fue llevando a competir en distintos países. Y a ganar.

Según el periódico deportivo italiano La Gazzetta dello Sport, el contrato de Nibali con el Astana es de US$5,4 millones anuales hasta 2016, más un bono adicional de US$1 millón por ganar el Tour de Francia.

Sin embargo, él –casado con su novia de siempre, Rachel Nenli, y padre de una bebé– se sigue viendo a sí mismo como una persona sencilla y serena.

"No me veo como a una leyenda o un gran campeón", dijo en una entrevista reciente con la RAI de Italia. "Me gusta verme simplemente como un ciclista".

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Image caption "El Tour de Francia es algo incluso más grande que el Giro (de Italia). Es un momento más emocional, más intenso".

Y ahora quiere ser campeón mundial

A pesar de la marca que estampó Pantani en la ruta -especialmente en los embalajes donde era algo más que un experto- Nibali es considerado por muchos como la antítesis del "Pirata".

Aquel fue un hombre extravagante, a quien le gustaba llamar la atención. Murió en 2004 a causa de una sobredosis de drogas.

"Es muy difícil para mí hacer una comparación entre la victoria de Pantani y mi victoria, porque Marco ganó en la última semana, dos días antes del final", dijo el siciliano. "Para mí es lo contrario: he llevado el maillot amarillo desde el segundo día".

"Tras ganar la Vuelta, el Giro y el Tour, seguiré concentrado en los Grandes Tours pero también me gustaría coronarlo con un maillot arco iris (de campeón mundial)".

¿Cuál de los tres títulos de la Triple Corona ha sido el más importante para él?

"La Vuelta fue quizás la competencia más importante porque me dio la fortaleza para entrar en el Giro y el Tour en el año siguiente", señala.

"El Giro fue una competencia importante por el público italiano. En ese contexto, el Tour de Francia es algo incluso más grande que el Giro. Es un momento más emocional, más intenso".

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