Bernie Ecclestone: la caída del patrón de la Fórmula 1

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Image caption Bernie Ecclestone nació en Reino Unido en 1930 y desde finales de la década de los 70 es el jefe máximo de la Fórmula 1.

Una frase que podía definir al británico Bernie Ecclestone, el jefe máximo de la Fórmula 1, fue una que él mismo pronunció cuando le preguntaron si él había pertenecido a la famosa banda que asaltó a un tren cargado de dinero en Glasgow, en 1963, que se conoció como el "robo del siglo" y que habría sido el origen de su fortuna.

"No, no pertenecí a esa banda. Pero, a mi parecer no había suficiente dinero en ese tren –respondió en 2005-. Y además yo lo habría hecho mejor que ellos".

Así es Ecclestone, de 83 años, un hombre motivado siempre por tenerlo todo, de la manera más eficiente posible y que habla sin desparpajos.

De ese modo se apoderó de la Fórmula 1, la que manejó a su antojo desde fines de la década del 70 a través de su empresa Formula One Managment (FOM) y otras filiales.

Y con ese empeño logró transformar un deporte de círculos muy exclusivos y cerrados en los 70 en el espectáculo deportivo más visto después del Mundial y los Juegos Olímpicos en menos de cuatro décadas.

Pero también la construcción de su imperio le trajo algunos problemas: en 2013, el hombre del pelo blanco fue acusado de sobornar a varios empresarios alemanes e ingleses, entre ellos el banquero Gerhard Gribkowsky, en una maniobra financiera para evitar perder el control del negocio.

"No he hecho nada incorrecto", declaró en ese entonces el patrón de la Fórmula 1.

Sin embargo, en Alemania se inició un proceso para enjuiciarlo.

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Image caption Desde 2013 se le adelanta una investigación por presuntamente ofrecer sobornos.

Por esa razón, el pasado mes de enero anunció su renuncia a la dirección ejecutiva de FOM, después de casi 40 años de estar al comando de la F1, para concentrarse en el juicio.

Proceso judicial que este martes tomó un giro inesperado: Ecclestone, con esa forma de decir y hacer las cosas, ofreció el pago de US$100 millones para poner punto final a esta historia, convirtiéndose en la oferta de conciliación más grande en la historia de la justicia alemana.

De pescador a piloto

Si este es el final del camino de un personaje con una extraña capacidad de influencia y notoriedad, ha sido un largo recorrido.

Ecclestone no siempre fue este poderoso magnate casi intocable que alaba a Hitler y critica a los sistemas democráticos. Su infancia fue un poco más precaria.

Hijo de pescadores, nació en la ciudad de Ipswich, en la costa occidental de Reino Unido, el 28 de octubre de 1930.

Desde adolescente le encantaron las motocicletas. Pero sería a mediados de los años 60 cuando comenzó a ser el manager de pilotos de la Fórmula 1, cuando se metió en el negocio que convertiría en algo más que su trabajo.

Su primera relación profesional con las pistas y los motores fue con el piloto austriaco Jochen Rindt en 1970 y ser parte del equipo de la escudería Lotus en la Fórmula 2.

Sin embargo, ese año Rindt muere en un accidente. Y lo que para otros sería una tragedia, se convierte en una oportunidad para Ecclestone: en 1972 compra la escudería Brabham y de esa forma se convierte en miembro de la Asociación de Constructores de la Fórmula 1, (Foca por sus siglas en inglés), que representaban a los equipos ante la FIA.

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Image caption Ecclestone con el tetracampeón del mundo de Fórmula 1, Sebastián Vettel, durante el último premio de Hungría.

Hacia el control de la Fórmula 1

La compra de Brabham sería el primer escalón del imperio que formaría a través de la década de los 70.

Durante esos años, Ecclestone logró volverse influyente dentro del ámbito de los constructores. En algún momento sugirió que las escuderías deberían ser los directos negociadores por sus derechos de televisión.

Hasta ese momento, se pagaba un precio por cada carrera, sin mucho control.

Entonces dio el golpe: con su influencia dentro de Foca, cambió el sistema. En vez de comprar carrera por carrera, Ecclestone logró convencer a las compañías de televisión de comprar la Fórmula 1 como un paquete completo.

De ese modo garantizó el aumento de la exposición del deporte en los medios y la Fórmula 1 se convirtió en un fenómeno global. Mientras que las escuderías y la Federación Internacional de Automovilismo recibían sus correspondientes comisiones.

Pero en los últimos años, reconocido por su astucia, dio otros golpes para no solo continuar con su influencia, sino para convertirse en el jefe máximo de la Fórmula 1.

El primero fue asociarse con su amigo Max Mosley para crear FOM a mediados de los años 90 y quitarle los derechos de transmisión de la Fórmula 1 a Foca, que él mismo había creado.

Hacia finales de 1999 varias entidades demandaron el control aboluto de FOM sobre un solo deporte.

Entonces sucede el segundo golpe: fechado en 2000, Ecclestone adquiere los derechos comerciales de la F1 hasta el año 2110 por US$360 millones. ¿Mucho dinero? Para algunos, puede ser. Pero en 2011 la Fórmula 1 facturó US$1.500 millones.

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Image caption Este martes Ecclestone ofreció pagar US$100 millones para terminar con el juicio que se sigue en su contra en Alemania.

La caída

Para evitar más demandas sobre el monopolio, decide crear varias empresas para repartirse el negocio. Una de ellas, SLEC, es la actual propietaria de la mayoría de los derechos deportivos de la Fórmula 1 y la que le traería varios problemas.

Las ganas de no perder el control han sido tal vez el origen de su caída.

Hacia 2004 se inició una ofensiva de varias entidades financieras que invierten en la F1- entre ellas el banco alemán Bayerische Landesbank y las estadounidenses J.P. Morgan Chase y Lehman Brothers-, para hacerse del control total de SLEC y de la Fórmula 1.

Ecclestone tambaleó. Si los tres bancos se unían, podían comprar el resto de las acciones de SLEC y dejarlo fuera del trono de la Fórmula 1.

Pero maniobró al mejor estilo de los pilotos: en noviembre de 2005, una empresa de inversiones -CVC Capital and Partners-, compró la participación del Bayerische Landesbank en SLEC y con un movimiento financiero, Ecclestone logró sacar a los otros dos bancos de SLEC de la puja.

Así consiguió apaciguar las aguas y continuar al frente de la máxima categoría del automovilismo.

Hasta que en 2013, diversas investigaciones revelaron que Ecclestone le habría pagado presuntamente unos US$44 millones al director del Bayerische Landesbank, Gerhard Gribkowsky, para que aceptara la compra de las acciones por parte de CVC y lograr desvanecer la embestida de los bancos por el control de la F1.

Y lo que había evitado por años, ocurre: en enero de este año, Ecclestone deja su trono en la Fórmula 1, cuando el todopoderoso hombre de 83 años decide renunciar a sus empresas para enfocarse únicamente a enfrentar su juicio.

Este martes los fiscales alemanes afirmaron que la oferta de los US$100 millones podría ser aceptada. Y aunque no sea condenado por este caso, la caída del patrón de la Fórmula 1 todavía no parece tener un final cercano.

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