Irak: Cómo puede influir darles armas a los kurdos en el conflicto

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Image caption Muchos de los Peshmerga modernos son veteranos de los combates contra las Fuerzas Armadas iraquíes.

En un intento por detener el avance de las fuerzas del llamado Estado Islámico (EI) en el norte de Irak, Estados Unidos y algunos de sus aliados europeos están dispuestos a armar a las milicias locales kurdas, conocidas como los Peshmergas.

La decisión del presidente Barack Obama, secundada por los gobiernos de Francia y Reino Unido, es la profundización de la estrategia de bombardeos selectivos con aviones estadounidenses de combate y no tripulados iniciada la semana pasada y que ha sido descrita por Washington como "exitosa".

Al tiempo que anunció el jueves la continuación de los ataques aéreos, Obama aseguró que incrementó la entrega de asistencia militar a los kurdos, quienes han estado enfrentándose con los yihadistas por el control de partes del Kurdistán iraquí, una zona semiautónoma y rica en petróleo.

Francia se unió el miércoles a esa estrategia "en respuesta a la urgente necesidad que expresaron las autoridades regionales en el Kurdistán", según informó el miércoles la oficina del presidente François Hollande.

La BBC pudo conocer de fuentes del gobierno británico que Londres podría "considerar favorablemente" un pedido de armas por parte de los kurdos. De hecho, Reino Unido ya colabora con el transporte de suministros militares y el envío de ayuda humanitaria.

Los peshmergas han liderado la evacuación de los yazidíes que quedaron atrapados por fuerzas del EI en el monte Sinjar y, visto desde las cancillerías occidentales, son la mejor opción para detener el avance de los yihadistas sin necesidad de involucrar tropas nuevamente en territorio iraquí.

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La fuerza local

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Image caption Las fuerzas kurdas en el norte de Irak están recibiendo asesoría militar de Estados Unidos y Francia.

Un elemento clave para entender por qué Estados Unidos está ayudando a los kurdos es que ellos están haciendo lo que Washington considera importante pero se niega a hacer por cuenta propia: combatir en el terreno.

El presidente ha descrito sus objetivos en Irak de manera limitada y ha reiterado que no contempla enviar soldados a un país del que precisamente los retiró en 2011 tras una guerra de casi una década que dejó unos 4.500 estadounidenses muertos.

Para Obama, involucrarse de esa manera conllevaría demasiados riesgos políticos y militares y ni siquiera contaría con el beneplácito de los estadounidenses, que se han mostrado reacios a un rol militar mayor.

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Image caption Este jueves Obama aseguró que se le puso fin al sitio de EI en el monte Sinjar.

Sin embargo, Washington necesita aliados locales para pelear contra Estado Islámico, que llegó a controlar varios pueblos en el norte e incluso la represa más grande del país, la de Mosul.

Los ataques aéreos han servido para debilitar las estructuras de EI y han abierto espacios donde las fuerzas en el terreno -como los kurdos- pueden tener un impacto.

"El esfuerzo más general de combatir a ISIS (ahora EI) está siendo llevado a cabo por las fuerzas kurdas e iraquíes con nuestro entrenamiento, nuestras armas, nuestra asesoría", dijo Ben Rhodes, asesor de seguridad de Obama.

Esta estrategia se enmarca en una política más general que el mandatario describió, por ejemplo, en mayo en la academia militar de West Point: para responder a las amenazas internacionales, Estados Unidos necesita socios.

"Si está emergiendo una doctrina de Obama, entonces es que Estados Unidos no va a poner soldados en el terreno, por lo que necesita hacer más para asistir a las fuerzas locales", le dijo a BBC Mundo Samuel Brannen, analista en seguridad internacional del Centro para los Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), en Washington.

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Inclinar la balanza

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Image caption Los ataques aéreos limitados están intentando detener la avanzada de los militantes de Estado Islámico.

Brannen agrega que, en su opinión, la ayuda estadounidense a los kurdos ya comenzó a hacer que la balanza se incline a su favor específicamente en la batalla con EI.

Los militantes de EI "están combatiendo en muchos frentes y en términos militares se están extralimitando", dice. "Un poco de fuerza estadounidense en este caso puede llegar lejos".

Otro analista, Michael O'Hanlon, del centro de estudios Brookings, también en Washington, opina en una línea similar en diálogo con BBC Mundo.

"Si llevamos a los kurdos a tener casi una paridad armamentística, y además les ayudamos con poderío aéreo, me sorprendería si no ganan la mayoría de combates contra ISIS, especialmente en su territorio base", dice.

O'Hanlon añade, sin embargo, que la estrategia de Washington tiene riesgos políticos "porque los hace sentir más independientes, los hace presuponer que algún día serán reconocidos como un estado independiente".

Este es un tema delicado para Estados Unidos, pues si bien Obama cree que la región kurda es "funcional como quisiéramos verla", también ha defendido un Irak "federal, democrático, pluralista y unificado".

Otro desafío, según Brannen, es que Estados Unidos debe asegurarse de que las armas que entrega se usen de manera responsable, contra el enemigo adecuado y de una manera que garanticen el éxito.

Es una tarea que no resulta sencilla en medio de la inestabilidad de Irak y con unas fuerzas kurdas que tienen combatientes que carecen de un entrenamiento militar adecuado.

Así las cosas, Washington debe pisar con cautela para que su ayuda a los kurdos le traiga réditos militares, pero no más problemas de los necesarios.

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