El combate que puso a Irán y a EE.UU. en el mismo bando

guardia chiita en Irak Derechos de autor de la imagen AP
Image caption Un miliciano chiita combate en Amerli, a donde llegaron las fuerzas iraquíes el fin de semana.

Estados Unidos e Irán han sido adversarios políticos desde hace décadas, pero el combate a los militantes yihadistas de Estado Islámico (EI) en Irak puede estar poniéndolos, por una vez, en el mismo bando.

El escenario de esa inusual cercanía fue la localidad de Amerli, en el norte de Irak, donde unos 15.000 turcomanos chiitas llevaban semanas atrapados por EI hasta que las fuerzas gubernamentales iraquíes anunciaron el fin de semana que habían roto el cerco.

Esa operación en Amerli incluyó la participación de Estados Unidos, que ha realizado al menos cuatro ataques aéreos acompañados de ayuda humanitaria. También contó con militantes chiitas alineados con Irán que combatieron en el terreno. Así mismo participaron los peshmergas kurdos, el brazo armado del gobierno regional.

Según explica el corresponsal de la BBC Jim Muir, quien está cerca de Amerli, esta extraña coalición de fuerzas contra los yihadistas es "una medida de la amenaza tan peligrosa que todos sienten que es EI".

En efecto, tanto Washington como Teherán se sienten amenazados por los militantes de EI, aunque la posible coincidencia de intereses en Amerli no refleja necesariamente una cooperación mayor entre los dos países.

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"Una pesadilla hecha realidad"

Funcionarios de la Casa Blanca le explicaron al diario The New York Times que no hubo coordinación directa para la operación en Amerli con el gobierno iraní ni con las milicias chiitas. Cualquier contacto con las milicias, aseguraron, lo realizaron las fuerzas de seguridad iraquíes.

Washington se ha esforzado, desde el comienzo de sus operaciones en Irak hace ya casi un mes, por explicar sus objetivos de manera limitada y asegurar que los realiza sólo con el beneplácito del gobierno iraquí y con el apoyo de los peshmerga.

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Pero como explica el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Thomas Sparrow, Estados Unidos también es consciente del rol que puede jugar Irán en la amenaza de EI, que la Casa Blanca está describiendo cada vez más como una de carácter regional.

"Incluso antes de que autorizara los ataques aéreos, el gobierno ya había explorado la posibilidad de cooperar con Teherán en la situación de seguridad en Irak", anota Sparrow.

Pero el contexto de esta muy discreta colaboración bilateral no ha sido muy bueno en tiempos recientes.

La tormentosa relación entre Irán y Estados Unidos se ha centrado en los últimos años especialmente en las acusaciones de Washington sobre el programa nuclear iraní.

Teherán asegura que éste tiene fines pacíficos, pero Estados Unidos teme que su enriquecimiento de uranio sea para crear armas nucleares. De ahí que haya presionado al gobierno iraní con sanciones y a través de órganos internacionales como el Consejo de Seguridad de la ONU.

Pero desde la llegada al poder de Hassan Rouhani, la relación entre los dos países ha mejorado de manera concreta, y el año pasado Obama y Rouhani conversaron por teléfono, un hito por ser la primera conversación telefónica entre dos jefes de estado de esos países en 30 años. Eso se suma a las negociaciones que se están llevando a cabo entre seis poderes mundiales (el llamado P5+1) con Teherán para que éste reduzca sus actividades nucleares a cambio de un alivio de las sanciones.

Pero a pesar de la mejora en las relaciones, Washington sigue presionando a Irán y la semana pasada impuso sanciones a 25 compañías e individuos relacionados con el programa nuclear, el apoyo al "terrorismo" o la evasión a las sanciones. Rouhani rechazó la decisión de Estados Unidos y dijo que "no es compatible" con el espíritu de las negociaciones actuales.

Por qué a Irán le conviene acabar con EI

Irán no solo comparte una extensa frontera con Irak, sino que además está en una región donde la mayoría de países son sunitas. Irak e Irán tienen una mayoría chiita.

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Image caption Las fuerzas de seguridad iraquíes sostienen una bandera de Estado Islámico que obtuvieron durante una operación cerca de Amerli.

El crecimiento de EI -un grupo yihadista sunita que quiere crear un califato- representa una amenaza para Irán, a medida que los militantes se acercan a sus propias fronteras.

"Después de la revolución iraní, hace 30 años, el gobierno central logró mantener controladas a las minorías, pero la emergencia de ISIS (como algunos se refieren a EI) y sus avances en Irak son una pesadilla hecha realidad para Teherán", le dice a BBC Mundo Mehrnoush Pourziaiee, corresponsal del servicio persa de la BBC en Washington.

"Si algunos de la oposición sunita dejan de poner sus esperanzas en el activismo pacífico, como hicieron algunos sunitas en Irak, podría ser el comienzo de un gran dolor de cabeza para la seguridad de Irán", agrega la corresponsal.

En Irán, alrededor del 10% son sunitas y casi todos viven en zonas fronterizas con una propoción menor de los recursos y las riquezas y con poca participación política en las altas esferas.

Diferencias

Aunque tanto Washington como Teherán están preocupados por el avance de EI y pueden tener metas similares para evitar que el conflicto se esparza a otras partes de la región, todavía los separa una gran brecha.

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Image caption Barack Obama dijo en junio que Irán puede jugar un rol constructivo en Irak siempre y cuando envíe el mensaje de la necesidad de un gobierno incluyente en Irak.

Un ejemplo de esas diferencias ocurrió la semana pasada, cuando se informó que Teherán les estaba entregando armas y munición a las fuerzas kurdas que operan en Irak y se oponen también a EI.

El Departamento de Estado reaccionó inicialmente con el argumento de que no tenía confirmación de la entrega de armas, pero agregó que de ser cierta, violaría resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

"La venta de armas de Irán a Irak también violaría sanciones de Estados Unidos, y una intervención exterior de esta manera ciertamente sería algo que nos preocuparía", dijo la portavoz Jen Psaki cuando se le preguntó por qué Washington podía armar a los kurdos pero Teherán no.

Así mismo, los dos países tienen una postura contraria en Siria, un país donde EI controla una franja importante de territorio. Mientras Irán ha apoyado al gobierno de Bashar al Asad, Washington lo rechaza, intentó bombardearlo hace un año y todavía apoya a la oposición moderada.

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El gobierno de Barack Obama ya explicó que no podrá vencer a EI si no considera la influencia del grupo en Siria, y ahora está analizando cuál será su siguiente paso en ese país.

Para ese siguiente paso, en un panorama regional cada vez más complejo, quizás esté considerando también los intereses de Teherán.

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Image caption La ayuda humanitaria de EE.UU. incluyó unos 10.500 galones de agua potable.

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