¿Benefician a Rusia los "conflictos congelados" de la antigua URSS?

Putin (centro) con el presidente de Azebayan, Ilham Aliyev, (izquierda) y el armenio Serge Sarkisian en Sochi. Derechos de autor de la imagen BBC World Service

Mientras Occidente aplica nuevas sanciones contra Rusia por el conflicto en Ucrania, el Kremlin parece protegido por una serie de países y regiones leales a Moscú en problemas.

Desde el colapso de la URSS, Rusia ha sido acusada de desestabilizar a sus exvecinos soviéticos para mantenerlos en su órbita.

El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Anders Fogh Rasmussen, le dijo a la BBC en la cumbre de ese organismo en Gales a comienzos de septiembre que el presidente ruso, Vladimir Putin, quería ver "extenderse los conflictos congelados en el vecindario" para frenar a los países que estuvieron en la esfera de influencia de Moscú de integrarse a la Unión Europea y la OTAN.

Según Rasmussen, ese fue uno de los motivos por el que Rusia anexionó Crimea y desestabilizó el este de Ucrania.

La idea es que un sangriento conflicto territorial sin una solución obvia se estanque para que Rusia entre a mantener la paz en sus propios términos.

El territorio separatista de Transnistria, en Moldavia, y las regiones rebeldes de Osetia del Sur y Abjasia, en Georgia, fueron señalados como ejemplos de esta política.

Los analistas añaden a la lista la República de Nagorno Karabaj, pese a que el papel de Rusia en esa larga disputa entre armenios y azeríes no es tan evidente.

También hay que decir que a Rusia se le suele ver como benefactora y protectora de la gente que vive en zonas de "conflicto congelado", mientras que muchos rusos sienten un sentido de responsabilidad hacia los expatriados y cualquiera "leal" a la antigua URSS.

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Patrones de intervención

Pero, ¿cuáles son los signos delatores de que Rusia está buscando "congelar" un conflicto por sus intereses?

"Hay diversos patrones que se pueden ver repetidos en la intromisión rusa en su periferia", afirma Michael Cecire, un experto del Foreign Policy Research Institute de Filadelfia.

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"Por algo Moscú tiene tanta facilidad para usar sus operaciones de influencia suave para general demanda de protección", afirma.

Para Michael Cecire, los métodos variados y poco ortodoxos que ha usado Rusia en Ucrania y que describe como "contienda híbrida", ya los ha desplegado antes "en la periferia de Rusia".

"En Georgia, Moldavia e incluso Azerbaiyán, Moscú ha ayudado a crear las condiciones para fomentar francos sentimientos a favor del separatismo incluso en situaciones donde la población está lejos del consenso, como muestran las encuestas en Ucrania", afirma.

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Image caption Un país en conflicto no puede entrar en la OTAN.

"En los momentos en que el separatismo se inclina hacia el conficto armado, Moscú se ha mostrado muy hábil al facilitar la transferencia de armas, suministros y "voluntarios" para nutrir y fortalecer las fuerzas separatistas", opina Cecire.

Para Igor Sutyagin, experto en las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, Transnistria y Nagorno Karabaj son los mejores ejemplos de la política del Kremlin de "congelar conflictos".

"Al principio sólo era una política oportunista, pero después de que se comprobase que era una herramienta bastante efectiva, se convirtió en un mecanismo corriente de la política rusa", explica.

"Los conflictos congelados son la ventaja usada por el Kremlin para influir en la política general de correspondencia entre países".

¿Cómo gana Rusia?

Este patrón se puede ver en las personalidades involucradas en los conflictos.

En julio, Vladimir Antyufeyev se convirtió en el viceprimer ministro del gobierno rebelde de Donestk, en el este de Ucrania.

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Image caption Transnistria celebró este año su 24º aniversario de independencia.

Antiguo comandante de una unidad de la policía soviética en Letonia, Antiufeiev jugó un papel importante del lado rebelde en Transnistria cuando la principal área rusófona se rebeló contra el creciente nacionalismo moldavo a principios de la década de 1990.

¿Entonces, cómo ganaría Rusia al proteger a estas zonas de la inestabilidad permanente?

Por una parte, su objetivo estratégico de limitar la expansión de la OTAN se debe a la existencia de un conflicto territorial sin resolver con un estado vecino, lo que aparentemente descarta que un país se pueda hacer miembro de la alianza.

Preguntado por si Ucrania podría unirse a la OTAN, Sutyagin asegura: "No, para nada, porque la declaración de la OTAN dice que nadie puede entrar a la organización hasta que resuelva sus problemas territoriales con sus vecinos".

Andrei Piontkovsky, un comentarista de asuntos rusos conocido por ser un crítico acérrimo del presidente Putin, cree que el líder ruso -que ya lleva tres mandatos en el poder- tiene un interés personal en mantener la inestabilidad en Ucrania, con su orientación hacia la Unión Europea.

"Su objetivo final es quedarse en la presidencia de por vida", le dijo a la BBC recientemente. "Así que Ucrania no tiene derecho a convertirse en un país democrático, ni a ser un país económicamente abierto. Para Putin, eso le daría un muy mal ejemplo a Rusia".

Los rebeldes del este de Ucrania, sin embargo, argumentarían que fueron los nacionalistas ucranianos quienes usurparon la democracia y provocaron el conflicto en Ucrania en primer lugar al forzar la salida de "su" presidente prorruso electo, Viktor Yanukóvich.

Si la génesis de estos conflictos es cuestión de disputa, también lo es el éxito de la supuesta propia política de desestabilización del Kremlin.

La estrategia rusa

"El estratagema original en Crimea no era la independencia, sino tener una mayor autonomía como una entidad semindependiente", señala Sutyagin.

"Cuando el Kremlin cayó en la tentación de la anexión de Crimea, se hizo necesario reemplazarlo con otro conflicto en el este. Está en contra de los intereses del Kremlin anexionarse territorio porque las disputas sin resolver le dan la oportunidad de influir en el país en cuestión".

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Image caption Raul Khadjimba fue elegido presidente de Abjasia este verano tras un golpe pacífico.

Sin embargo, el caso de Ucrania, tras la anexión rusa de Crimea probablemente es el caso que mejor ejemplifica el tipo de "disputas internacionales" citadas en la carta de la OTAN como obstáculo para hacerse miembro.

Para Sutyagin, en la guerra de 2008, cuando Georgia trató de ganar el terreno perdido en Osetia del Sur a la fuerza acabó como un fracaso para Rusia porque Osetia del Sur y Abjasia avanzaron hasta declarar la independencia y Rusia la reconoció y lo celebró.

"Georgia aceptó de facto que lo había perdido, así que el Kremlin perdió una influencia muy importante para impulsar a Tiflis en esa dirección", argumenta.

Si existe de hecho una política del Kremlin para mantener conflictos "congelados" en su patio trasero, entonces parece estar sujeta a los antojos del líder ruso.

Y es poco probable que esa política desaparezca pronto.

"La estrategia rusa de cultivar aliados externos y usar sus aprietos como motivo de guerra es una vieja estrategia que tiene ecos en las guerras zaristas de la expansión sureña", afirma Cecire.

"Las afinidades religiosas se citaron cuando Georgia, bajo presión de poderes musulmanes del sur, fue absorbida por el Imperio de los Zares al mando del rey georgiano Heraclius II. Incluso la guerra de Crimea comenzó con protestas rusas contra el trato de los cristianos ortodoxos por el imperio otomano en las tierras sagradas. Esto no es una estrategia para Rusia".

La BBC contactó con el canciller ruso para conocer su opinión sobre la acusación de que Rusia usa deliberadamente los "conflictos congelados" como una herramienta política, pero no obtuvo respuesta.

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