El vacío que deja Li Na, la rebelde del tenis chino

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Image caption Amada en China y por muchos aficionados del mundo, Li Na sorprendió con el anuncio de su retiro.

Hubo que esperar mucho, pero China finalmente pudo celebrar un título en la élite del tenis en el mundo. Fue en 2011, en Francia, cuando Li Na derrotó a la italiana Francesca Schiavone por 6-4 7-6 (7-0) para conquistar el Abierto de Roland Garros y convertirse en la primera mujer asiática en ganar un Grand Slam.

En enero de 2014 sumó su segundo "grande" tras ganar el Abierto de Australia y se ubicó como número dos del mundo, el puesto más alto de su carrera en el circuito femenino.

Pero nueve meses después, y todavía entre las cinco mejores del circuito femenino, Li Na anunció sorpresivamente su retiro.

"Con 32 años, nunca voy a poder volver a competir al máximo nivel. El deporte es demasiado competitivo, demasiado bueno, como para no estar al 100%", justificó la tenista aquejada de una lesión de rodilla.

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Image caption Su forma de ser le permitió triunfar en el tenis, pero también se ganó muchas críticas en China.

Li será recordada por millones de personas en China y alrededor del mundo tanto por su juego de velocidad y potencia dentro de la cancha, como por su carisma, hablar directo y sentido del humor.

Su irrupción entre la élite del tenis femenino convirtió a Li en uno de los extraños casos en los que la popularidad de un deportista chino trasciende mucho más allá de las fronteras de su país.

Vuelo solitario

La ausencia de Li Na puede tener un doble efecto en el circuito profesional y en China.

Nacida en la ciudad de Wuhan, en el centro del país, Li comenzó a jugar tenis a los ocho años y ascendió en los ránkings de manera muy rápida.

Se convirtió en profesional en 1999 y y formó parte del sistema de entrenamiento para deportistas de élite de China, conocido como juguo tizhi (sistema de toda la nación), que recluta jóvenes talentos para convertirlos en potenciales ganadores de medallas en el ámbito internacional en base a un riguroso método de entrenamiento y control total.

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Image caption Li ganó su segundo Grand Slam cuando conquistó el Abierto de Australia en enero de este año.

Su calidad la convirtió en una jugadora clave para el equipo nacional, pero según informaciones aparecidas en medio de prensa chinos, nunca estuvo contenta en la manera en la que estaba siendo entrenada.

También reclamó que los beneficios económicos deberían estar vinculados al rendimiento de los jugadores.

Después de los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, Li tomó la decisión que le cambió la vida: dejo el equipo nacional junto a tres compañeros en 2009 y apostó por un camino diferente para triunfar, el "vuelo solitario", como se conoce en China.

La libertad le permitió elegir a sus propios entrenadores, organizar sus entrenamientos y calendario de torneos y administrar sus finanzas, lo que le permitió percibir un porcentaje más amplio de los premios que ganaba.

Fue una decisión arriesgada, pero que valió la pena.

Los resultados no tardaron en llegar. Li alcanzo las semifinales del Abierto de Australia en 2010 y se ubicó entre las 10 mejoras jugadoras del mundo.

Rebelde

En 2011 llegó su consagración con el título en Francia. Si bien este logro generó júbilo en China y elogios alrededor del mundo, su forma de ser la enfrentó con las autoridades deportivas en China y algunos sectores de la prensa.

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Image caption Muchos acusaron sus declaraciones de antipatróticas, pero los triunfos de Li Na la han convertido en una figura popular en China.

En la rueda de prensa en París tras su triunfo, Li agradeció a su equipo, sus patrocinadores y organizadores, pero no mencionó su patria, algo inusual en deportistas chinos.

Al año siguiente la tenista comentó que no jugaba tenis por su país sino que trataba de hacer lo mejor para hacer un buen trabajo.

Esas palabras tuvieron repercusión. Mucha gente en China le recordó que le debía al país por sus logros y la acusaron de no ser patriótica.

Otros salieron en su defensa, arguyendo que se trataba sólo de una jugadora de tenis y que no tenía sentido agradecer al país cuando su obligación era con el equipo que la apoyaba.

En 2013, antes de su derrota en cuartos de final en Wimbledon, un periodista chino le preguntó si sentía presión de representar a su país, a lo que ella respondió: "¿por qué tengo que sentir presión por eso?"

El periódico oficial del Partido Comunista, People´s Daily, levantó el tema y advirtió a Li que los deportistas que son estrellas no deberían dejar florecer su individualismo sin restricciones. La agencia de noticias Xinhua advirtió que las declaraciones de Li buscaban herir a otros.

No todos estuvieron de acuerdo. Un artículo publicado en internet, que fue ampliamente compartido, señaló que "el People's Daily no está calificado para enseñarle a Li Na cómo comportarse", añadiendo que las personas que se enfrentaban al sistema deportivo de China suelen ser centro de todo tipo de críticas.

Un reconocido bloguero en China, Li Chengpeng, fue incluso más allá en su defensa.

"Ni siquiera el líder del país puede decir que está realmente en capacidad de asumir las responsabilidades de la nación en sus hombros, ¿por qué debería hacerlo un deportista? Su mejor acto de patriotismo es ganar torneos, no gritar consignas".

Legado

"En 2008 había sólo dos torneos profesionales para mujeres en China. Hoy hay 10 y uno de ellos en Wuhan, mi ciudad natal. Eso para mí es extraordinario".

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Image caption Li fue la primera jugadora asiática en ganar un Grand Slam y llegó a ser la segunda mejor jugadora del mundo por detrás de la estadounidense Serena Williams.

Li escribió orgullosa en su carta en la que anunció su retiro, y no cabe duda que su figura ha servido para aumentar la popularidad del tenis en China.

Sin embargo, su adiós también deja una gran interrogante sobre el futuro del deporte, no sólo en el país, sino en el continente.

La mejor jugadora china en el ránking está en el puesto 23, Shuai Peng, quien a sus 28 años todavía no ha ganado ningún torneo. Si se revisa la lista de las 100 mejores del mundo sólo aparecen siete tenistas asiáticas.

Cuando un periodista de BBC China le preguntó a Li Na si las controversias que la rodeaban fuera de la cancha afectaban su juego, la tenista respondió que "no siempre puedes prestarle atención a lo que otros dicen sobre ti. Todo depende de cómo tu percibes las cosas".

Esta manera de pensar puede explicar cómo Li Na fue capaz de luchar contra tantos adversarios y polémicas en su carrera para alcanzar el reconocimiento en el mundo del tenis y ganar el afecto de tantos aficionados.

Una cualidad que deja tanto China como al circuito femenino de tenis con un vacío que tardará algún tiempo en llenar.