El cubano que expone las carencias de la medicina en Brasil

Juan Delgado Derechos de autor de la imagen Juan Delgado

Cuando Juan Delgado llegó hace poco más de un año a Brasil para trabajar como médico en una remota aldea del estado brasileño de Maranhao, no tuvo la mejor de las recepciones.

A su llegada al aeropuerto de la ciudad de Fortaleza, desde donde se desplazaría a la comunidad indígena del noreste de Brasil a donde estaba destinado, lo esperaba una turba de médicos y estudiantes de medicina brasileños descontentos que lo abuchearon y lo llamaron "esclavo".

Delgado formaba parte del primer contingente de más de 200 galenos cubanos que el gobierno brasileño decidió contratar como parte del programa "Mais Médicos" para mejorar la asistencia sanitaria en regiones amazónicas, rurales y en los suburbios.

Pero para quienes lo esperaban en el aeropuerto, este médico de 40 años y sus colegas cubanos estaban dispuestos a trabajar en condiciones que consideraban inaceptables.

Concretamente, los médicos brasileños se quejaban de que sus pares de la isla caribeña sólo cobraban una parte de los 10.000 reales -unos USD$4.000- de la beca que ofrece el programa Mais Médicos y creían que eso les perjudicaba.

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"En Cuba no se ven las dificultades de Brasil"

Pero Delgado decidió seguir adelante pese a las críticas y las confrontó con trabajo hasta convertirse en una especie de símbolo del programa de envío de médicos cubanos a Brasil.

Incluso fue reconocido por la presidenta, Dilma Rousseff, quien le pidió disculpas públicamente por el trato recibido.

Más de un año después, en entrevista con Luiza Bandeira de BBC Brasil, no duda en levantar la voz contra las que considera carencias del sistema de salud brasileño y lamenta que está teniendo problemas para pedir citas con especialistas y exámenes médicos en el interior del estado de Maranhao.

Image caption El objetivo del programa en el que participa es llevar al atención básica a los lugares donde antes no llegaba el sistema de salud.

"Se tarda mucho para obtener diagnósticos y las consultas con especialistas para definir un tratamiento adecuado para el paciente", afirma.

Y dice que, mientras en Brasil, por ejemplo, se tarda más de un mes conseguir una cita para un ultrasonido, en su país "no hay dificultades (...) para conseguir consultas con especialistas o cualquier examen de diagnóstico".

Además señala otros problemas de trabajar en el interior como la carencia de infraestructuras adecuadas para llevar a cabo las consultas y la falta de medicinas que, dice, "a veces escasean".

El Ministerio de Salud brasileño atribuye las críticas a que Delgado trabaja con "salud indígena, en un lugar de dificil acceso" y reconoce, en un comunicado enviado a BBC Brasil, que las consultas y los exámenes en esos lugares pueden tardar hasta 15 días en realizarse.

Pero, precisamente esas carencias son los argumentos frecuentemente utilizados por las entidades de salud al justificar el rechazo de los médicos brasileños a trabajar en las zonas más remotas del país.

"El médico cubano va donde le mandan"

Pese a las críticas, Delgado asegura que no se plantea dejarlo: "Supero las dificultades y atiendo a los pacientes. El médico cubano va donde le mandan. No vemos dificultades para salvar y cuidar cualquier vida. Es parte de nuestra formación", sostiene.

El médico asegura que no volvió a sufrir ataques como los de Fortaleza y, un año después del incidente que el entonces ministro de Salud de Brasil calificó de "pasillo polaco de xenofobia", Delgado cree que incluso quienes participaron en la protesta "han cambiado de opinión".

Derechos de autor de la imagen Ag Brasil
Image caption Dilma Rousseff se disculpó públicamente con Delgado por el trato recibido a su llegada a Brasil.

"No llegamos a quitarles los pacientes, sino para ir a otros lugares donde la población no tenía un fácil acceso a un médico. Creo que la relación de los médicos brasileños y los cubanos debe ser cercana", dice.

Desde agosto del año pasado, unos 14.000 profesionales extranjeros han llegado a Brasil por el programa Mais Medicos -casi el 80% de ellos cubanos- lo que ha facilitado la atención médica básica en áreas remotas.

Sin embargo, el programa de médicos cubanos es también blanco de críticas. Muchos aseguran que Cuba lleva a cabo una política de proselitismo en los países a los que acude con fines humanitarios, pero el aspecto económico de estas colaboraciones es el punto más controvertido de la presencia cubana en otros países.

Numerosos médicos que han desertado de estas misiones denuncian que el gobierno de Cuba les paga una ínfima parte de lo que cobra por vender sus servicios.

Otro de los puntos polémicos es el control que supuestamente ejerce el gobierno cubano sobre sus brigadas internacionales.

La vida entre comunidades indígenas

Para Delgado, no hablar portugués le supuso alguna dificultad al principio. Ahora ya lo domina, pero no las lenguas que hablan las etnias Ka'apoo y Awá con las que trabaja.

"Es muy difícil", asegura. "Pero los indígenas que hablan portugués me ayudan a atender a los que no lo hablan".

Además, apunta que la gente de esas comunidades está muy feliz de que un médico llegue a sus aldeas.

Image caption El 80% de los participantes en el programa "Mais Medicos" son cubanos.

Delgado vive en Zé Doca, un municipio a cerca de 300 kilómetros de la capital de Maranhao, Sao Luis, y pasa dos días en aldeas más próximas y tres en las más alejadas.

"Me sorprendió mucho porque nunca pensé que, en el siglo que vivimos, todavía hubiera personas viviendo en las condiciones poco favorables en las que viven los indígenas, donde muchos se alimentan con lo que cazan y pescan", dice.

A través del convenio firmado entre la Organización Panamericana de la Salud y Brasil, es el gobierno cubano quien recibe la cuantía de la beca de los médicos de ese país y les da una parte a los médicos.

Delgado vive con los US$1.245 que le dan a cada médico, una cantidad que considera "suficiente para sus gastos".

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Image caption Los médicos cubanos sólo reciben un porcentaje de los US$4.000 dólares que Brasil le da al gobierno de su país.

Asegura que su vida es como "cualquier otro brasileño", siempre que puede habla con su familia a través de internet y las nuevas tecnologías -de hecho, parte de la entrevista con BBC Brasil la hace a través de WhatsApp, una aplicación que conoció en el país sudamericano- y regresó a la isla para pasar unos días de vacaciones.

Este criterio contrasta con lo que piensa Ramona Rodríguez, de 51 años, quien fue la primera de las colaboradoras en Brasil que desertó de la misión de médicos cubanos.

Dejó su puesto de trabajo en el estado norteño de Pará alegando que se sintió "engañada" por la paga que recibía, apenas una fracción que la de médicos de otros países que participan del mismo programa.

"Me indigné mucho", dijo Rodríguez a BBC Mundo al desertar. "Muchos médicos piensan como yo, que esto ha sido todo un robo del dinero nuestro".

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