Los secretos de los “arrepentidos” que hacen temblar a los bancos

HSBC banco Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Una de las revelaciones de los "arrepentidos" obligó al HSBC a pagar una multa de US$1.900 millones.

Son el terror secreto de bancos: figuras clave que conocen el negocio de las finanzas desde adentro y, de la noche a la mañana, se dan vuelta y denuncian la oscura trastienda de este mundillo, con sus cuentas invisibles, redes de empresas fantasmas y paraísos fiscales.

Un abogado estadounidense que ha representado a decenas de arrepentidos del sistema financiero, Jack Blum, miembro de la Coalición por la Integridad Financiera, señaló a BBC Mundo que las motivaciones de los "arrepentidos" son muy variadas.

Están los que sienten que es su deber, los que fueron desplazados o ninguneados por su compañía, los que cometieron algún delito y buscan minimizar la pena, los que tienen una visión exagerada sobre la importancia de la información que manejan", señala Blum.

Como abogado, lo primero que hace es alertar a sus potenciales clientes sobre los riesgos que corren si deciden revelar sus secretos.

"No van a conseguir nuevamente empleo en el sector financiero, con lo cual prácticamente tienen que decir adiós a su carrera. Sus denuncias además van a salpicar a gente con la que trabaron amistad durante años".

"Y van a quedar expuestos al ataque de sus empleadores que suelen ser muy poderosos. No sorprende que algunos, después de consultarlo con sus familias, no se atrevan a hacerlo", señala Blum.

Lea: Las claves del escándalo del HSBC

Pero otros siguen adelante con denuncias que revelan un oscuro entramado de flujos ilegales de dinero que, según estimaciones conservadoras a nivel global, superan los US$20 billones anuales: una cuarta parte de la riqueza que produce el mundo. BBC Mundo habló con tres de ellos.

Rudolf Elmer o la desilusión con el sistema

En un sentido el suizo Rudolf Elmer es un arrepentido involuntario.

Jefe de operaciones en la filial del banco Julius Bar en las islas Caimán fue despedido en 2002 y arrestado tres años más tarde por violar el sacrosanto secreto bancario suizo.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Rudolf Elmer le entregó dos discos duros con información clave al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en 2008.

"Mi pecado fue intentar denunciar que muchos de nuestros clientes estaban evadiendo impuestos utilizando nuestras operaciones en las islas Caimán. El banco no quiso saber nada. Más grave aún, el Estado no quiso saber nada", señala Elmer a BBC Mundo.

En 2008 Elmer tomó una decisión estratégica: entregó a Julian Assange de WikiLeaks dos discos duros con listas de evasores fiscales del Julius Bar.

Acusado por sus empleadores de "falsificar pruebas", el banquero fue arrestado nuevamente por las autoridades suizas en 2011 por entregarle al fundador de WikiLeaks los datos de unas 2.000 cuentas secretas de multinacionales, entidades financieras y multimillonarios de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido.

Lea: Suiza, los paraísos fiscales en el banquillo

"No estoy en contra del secreto bancario, pero las compañías han abusado de ese secreto. Los paraísos fiscales sirven para ocultar a los reales beneficiarios de cuentas especiales creadas para evadir el pago de impuestos y lavar dinero", dice.

A su juicio, hay miles de potenciales arrepentidos que podrían iluminar estas tinieblas del mundo financiero.

"Diría que en un banco al menos 10% del personal está al tanto de estas operaciones. Todo depende del área en que uno trabaje, pero en algunos casos hasta los cajeros pueden detectar movimientos sospechosos de clientes que jamás dan sus nombres en las operaciones que realizan".

"Esta evasión fiscal es uno de los más grandes robos sociales que tolera hoy la humanidad", señaló Elmer a BBC Mundo.

Everett Stern, el arrepentido patriótico

Para el estadounidense Everett Stern las denuncias que hizo contra el banco en el que trabajaba, el HSBC, son parte de la "guerra contra el terrorismo".

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Rudolf Elmer ha sido arrestado por sus denuncias en varias ocasiones.

"En octubre de 2010, a tres semanas de empezar mi trabajo en la oficina del banco en el estado de Delaware, me quedó claro que había muchas transacciones sospechosas vinculadas con grupos del Medio Oriente como Hamas y Hezbolá".

"Esto era una amenaza directa a la seguridad de mi país", indicó a BBC Mundo.

Descontento con la falta de respuesta del banco, Stern se puso en contacto con la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la Central de Inteligencia estadounidense, (CIA).

BBC Mundo tuvo acceso al correo electrónico que Stern envió a la agencia de espionaje estadounidense con sus revelaciones.

"He pasado esta información al banco, pero no sé si van a hacer algo".

"Mi preocupación es que estos fondos estén facilitando acciones perjudiciales a Estados Unidos en el Medio Oriente. Lo más importante es la seguridad nacional", le escribió el banquero a la CIA.

La investigación llevada adelante por la Justicia estadounidense terminó descubriendo un lavado de dinero que se extendía por Medio Oriente, Mexico, Irán, Sudán y Corea del Norte.

En diciembre de 2012, el HSBC llegó a un acuerdo con las autoridades estadounidenses por el que pagó una multa record de US$1.900 millones.

A pesar de este monto, equivalente a las ganancias de cinco semanas del banco, la fiscalía general a cargo de Eric Holder insistió en que no tenía pruebas suficientes para iniciar una demanda criminal.

"Un escándalo. ¿Cómo puede ser que cobren esa multa y que nadie sea responsable?"

"Eric Holder dijo en ese momento que temía provocar una nueva hecatombe financiera. ¿No entiende que está en juego la integridad de nuestros ciudadanos y soldados?", le señala Stern a BBC Mundo.

Lea: El francés que tiene en jaque a miles de evasores

El hombre, que había dejado el HSBC en noviembre de 2011, fundó su propia compañía, Tactical Rabbit (Conejo Táctico), para combatir este tipo de maniobras.

Derechos de autor de la imagen Tactical Rabbit
Image caption Everett Stern dejó la banca y creó su propia compañía para combatir los delitos financieros.

Y volvió a la carga poco después de que se anunciara el acuerdo entre el HSBC y las autoridades estadounidenses.

"La multa al HSBC era por lo que había hecho hasta poco antes de mi llegada a la institución. Es decir que el acuerdo con las autoridades no cubre el período en que yo trabajé y por tanto el banco todavía tiene que responder por lo que siguió haciendo", señaló a BBC Mundo.

No es sólo el HSBC el que está en la mira. En septiembre de este año Tactical Rabbit denunció al JPMorgan Chase ante las autoridades por violar la ley bancaria y no cumplir con toda la reglamentación contra el lavado de dinero.

Hernán Arbizu y la mirada al sur

El JPMorgan Chase se encuentra en el centro de la historia del tercer arrepentido: el argentino Hernán Arbizu.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Eric Holder, exfiscal general de Estados Unidos.

En 2008, Arbizu -uno de los financistas estrella de la operación del JPMorgan Chase en América del Sur- se presentó ante la Justicia federal de la Argentina para "autodenunciarse" por fraude, evasión de impuestos y lavado de dinero.

"Yo había cometido un fraude. Había mucha presión interna en la compañía y para no perder un cliente muy importante le ofrecí un rendimiento para sus inversiones que sólo podía cumplir sacando dinero de otros lados".

"Fue un grave error. Pero lo que estoy denunciando ante la Justicia es un fraude masivo contra el Estado por evasión y lavado", señaló Arbizu, en diálogo con BBC Mundo.

El trabajo de Arbizu consistía en captar activos de argentinos para depositarlos en paraísos fiscales.

En abril de 2008, a sólo meses del estallido financiero global, la presión de la banca era tal que se esperaba que aportara a fin de año net new assets (nuevos activos netos sumados a sus clientes consolidados) por valor de US$150 millones.

"Yo era un operador. El banco tenía unos cuantos más. Y éramos un banco entre varios otros. Si se hace la suma se ve las cifras que empiezan a manejarse".

"En ese año, la presión era mayor porque el banco era muy consciente de que se venía una crisis fuerte y quería resguardarse", señala Arbizu.

Los grupos más poderosos de la Argentina –el multimedios Clarín, Banco Patagonia, las empresas de energía Bridas y Bulgheroni– se encuentran en la lista que Arbizu entregó a las autoridades, pero en el vértigo de aquel año clave la pista alcanza al banco que precipitó el estallido financiero de 2008 al caer en bancarrota: el Lehman Brothers.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Las denuncias también incluyeron las actividades del poderoso JPMorgan Chase en América Latina.

"Había órdenes concretas de poner en duda la liquidez del Lehman Brothers para erosionarlo con la idea de que su caída era inevitable y para quedarse con sus clientes", indicó Arbizu a BBC Mundo.

Lea: ¿Pueden pagar los bancos su deuda ante la sociedad?

En un principio la Justicia argentina respondió con celeridad a la lista de Arbizu en la que figuraban nombres, números de cuentas y montos.

Pero poco después la causa dejó de moverse porque, según el juzgado a cargo, Estados Unidos no respondió a los exhortos (pedidos de información).

"En mis oficinas yo vi pasar a todo el mundo. Empresarios, banqueros, millonarios, artistas, deportistas".

"Debo confesar que no vi políticos, pero mi impresión es que todo el mundo está metido en esto, de modo que a nadie le conviene que salte. Por eso no pasa nada", dice el "arrepentido" argentino.

En un trabajo sobre Argentina Jorge Gaggero, miembro fundador de la Red de Justicia Fiscal de América Latina, calculó que la fuga de capitales de 2012 fue de US$28.000 millones, equivalente a 4,7% del PIB argentino.

Arbizu calcula que la recaudación anual impositiva aumentaría en US$5.000 millones si este dinero tributara como corresponde: aproximadamente el presupuesto anual para educación en el país.