Los trucos de las aves para que su canto se escuche por encima del de un avión

Ave en un aeropuerto Derechos de autor de la imagen THINKSTOCK
Image caption Los investigadores grabaron los sonidos de las aves durante la semana, que hay más trafico áreo, y durante los fines de semana, cuando la frecuencia de vuelos es menor.

Nada como amanecer con el canto de los pájaros.

Pero si vives cerca de un aeropuerto, no te apresures a salir de la cama cuando escuches su trinar, porque aún no es hora de despertarse.

Y es que según un estudio del Museo Nacional de Ciencias Naturales de España (MNCN-CSNC), las aves que habitan en las cercanías de terminales áreas comienzan a cantar más temprano de lo habitual, antes de la hora de mayor actividad aeroportuaria, para hacerse escuchar.

"El nivel de ruido que produce el despegue de los aviones hace que las aves no puedan comunicarse entre sí. Eso les dificulta su forma de vivir, de conseguir pareja y de defender su territorio", le explica a BBC Mundo Diego Gil, autor principal del estudio publicado en la revista Behavioural Ecology.

"Lo que notamos es que como la actividad normal de los aeropuertos comienza a eso de las seis de la mañana, las aves adelantan su hora normal de canto para evitar que quede solapado por el sonido de los aviones", añade.

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Comportamiento plástico

Algunas especies lo adelantan más y otras menos, pero el promedio es de 20 minutos.

El cuco, por ejemplo, que normalmente comienza a cantar 20 minutos antes del amanecer, en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, lo hace casi una hora antes.

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Image caption El herrerillo comienza a cantar media hora antes de lo habitual.

Mientras que el herrerillo y el jilguero lo adelantan media hora.

En líneas generales, la hora a la que empiezan a cantar las aves depende del tamaño del ojo: cuanto más grande, comienzan a cantar antes.

Esto es así porque necesitan menos luz para realizar su vida normal.

"Las aves cuyo canto coincide con la partida de los vuelos lo adelantan más, mientras que las que normalmente cantan antes no tienen por qué hacerlo", explica el investigador.

Según el estudio, esto demuestra la plasticidad del comportamiento de las aves -la capacidad de adaptarse a su medio ambiente- que les permite sobrevivir en zonas extremadamente ruidosas.

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Desventajas

El cambio de horario supone evidentemente una ventaja: permite la comunicación que de otra manera resulta imposible.

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Image caption Cantar antes implica que cantan a horas inapropiadas.

No obstante las desventajas pueden ser muchas.

"El tiempo que las aves dedican a cantar, es tiempo que las aves quitan a alimentarse. Hay un compromiso entre las horas a las que se canta y las horas a las que se come", señala Gil.

"Si esto se ve afectado, es posible que las aves tengan que alimentarse en horas que no son las apropiadas. Eso puede significar que haya menos comida. También puede significar que tengan que dormir menos", argumenta el investigador.

"Aún no lo hemos comprobado, pero la lógica nos dice que cuanto más tiempo permanezcan cantando en la oscuridad, más vulnerables van a ser a los depredadores nocturnos, que su visión no les permite detectar".

"Son una serie de pequeños trastornos que pueden tener efecto a largo plazo".

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Aquí me quedo

Los investigadores estudiaron el comportamiento de 10 especies de aves comunes en el aeropuerto de Madrid y replicaron el estudio en otros aeropuertos de España y Alemania.

En todos los casos, las especies que adelantaron su despertar fueron aquellas cuyos horarios se solapaban con los momentos de mayor tráfico aéreo.

Image caption Los investigadores quieren estudiar si las aves se quedan en el aeropuerto porque no pueden competir por zonas mejores.

Gil y su equipo grabaron a los pájaros durante la semana y también los fines de semana, cuando la frecuencia de vuelos es mucho menor.

"No notamos diferencia", dice Gil.

"Es posible que estas poblaciones ya hayan cambiado sus hábitos de forma permanente".

Pero si el ruido las altera de forma considerable, tornándolas más vulnerables, ¿por qué no migran hacia otra parte?

No es fácil.

"A un individuo que está instalado en una zona le cuesta mucho cambiar de sitio. Lo normal es que en un lugar así hubiese menos aves, pero sorprendentemente encontramos que no hay diferencias ni en la variedad ni en el número de especies", dice Gil.

"Lo que queremos ver ahora es si las aves que aguantan estas condiciones son aquellas que no tienen más remedio que vivir en estos sitios porque no pueden competir por zonas mejores", concluye Gil.

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