Quiénes son los hutíes, el grupo rebelde que derrocó a un gobierno a las puertas de Arabia Saudita

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Image caption Las milicias chiitas hutíes invadieron y tomaron control de Saná, la capital de Yemen, en septiembre pasado.

Tras cuatro días de combates y negociaciones entre militantes chiitas hutíes y fuerzas gubernamentales, el presidente de Yemen, Mansour Hadi Abdrabbuh y los miembros de su gobierno terminaron presentando sus respectivas renuncias este jueves.

De esta forma los hutíes, que en septiembre pasado tomaron control de la capital, Saná, para exigir al gobierno una mayor participación chiita en la toma de decisiones del país árabe, se han instaurado como el principal poder de facto en el país.

Abu al Malek Yousef al Fishi, uno de los líderes del grupo, recibió con beneplácito la renuncia y propuso el establecimiento de un consejo presidencial que incluya a grupos políticos liderados por los propios hutíes, ejército y algunos partidos políticos.

La renuncia se produjo en el momento culminante de la más severa crisis que ha azotado a Yemen en años y parece dar fin a la transición del país hacia la democracia, luego de que el expresidente, Ali Abdullah Saleh, fue forzado a abandonar el poder en 2011.

El gobierno de Hadi -a quien los militantes huzíes mantienen retenido en su residencia- se conformó en febrero de 2012 con apoyo de Naciones Unidas.

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Image caption Los hutíes controlan la capital y otras ciudades, pero su dominio no se extiende a todo Yemen, un país predominantemente sunita.

Partidarios de Dios

Los hutíes son miembros de un grupo rebelde también conocido como Ansar Allah (Partidarios de Dios), que se adhiere a una rama del islam chiita conocida como zaidismo.

Los zaiditas conforman un tercio de la población y gobernaron Yemen del Norte bajo un sistema conocido como imamato por casi 1.000 años, hasta 1962.

En la actualidad, el dominio de este grupo rebelde no abarca la totalidad de Yemen, un país predominantemente sunita, lo que presagia un recrudecimiento de la violencia sectaria en el país.

Los hutíes toman su nombre a partir de Hussein Badr al Din al Huti, quien lideró el primer alzamiento del grupo en 2004, en un esfuerzo por obtener mayor autonomía para la provincia de Sadá -que consideran como suya- y para proteger la religión zaidista y sus tradiciones culturales de lo que perciben como una usurpación por parte de los islamistas sunitas.

Luego de que soldados yemeníes mataran a Huti a finales de 2004, su familia tomó el control y lideró otras cinco rebeliones antes de que un cese el fuego fuese acordado con el gobierno en 2010.

En 2011, los hutíes se unieron a las protestas en contra del expresidente Saleh –cuyo régimen se extendió por más de 30 años– y sacaron ventaja del vacío de poder para expandir su control territorial en las provincias de Sadá y la vecina Amran.

Posteriormente participaron en la Conferencia para el Diálogo Nacional, en la que el presidente Hadi terminó anunciando planes para que Yemen se convirtiera en una federación de seis regiones. Corría febrero de 2014.

En julio de ese año, en la provincia de Amran, los hutíes propinaron varias derrotas a grupos tribales y militantes que estaban respaldados por el principal partido islamista del país, Islah.

Los hutíes sostienen que los yemeníes acogieron a estos grupos porque se sentían frustrados con un gobierno de transición dominado por sectores vinculados con al antiguo régimen, incluyendo las familias Saleh y Ahmar y el propio partido Islah.

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Image caption El depuesto presidente yemení, Mansour Hadi Abdrabbuh, permanece sitiado en su residencia.

Años de inestabilidad

En años recientes, la inestabilidad ha sido una realidad permanente en prácticamente todos los rincones de Yemen.

El norte del país ha sido escenario de enfrentamientos entre el Estado y los hutíes y en el sur se han producido disturbios separatistas. También ocurren frecuentes ataques de al Qaeda en la Península Arábiga. Y hay luchas de poder entre facciones tribales y militares.

También se han registrado enfrentamientos violentos entre partidarios de Saleh y activistas prodemocracia.

Se considera que más de 10 millones de yemeníes padecen de inseguridad alimentaria, en un país marcado por el desempleo, los altos precios de los alimentos y los limitados servicios sociales.

En agosto, el grupo, cuyo bastión tradicional es la provincia norte de Sadá, lideró manifestaciones antigubernamentales masivas que exigían la reducción del precio del combustible y el nombramiento de un nuevo gobierno.

El líder del grupo, Abdul Malik al Huti, exigió al presidente Hadi que revocara una decisión para eliminar subsidios, lo que habría afectado a los más pobres del país.

También le pidió reemplazar el gobierno "corrupto" por uno más representativo de las distintas facciones de Yemen.

Pero luego infiltró la capital con sus milicias fuertemente armadas y partidarios tribales, y a mediados de septiembre se hicieron con el control de la ciudad.

Poco después, en medio de las turbulencias, el gobierno, los partidos políticos y el movimiento hutí firmaron el Acuerdo de Paz y Asociación Nacional (PNPA, por sus siglas en inglés) el pasado 21 de septiembre, pero éste no fue implementado en su totalidad.

Los líderes hutíes comprendieron que podían utilizar la fuerza militar para cambiar el mapa político y el equilibrio de poder a su favor: como no ganaron la pelea política, los combatientes se propusieron cambiar los hechos sobre el terreno.

Avanzaron sistemáticamente en nuevos territorios, enfrentándose agresivamente con milicias tribales, fuerzas del gobierno y milutantes de al Qaeda en la Península Arábiga y establecieron cierto grado de control en al menos nueve de las 22 provincias del Yemen.

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Image caption Partidarios de los hutíes participaron en semanas de protestas que exigían reducir el precio del combustible y un nuevo gobierno.
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Image caption Los residentes de Saná han protestado la presencia de combatientes armados en la ciudad.

¿Financiados por Irán?

La estabilidad de Yemen es una prioridad para EE.UU. y sus aliados en el Golfo Pérsico debido a su posición estratégica, a un lado de Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo del mundo.

También es el hogar de al Qaeda en la Península Arábiga, una de las ramas regionales más activas de al Qaeda, la cual EE.UU. está buscando combatir con una combinación de ataques con drones, antiterrorismo local y asistencia en materia de seguridad.

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Image caption Los partidarios del gobierno dimisionario se organizaron en los llamados Comités Populares.

Se teme que las victorias de los hutíes puedan exacerbar las tensiones sectarias y políticas en la región.

De hecho, Arabia Saudita, el principal poder sunita, cree que los rebeldes son respaldados militar, financiera y políticamente por Irán, su archirrival chiita en la región.

Irán y los hutíes han negado el señalamiento.

En Yemen, miembros del partido Islah han expresado sus temores de ser perseguidos por los hutíes quienes esperan reinstalar, alguna vez, el imamato zaidista en el país.

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