Malcolm X, la azarosa vida del "anti Martin Luther King"

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Image caption Malcolm X (1925-1965) inspiró a muchos con sus opiniones francas sobre las tensiones raciales en Estados Unidos.

Unas 400 personas estaban reunidas en el salón de baile Audubon, cerca del distrito de Harlem, en Nueva York, cuando de repente se desató un alboroto y comenzaron a sonar los disparos.

Los asistentes, que se escabullían bajo las mesas, habían llegado a ese lugar para escuchar a Malcolm Little, más conocido como Malcolm X, un activista negro, musulmán, carismático, de 39 años, que defendía con vehemencia los derechos de su raza.

Apenas había comenzado su alocución cuando comenzó el desorden. De repente terminó en el piso, herido de muerte.

No pasó mucho tiempo antes de que fuera declarado muerto, en acciones que fueron atribuidas a miembros rivales de la Nación del Islam, un movimiento religioso islámico al que él había pertenecido.

Esos hechos ocurrieron el domingo 21 de febrero de 1965, hace exactamente 50 años, y pusieron fin a la vida de un activista que en ocasiones ha sido nombrado a la par de Martin Luther King o Rosa Parks como figuras clave en la lucha por la igualdad negra en Estados Unidos.

Su nombre y su mensaje, además, han vuelto a resonar en los últimos meses a medida que el país trata de resolver las tensiones raciales que se han evidenciado en las muertes de jóvenes negros a manos de policías blancos.

Nuevo movimiento por los derechos civiles

La negativa de grandes jurados en Estados Unidos de acusar el año pasado a los policías blancos involucrados en las muertes de los hombres negros llevó a protestas en decenas de ciudades, desde Ferguson, en Misuri, hasta Nueva York.

Las manifestaciones, muchas de ellas violentas, fueron llamadas un "nuevo movimiento por los derechos civiles" y el nombre de Malcolm X, con algunas de sus citas, fue usado en cánticos y en pancartas.

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Image caption Las tensiones raciales en lugares como Ferguson volvieron a traer a la mente el legado de Malcolm X.

Muchos demandaban una respuesta fuerte, casi visceral, que recordaba su filosofía, una que cuando él murió estaba lejos de ser aceptada generalmente en el país.

Reconocido por su poder de oratoria, sus simpatizantes apreciaban su capacidad para señalar efusivamente las desventajas de los negros y culpar a los blancos.

Entre sus eslóganes más conocidos estaban "la libertad por cualquier medio necesario" o "el voto o la bala".

Poco antes de su muerte había indicado que quería acusar al gobierno de su país en Naciones Unidas por violaciones de los derechos humanos contra los negros.

Para sus detractores, en cambio, era un "militante", un hombre que predicaba la violencia y que había declarado a los blancos sus enemigos.

En marzo de 1965, poco después de su asesinato, la revista Time lo describió como un "demagogo desvergonzado" y enfatizó que su "evangelio era el odio" y "su credo era la violencia".

"Malcolm X -en vida y en muerte- fue un desastre para el movimiento de los derechos civiles", continuaba la publicación.

Reinvención

Desde entonces, su visión ha pasado por la criba del tiempo y por decenas de análisis.

La misma revista Time explica en un análisis actual que "durante su vida, Malcolm X ya estaba reinventándose, desde una juventud problemática a un defensor del separatismo negro a un activista de los derechos humanos".

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Image caption Malcolm X ha sido descrito en ocasiones en contraste con Martin Luther King y su política de la no violencia.

"De manera similar, su legado ha crecido desde su muerte, desde una reputación como un agitador peligroso a la de un icono estadounidense".

Malcolm Little nació en Omaha en 1925, tuvo una juventud difícil (su padre murió en circunstancias extrañas y su madre fue admitida en un siquiátrico) y se volvió musulmán y miembro de la Nación del Islam mientras estaba en la cárcel, acusado de robo.

Se convirtió en un miembro prominente de esa organización que defendía el nacionalismo negro y la separación racial, y decidió quitarse el apellido por considerarlo un nombre de esclavo.

Pero en 1964 dejó la institución y, tras una visita a la Meca, también moderó su visión separatista para defender un concepto más general de hermandad.

Eso no impidió, sin embargo, que el año siguiente, tras su muerte, muchos siguieran criticando su visión y vinculándolo con el nacionalismo negro violento.

De hecho, muchas veces se le describió en contraste a Martin Luther King, quien profesó el diálogo y la no violencia.

Hoy, sin embargo, los análisis conmemorativos por su asesinato lo reconocen como una figura importante en ese movimiento de los años 60, como un profeta de los derechos civiles y un ejemplo del orgullo negro.

Y más importante aun, como una especie de visionario cuyos argumentos cobran particular vigencia en el contexto actual.

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