Por qué Paraguay tardó casi 30 años en identificar a sus desaparecidos

Excavaciones de posibles víctimas de la dictadura Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption La Comisión Verdad y Justicia, creada en 2004, determinó que hubo al menos 423 desaparecidos durante el régimen de Stroessner.

Han pasado casi tres décadas desde que concluyó en Paraguay uno de los regímenes militares más largos y represivos en la historia de Latinoamérica, pero al día de hoy no se ha identificado a uno solo de los más de 400 desaparecidos durante el gobierno de Alfredo Stroessner (1954-1989).

Eso está en vías de cambiar este año. El Estado paraguayo anunció, hace unos días, la entrega de un fondo de unos US$70.000 para la identificación genética de restos de víctimas del stronismo.

Para el director de Reparación y Memoria Histórica de Paraguay, el médico Rogelio Goiburú, se trata de un hecho "histórico", que permitirá dar "el puntapié inicial" en la búsqueda de la verdad de lo que ocurrió en el país durante los 35 años de gobierno de facto.

Goiburú, hijo de un desaparecido, realiza excavaciones desde 2009 en tumbas clandestinas descubiertas en todo el país, así como en la sede de la Agrupación Especializada de la Policía en la capital, Asunción.

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Image caption El gobierno de Horacio Cartes, del Partido Colorado, fue el primero en entregar fondos para la identificación de víctimas del stronismo.

Hasta ahora halló 29 cuerpos de presuntos desaparecidos, a los que se suman cinco casos de posibles víctimas del régimen argentino que podrían haber sido asesinados en Paraguay como parte del llamado Plan Cóndor.

Sin embargo, el funcionario no ha logrado hasta el momento identificar los restos hallados, por falta de recursos.

De allí la importancia del fondo estatal, que se usará para contratar los servicios del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), un prestigioso organismo privado que es referencia mundial en este tema y actualmente colabora en la búsqueda de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa (México).

La ministra de Justicia, Sheila Abed, dijo a la prensa que la identificación de víctimas es "un avance para la reconciliación" y para "mirar al futuro con esperanza".

Pero lo que muchos se preguntan es: ¿por qué se esperó tanto?

Contramano

Lo que ocurre en Paraguay difiere mucho de lo que viene pasando hace años en otros países de la región como Argentina y Chile, donde la política de derechos humanos se ha centrado en la búsqueda y reparación de víctimas de la represión militar.

Paraguay tampoco ha juzgado a quienes se señala como responsables de crímenes de lesa humanidad, más allá de condenar a un pequeño grupo de policías y a un civil que participaron en violaciones a los derechos humanos.

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Image caption Goiburú halló 29 cuerpos, a los que ahora podrá identificar para confirmar si son víctimas de la dictadura.

Esto, a pesar de que en ese país sudamericano nunca se votó una ley de amnistía o de "punto final" que limite el juicio a militares, como ocurrió en otros lados.

¿Por qué entonces se viene ignorando a los 423 desaparecidos, los casi 20.000 torturados y los más de 20.000 exiliados -según los datos publicados en 2008 por la Comisión Verdad y Justicia- que dejó el régimen de Stroessner?

El presidente de esa Comisión, el obispo de San Juan Bautista de las Misiones, Monseñor Mario Melanio Medina, le dijo a BBC Mundo que la razón es "la falta de interés de los gobiernos que han venido después de la dictadura".

"La mayoría de los que han seguido tenían miedo de que ellos también pudieran ser responsabilizados o de que iban a encontrarse con muchísima gente comprometida. Por eso no tuvieron el coraje", señaló.

Partido Colorado

El prelado se refirió principalmente a los gobiernos del Partido Colorado, el partido de Stroessner, que siguió gobernando en Paraguay hasta 2008 (61 años en total), año en que ganó la presidencia Fernando Lugo, del centroizquierdista Frente Guasú.

Según Medina, Lugo –quien fue destituido en 2012, sin haber podido completar su mandato presidencial- no hizo más por la causa de las víctimas de Stroessner porque "tenía en su contra al Congreso".

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Image caption Stroessner fue derrocado en 1989 y se exilió en Brasil, donde murió en 2006.

En 2013, y luego de un gobierno interino del liberal Federico Franco, el Partido Colorado volvió al poder, con el empresario Horacio Cartes, actual mandatario.

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En 2014 el gobierno de Cartes prometió la asignación de US$150.000 para la exhumación e identificación de víctimas, pero ese dinero nunca se entregó.

Finalmente, a finales de febrero, Goiburú confirmó el desembolso de US$70.000 para contratar al EAAF.

El vicepresidente del Partido Colorado, Alfredo Gustavo Stroessner, nieto del exmandatario, destacó la relevancia de ese anuncio.

"Me parece una decisión muy importante", le dijo a BBC Mundo.

Sin embargo, hablando de forma personal y no en nombre de su partido -cuya junta directiva no se ha pronunciado sobre este tema-, el exsenador rechazó los dichos de monseñor Medina.

"Estamos acostumbrados a sus acusaciones permanentes. Han pasado 26 años y yo creo que ya no hay ningún responsable ni adentro ni afuera del gobierno que haya tenido nada que ver con aquellos tiempos", señaló.

"Yo creo que monseñor Media debe aggiornarse a los nuevos tiempos y seguir para adelante", finalizó, agregando que no haría ningún otro comentario sobre el tema.

Un antes y un después

Para Mariano González, cuyo padre Rubén –un sindicalista y miembro del Partido Comunista- desapareció en 1975, el anuncio representa "un antes y un después" en Paraguay.

"Poder identificar a las víctimas va a ser muy importante y no solo para los familiares", expresó ante BBC Mundo.

"Aunque solo logren identificar a una sola víctima va a permitir poner fin al tabú que existe en la sociedad paraguaya sobre el tema de los desaparecidos", añadió.

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Image caption Las familias de los desaparecidos sienten que el tema es tabú y a la sociedad no le interesa investigar su pasado.

Según González, entre los paraguayos subsiste la creencia de que las víctimas del régimen militar –en su mayoría miembros del Partido Comunista y sindicalistas- "eran terroristas".

Esa creencia explica en parte por qué no hubo presión de la sociedad para hallar e identificar a las víctimas y enjuiciar a los victimarios.

Monseñor Medina coincidió: "La sociedad no tiene conciencia", sentenció, señalando que los avances que se lograron fueron gracias al trabajo de organizaciones no gubernamentales, entre ellas varias internacionales dedicadas a la defensa de los derechos humanos.

Pero por sobre todo por la presión diplomática de los países de la región, mucho más avanzados en este tema.

¿Y ahora?

¿Qué pasará una vez que se identifique a las víctimas? ¿Podría abrir la puerta a que se enjuicie a los culpables?

González se muestra escéptico. "Va a depender de que se logren nuevas conquistas políticas", afirmó.

En tanto, Medina admite que -tal como dijo Stroessner- la mayoría de los responsables ya murieron.

No obstante, destacó que "saber dónde están los desaparecidos y cómo murieron es importante para las familias".

Además, se mostró esperanzado de que se pueda avanzar en alguna de las otras 273 recomendaciones que hizo la Comisión de la Verdad en 2008, por ejemplo la recuperación de "bienes malhabidos", un tema sobre el que tampoco se ha hecho nada hasta el momento.

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Image caption Los activistas por los derechos humanos tienen la esperanza de que la identificación de víctimas abra el camino a la Justicia.

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