Cuál es realmente el poderío y la influencia militar de Japón

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Image caption Los cambios a las leyes de seguridad en Japón han sido muy impopulares en el archipiélago.

El apasionado debate en torno al deseo del primer ministro de Japón, Shinzo Abe, de dar un mayor papel a sus fuerzas de defensa, empaña el hecho de que el país asiático ya es un significativo actor militar.

Tiene unas buenas y equipadas fuerzas aérea, naval y de tierra con unos ambiciosos planes de modernización en curso.

La derrota del militarismo japonés en la Segunda Guerra Mundial y la experiencia de sufrir los únicos ataques nucleares de la historia dejaron al país con una profunda convicción pacifista.

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Pero la estratégica geografía de Japón -próxima a la entonces Unión Soviética y China- significó que en última instancia necesitaba desplegar sus propias fuerzas de defensa.

Su papel estaba fuertemente circunscrito y el país evitaba cualquier tipo de enredos con fuerzas militares extranjeras.

Unos 70 años después, la imagen ha cambiado dramáticamente. La Guerra Fría -quizás- ya se acabó y con ella la Unión Soviética, pero ahora una China emergente está elevando las preocupaciones sobre la seguridad en la región.

Japón sigue siendo un aliado clave de Estados Unidos en la zona. Y con la escala y el alcance de unas crecientes fuerzas militares chinas, Japón ha decidido modernizar sus propias fuerzas.

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Image caption La política de defensa de Japón depende mucho de su estrecha alianza con EE.UU.

Fuerzas armadas

Su ejército, de unos 150.000 efectivos, es pequeño. Aunque eso es relativo si se compara con las fuerzas británicas, que son un actor de categoría media para la OTAN, con 84.000 soldados.

Tiene también unas impresionantes fuerzas navales con un portahelicópteros, dos barcos equipados con misiles crucero tipo Aegis con sofisticados radares y sistemas de manejo de batallas, unos 34 destructores y nueve fragatas de varios tipos.

También tiene unos 80 sistemas de guerra antisubmarina y aviones para el patrullaje marítimo.

Dada la potencial amenaza que representa en arsenal de misiles de Corea del Norte, Japón tiene un interés creciente en un sistema de defensa de misiles balísticos.

El país alberga dos altamente sofisticados radares de Estados Unidos para detectar tales armas. Actualmente tiene cuatro destructores capaces de neutralizar misiles balísticos junto con interceptores de misiles en tierra PAC-3. Incluso se espera que haya más.

Pero por encima de todo esto, está China, lo que verdaderamente está llevando a Japón a su modernización militar.

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Image caption El ejército japonés tiene unos 150.000 efectivos.

Este año las Fuerzas de Autodefensa Marítima de Japón comisionaron el buque de guerra más grande hasta ahora -un nuevo portahelicópteros- el JS Izumo.

Potencialmente podría llevar varios aviones V-22 Osprey capaces de despegue vertical. En efecto, Japón ya está interesado en comprar 17 unidades a Estados Unidos.

También está planeada la compra de más buques de guerra con sistemas antimisiles Aegis y la entrada en operaciones de nuevos aviones de patrullaje marítimo fabricados en el país.

Ejercicios extranjeros

A lo largo de los años, Japón también ha ampliado su esfera de actividades militares a nivel internacional. Ha sido un proceso lento.

Buques de guerra japoneses participaron en operaciones antipiratería frente al Cuerno de Africa y aviones de patrullaje marítimo apoyaron misiones en Djibouti.

Japón también empezó lentamente a tomar parte en ejercicios militares más allá de sus costas. En julio de 2014, participó por tercera vez en maniobras navales conjuntas con EE.UU. e India y un pequeño contingente de efectivos japoneses está actualmente involucrado en ejercicios con EE.UU. y Australia.

De muchas maneras las reformas empujadas por el primer ministro Abe ya están siendo puestas en práctica poco a poco.

No obstante, que estos cambios se vean de manera explícita está levantando pasiones en la opinión pública y cualquier percepción sobre el revivir de Japón como un actor militar produce fuertes reacciones de aquellos que sufrieron por su expansionismo en el pasado, especialmente China.

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Image caption El portahelicópteros JS Izumo tiene 248 metros de largo.

La Constitución de Japón de postguerra le prohíbe usar la fuerza para resolver conflictos, excepto en caso de autodefensa.

El gobierno de Abe ha presionado por el cambio, que podría terminar en la revisión de leyes que le permitan a las fuerzas militares japonesas movilizarse en el extranjero cuando estas tres condiciones se cumplan:

  1. Cuando Japón es atacado o cuando un cercano aliado es atacado y su resultado amenaza la supervivencia de Japón e impone una clara amenaza a su población.
  2. Cuando no hay otra apropiada forma de repeler el ataque y asegurar la sobrevivencia de Japón para proteger a su población.
  3. El uso de la fuerza está restringido a un mínimo necesario.

Algunos estrategas podrían decir que la distinción militar entre autodefensa y un más extenso papel regional es redundante.

En el sector marítimo, la defensa debe empezar mar adentro, bastante lejos de las costas del país. La defensa de Japón depende fundamentalmente de su cercana alianza con Estados Unidos y tiene sentido para las fuerzas armadas de Japón operar de acuerdo a conceptos y parámetros estratégicos similares.

Esto puede pasar por alto el enorme peso de la historia en la región, una carga que aún se hace más pesada por las sospechas de que todavía existe entre algunos países la idea de que Japón realmente no ha eliminado totalmente de su política su pasado agresivo.

Más allá de las declaraciones de los políticos japoneses más conservadores, el debate sobre el cambio de postura estratégica del país sugiere que muchos japoneses son muy conscientes de su historia, lo que hace que el camino de Abe para lograr su objetivo esté lleno de baches, por decir lo menos.

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