Por qué Turquía también bombardea a los kurdos, enemigos de Estado Islámico

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Turquía se había contentado con ser una simple observadora de los ataques en contra del autodenominado Estado Islámico (EI) hasta la semana pasada, cuando finalmente puso a sus fuerzas armadas en acción.

Sus bombas, sin embargo, no sólo tuvieron como blanco posiciones de Estados Islámico: también cayeron sobre bases del separatista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en Irak.

Y milicianos kurdos de las Unidades de Protección Popular (YPG) en Siria –una de las fuerzas que más ha hecho por detener los avances del Estado Islámico– también dijeron haber sido víctimas de los ataques turcos.

"En lugar de atacar a terroristas de EI, las fuerzas turcas atacaron las posiciones de nuestros defensores. Esa no es la actitud correcta", dijo un vocero del YPG refiriéndose al bombardeo de sus posiciones cerca de Zormikhar, en la provincia siria de Alepo.

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Image caption Los milicianos kurdos del YPG, que luchan contra Estado Islámico en Siria, dijeron haber sido objeto de bombardeos por parte de las fuerzas turcas.

Aunque, según las autoridades en Ankara, los nacionalistas kurdos en Siria "no están contemplados dentro del actual esfuerzo militar", por lo que prometieron una investigación.

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Política local

Varios observadores, sin embargo, creen que los ataques demuestran que Turquía solamente aceptó involucrarse en la campaña contra Estado Islámico para poder atacar a quienes considera sus principales enemigos, los separatistas kurdos.

Lea: Quiénes son los kurdos y por qué todavía no tienen un Estado

Los kurdos conforman la minoría étnica sin Estado propio más importante de todo el Medio Oriente: más de 30 millones de personas –según los cálculos más conservadores– repartidas en un territorio que hoy se dividen Turquía, Siria, Irak e Irán.

Derechos de autor de la imagen BBC World Service

Y los bombardeos contra el PKK –que lidera la lucha por la independencia kurda en Turquía– podrían ser clave para capturar los votos nacionalistas que el actual gobierno de Ankara necesita para recuperar la mayoría perdida en las elecciones de junio pasado.

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Mientras, la aceptación tácita de Estados Unidos a esos bombardeos sería el precio que Washington estaría dispuesto a pagar por el apoyo turco en contra de EI.

Según The Washington Post, Turquía y EE.UU. se proponen establecer una zona de exclusión aérea en la frontera con Siria que aumentaría sensiblemente el alcance y velocidad de los bombardeos contra EI en el norte del país.

Derechos de autor de la imagen BBC World Service

Pero según el corresponsal de la BBC Mark Lowen, esta doble estrategia conlleva riesgos para Turquía.

"Muchos creen que la renuencia de Ankara a atacar a EI antes era un reflejo de su falta de voluntad para apoyar a los kurdos que pelean contra los militantes islámicos. Y ahora que pueden bombardear a ambos están dispuestos a sumarse a la coalición", explicó Lowen.

"Pero al atacar a ambos frentes, Turquía podría verse expuesta a más ataques por parte de EI y fomentar más violencia entre la minoría kurda", advirtió nuestro corresponsal.

Represalias

Los bombardeos han puesto además en peligro el frágil proceso de paz entre el gobierno de Turquía y los separatistas kurdos, que se inició en 2012.

Aunque también es cierto que Ankara difícilmente podía quedarse de brazos cruzados luego del ataque suicida de Suruc de la semana pasada, hecho que parece haber sido decisivo para su cambio de posición.

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Image caption La muerte de dos soldados turcos a manos del PKK confirmó el fin del cese el fuego acordado en maro de 2013.

El ataque, por el que Turquía responsabilizó a Estado Islámico, dejó 32 muertos en ese poblado del sur del país el lunes pasado. Posteriormente, fuerzas de EI atacaron a guardias fronterizos turcos.

Más tarde, el PKK se atribuyó la muerte de dos policías turcos en represalia por Suruc, pues los separatistas kurdos siempre han acusado al gobierno de Ankara de colaborar con los fundamentalistas islámicos.

Y oficialmente fue por eso que la respuesta de las autoridades turcas no solo incluyó ataques en contra de EI, sino también el arresto de cientos de simpatizantes del PKK y el bombardeo de sus posiciones en Irak.

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Image caption El gobierno de Recep Erdogan podría verse obligado a convocar a nuevas elecciones.

Con el cese del fuego con el PKK que había iniciado en marzo de 2013 ya efectivamente roto –un ataque del PKK también le causó la muerte a dos soldados el domingo– los fantasmas de una guerra civil que se cobró más de 40.000 muertos en 30 años amenazan con revivir.

Pero además, según Lowen, esto también podría complicar las cosas con los kurdos que hacen parte de la coalición que combate a Estado Islámico, por más que EE.UU. y Turquía insistan en diferenciar entre el PKK y otros grupos kurdos, como el Partido de la Unión Democrática (PYD).

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, dijo que Turquía estaba dispuesta a trabajar con el PYD –el movimiento separatista kurdo en Siria que tiene como brazo armado a las milicias del YPG y mantiene vínculos con el PKK– mientras no representara una amenaza para Turquía.

Pero según Lowen, todo dependerá de hasta dónde lleve Ankara su ofensiva contra el PKK.

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