La bandera de EE.UU. en Cuba: el día en que la historia se desplegó ante nosotros

Bandera de EE.UU. en La Habana Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Hace apenas un año era difícil imaginar que la bandera de EE.UU. fuera a ondear tan pronto en la embajada del país en La Habana.

Era una tórrida mañana típica del verano en La Habana: húmeda y pegajosa. Pero en cierto modo, el calor era apropiado para al momento en el que Cuba y Estados Unidos finalmente dejaban atrás su frialdad.

Desde nuestra privilegiada vista, sobre el césped de la nueva embajada de Estados Unidos, vimos llegar a los dignatarios mientras la banda militar comenzaba a tocar y la brisa del mar del Malecón, el icónico paseo marítimo de La Habana, ayudaba a soportar mejor las altas temperaturas.

Hace un año, muchos de los diplomáticos presentes no podían imaginarse que tardarían tan poco en ver la bandera de las barras y estrellas ondeando de nuevo en La Habana. Los millones de cubanos que veían la televisión en casa probablemente pensaron que nunca iban a ver esto pasar.

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Image caption Fueron muchos los que se acercaron al Malecón para ser testigos de esta jornada.

Para algunos de nosotros, la prensa internacional concentrada en una azotea para grabar el evento, era como si la historia se desplegara ante nuestros ojos, casi seis décadas de Guerra Fría relegadas al pasado.

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El hombre encargado de captar el tirón emocional del momento para muchos cubanoestadounidenses fue Richard Blanco, que recitó uno de sus poemas durante la investidura del presidente Barack Obama en 2009. Su voz se quebró en algunos momentos mientras recitaba "Cosas del Mar", en particular cuando habló de sus abuelos

Uno se imagina a muchas otras personas cuyas identidades han sido divididas por esta relación política fragmentada, que son tanto cubanos como estadounidenses, sin ser totalmente ni lo uno ni lo otro, enjugando también alguina lágrima.

"No enemigos sino vecinos"

Cuando Kerry habló, no evitó hacer referencia a algunos de los episodios más infames en la difícil relación bilateral de ambos países como Bahía Cochinos y la crisis de los misiles.

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Image caption EE.UU. y Cuba establecerán una comisión para lidiar con "sus asuntos bilaterales de larga data".

Pero el tono fue conciliador y el sentido de su mensaje era simple. De aquí en adelante, espera, Estados Unidos y Cuba deberían empezar a tratarse uno a otro "no como enemigos, sino como vecinos".

Después del evento, Kerry se reunió con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez.

Los dos anunciaron una comisión conjunta para lidiar con sus "asuntos bilaterales inmediatos y de larga data" que incluyen el eterno punto de fricción: el embargo económico de Estados Unidos.

Kerry dijo confiar en que quien sea el próximo presidente de Estados Unidos, sea demócrata o republicano, continuará involucrándose con Cuba.

Veremos si esa predicción se hace realidad.

Por ahora, no obstante, la mayoría simplemente estaba feliz de aplaudir el final de un capítulo amargo.

Admiradores, turistas curiosos y unos cuantos autobuses llenos de simpatizantes del gobierno cubano observaron la escena desde detrás de las barricadas. Algunos ondearon banderas de Cuba, otros las de la de EE.UU.

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Image caption Algunos balcones de La Habana aparecieron decorados con las banderas de ambos países.

Pero la bandera que más importó este viernes es la que se alzó en el mástil de la embajada. Viendo cómo era izada estuvieron los tres marines que la arriaron en 1961.

Ahora, al escribir esto, viéndola ondear con la brisa del mar, uno siente que se superó un enorme obstáculo.

Sin embargo, la lista de escollos entre las dos naciones es larga y difícil: la base naval de Guantánamo, el embargo y las diferencias sobre derechos humanos y libertad de expresión.

Hay todavía mucho que hacer antes de que esta relación pueda ser considerada como "normalizada"

John Kerry, visiblemente orgulloso de ser quien presidió este histórico evento, dejó una advertencia al personal diplomático: "Si creen que han estado ocupados hasta ahora, prepárense", bromeó.

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Image caption La reapertura de embajadas es un paso más para el acercamiento entre Cuba y EE.UU. pero la relación aún no está normalizada.

Desde luego, no estaría queriendo decir que el próximo visitante de alto perfil vaya a ser el presidente Obama... ¿o sí?

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