Ucrania: la tragedia silenciosa de los refugiados en su propio país

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Las agencias de cooperación internacional calculan que algo menos de millón y medio de personas ha huido de la guerra en el este de Ucrania hacia otros lugares del país.

Los trabajadores sociales hablan de una crisis humanitaria "oculta" pues no se trata de personas concentradas en un campo de refugiados, sino que están fuera de la vista de todos, en apartamentos o sanatorios a las afueras de las ciudades.

Estos "desplazados internos", como se llama a los refugiados que no cruzan una frontera, se ven obligados a librar una batalla diaria para conseguir vivienda o trabajo en la moribunda economía ucraniana.

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Image caption En el este de Ucrania siguen registrándose combates entre separatistas prorrusos y soldados leales al gobierno.

El hecho de que estén ocultos, hace de su situación incluso más precaria. Menos del 5% viven en instalaciones reconocidas oficialmente.

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Los conocedores del problema advierten que la situación de los que se encuentran en viviendas infrahumanas empeorará con la llegada del invierno.

Polvorín

Irina Kipina se marchó de Kramatorsk, en el este de Ucrania, y ahora vive en una habitación con sus dos hijas en un complejo de casas vacacionales a las afueras de Kiev.

Irina no puede permitirse un apartamento. Así que pasa junto a sus hijas los días en un edificio medio vacío junto a otros desplazados.

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Image caption Irina teme que los dueños de campamento de vacaciones en que se refugia terminen echándolas a ella y sus hijas.

"Vivimos como en un polvorín. Es así, extraoficialmente", dice.

"Este no es nuestro hogar, los dueños pueden venir y decir: '¿Por qué están aquí? Váyanse a sus casas'".

Según Irina, los dueños del edificio están tratando de expulsar a los refugiados. A veces, les cortan la electricidad.

Rara vez ve a su marido, que tiene un trabajo temporal en la construcción en Kiev, donde tiene un cuarto, a unas tres horas.

"Hay trabajo, pero no oficialmente", dice Irina. "Hoy sí hay, mañana no. Tan pronto como se termina la obra, tienes que buscarte otra cosa. No hay empleo estable".

Falta de apoyo oficial

Irina sale adelante gracias a la ayuda externa. Organizaciones como el Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas (Acnur) han destinado US$23 millones, pero calculan que necesitan otros US$18 millones más.

En Ucrania, sin embargo, la mayor parte de la asistencia en el terreno viene de organizaciones locales.

Desplazados internos

en Ucrania

1.382.000

de desplazados

  • 51% están en las regiones de Luhansk y Donetsk

  • 60% son pensionistas

  • 12% son menores

AP

Una es "Kozhen Mozhe" (Todos pueden), que ayuda a Irina y otros refugiados en el complejo vacacional en el que están.

La coordinadora del grupo, Oksana Lazebnik, dice que está implicada en cada aspecto de la vida de los refugiados, desde encontrar casa a la asistencia sanitaria, pasando por el vestido.

Irina, por ejemplo, tiene un tumor en su ojo que los médicos van a examinar próximamente para determinar si es maligno.

Oksana dice que junto a otros voluntarios han empezado a actuar por la falta de apoyo del gobierno ucraniano.

Kiev tiene pendiente introducir un plan para gestionar la situación de los refugiados internos. De momento, les dedica unos US$20 al mes por un tiempo limitado.

"Desafortunadamente, todo el mundo sabe que no podemos esperar ningún tipo de ayuda del gobierno", lamenta Oksana.

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Image caption Muchos de los clientes de Spletni vienen también del este de Ucrania.

"Todo el peso ha sido puesto sobre los hombros de los refugiados".

Casos de éxito

Pero no todos los que han huido del este de Ucrania lo están pasando tan mal. Sobre todo los jóvenes profesionales para quienes el cambiar de lugar no es tanto un problema.

Yevgeniy y Yulia Vasili trasladaron su bar, "Spletni" (Chisme) desde Donetsk hasta Kiev a finales del año pasado.

"Todo aquí es de Donetsk, las sillas, las mesas, incluso los vasos", dice Yevgeniy, con su aspecto occidental, barba y tatuajes incluidos.

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Image caption De un día para otro -dicen algunos- los separatistas prorrusos destruyen tu hogar y tienes que huir.

La mayoría de la clientela viene de Donetsk. El local se llena los viernes por la noche.

"Es gente joven, de entre 22 y 40 seguramente. Son estudiantes, profesionales, algún hipster. Es una juventud progresista", dice.

Por supuesto, el éxito de su bar no es algo asegurado. Hay unos mil locales de este tipo en Kiev.

En cualquier caso, asegura que su familia va a quedarse en la capital ucraniana por largo tiempo. Hasta espera que sus padres se unan en algún momento.

"Tal vez vengan pronto porque se viven tiempos terribles allá", dice Yevgeniy.

"La guerra no ha terminado"

Irina, sin embargo, sí que contempla regresar a Kramatorsk.

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Image caption Yevgeniy espera que pronto sus padres también se muden a Kiev.

"Estaremos aquí hasta que se enfríen las cosas. En unos dos meses tendremos que irnos", afirma.

Pero sus planes no son muy seguros. Ahora mismo la situación en Kramatorsk es relativamente tranquila, pero si regresaran los combates, no podría volver.

"La guerra no ha terminado", recuerda. "Y si a los separatistas se les pasa por la cabeza, regresarán".

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