Brasil es degradado por Standard & Poor’s y pierde su codiciada calidad de inversor

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, junto a su ministro de Hacienda, Joaquim Levy Derechos de autor de la imagen Ag. Brasil
Image caption La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, junto a su ministro de Hacienda, Joaquim Levy: sus diferencias se hicieron notorias en los últimos días.

Brasil perdió este miércoles el grado inversor que tenía de la agencia calificadora de riesgo Standard & Poor’s (S&P), en un nuevo revés para el gobierno de Dilma Rousseff, que busca sobrevivir a una seria crisis política y económica.

"Los desafíos políticos de Brasil siguieron creciendo, pesando sobre la capacidad y voluntad del gobierno de presentar un presupuesto para 2016 consistente con la significativa corrección política señalada durante la primera parte del segundo mandato" de Rousseff, sostuvo S&P.

Esta es la primera de las principales calificadoras de riesgo que le quita el certificado de buen pagador a Brasil, la mayor economía latinoamericana, que había logrado esa preciada distinción en 2008.

El gobierno de Rousseff se había planteado el objetivo mantener el grado inversor, que en la práctica permite que importantes fondos internacionales invirtieran en Brasil y reduce el costo del país para tomar dinero prestado.

Presupuesto en rojo

En octubre, por primera vez en la historia el gobierno brasileño presentó al Congreso un presupuesto anual con previsión de un déficit primario: unos US$ 8.410 millones en rojo para 2016, equivalentes a 0,5% del PIB, en vez del superávit primario de 0,7% previsto antes.

Esto generó diferencias públicas entre Rousseff y miembros de su equipo económico, incluido el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, sobre si es más conveniente aumentar impuestos o recortar gastos para cubrir el agujero fiscal.

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Image caption La calificadora de riesgo citó los crecientes desafíos políticos de Brasil al anunciar su decisión.

Brasil está sacudido además por un enorme escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, con decenas de políticos investigados, tensiones entre el gobierno y el Congreso y un desplome de los índices de aprobación de Rousseff a un dígito.

El vicepresidente Michel Temer sorprendió la semana pasada al decir ante empresarios que “nadie va a resistir tres años y medio con ese índice bajo” y señaló que la recuperación económica es una clave para lograr mayor estabilidad.

Además de cortar el grado inversor de Brasil, S&P colocó la nota del país en perspectiva negativa, sugiriendo que puede haber una nueva rebaja del BB+ actual.

La agencia Moody’s colocó a Brasil en el último nivel del grado inversor hace menos de un mes, aunque con perspectiva estable, mientras la calificadora Fitch lo ubica dos escalones encima del grado especulativo, con posibilidades de revisar pronto esa nota.

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