Cuánto de verdad hay en las máquinas malignas y los robots buenos de las películas

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Image caption Las máquinas cada vez se parecen más a los seres humanos, pero ¿llegarán a ser como en las películas?

Los conocemos por el cine y la televisión. Pueden ser súper buenos o súper malos. O malos en la parte I y buenos en las secuelas (como Terminator). O simplemente útiles (¿alguien recuerda a Robotina, de los Súper Sónicos).

La inteligencia artificial (IA) es la ciencia de hacer máquinas inteligentes. El término fue acuñado en la década de 1950 y mucho se ha avanzado desde entonces.

Hoy los robots trabajan junto a las personas en hoteles y fábricas, mientras en las carreteras ya se experimenta con vehículos sin conductor.

Entre bastidores, los motores de IA "trabajan" en forma de algoritmos inteligentes en bolsas de valores, ofrecen sugerencias sobre libros y películas en Amazon y Netflix e, incluso escriben su rara reseña.

En general, no los "vemos". Con frecuencia, su imagen es la que nos viene retratada a través de historias de universos distópicos en los que los robots toman el control del mundo...

¿Acaso se parece en algo al futuro ficticio que hemos creado?

La máquina sabelotodo

Probablemente el caso más conocido de una aplicación de IA que se torna maligna es el de Hal, creada por Arthur C. Clarke para el libro y la película "2001: una odisea en el espacio". Su nombre es resultado de unir algunas palabras de la definición "Computadora Algorítmica Heurísticamente Programada".

Designada para controlar los sistema de la nave espacial Discovery One, en la que transcurre gran parte de la película, así como para interactuar con la tripulación, pronto comienza a tomar su propio rumbo: uno que no contempla a los seres humanos.

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Image caption Watson, la computadora de IBM, es toda una estrella de televisión

Quizás lo más cercano que existe hoy a Hal es Watson, la supercomputadora de IBM, capaz de entender el lenguaje natural y de leer millones de documentos en segundos.

En 2011, venció a los dos mejores jugadores del famoso concurso televisivo de preguntas Jeopardy.

A diferencia de Hal, Watson trabaja actualmente en armonía con seres humanos en campos diversos que incluyen a los departamentos de investigación y desarrollo de grandes compañías como Procter & Gamble y Coca Cola, a quienes ayuda en la creación de nuevos productos.

También se usa en decenas de hospitales en Estados Unidos, donde médicos oncólogos la emplean para encontrar nuevos tratamientos contra el cáncer.

Incluso ha sido incorporado en un juguete de dinosaurio, permitiéndoles a los niños tener una primera experiencia de comunicación con un dispositivo de IA. Ellos pueden hacerle preguntas al dinosaurio que Watson ayuda a responder.

El robot asesino

El T-800, el robot Terminator que apareció en las películas del mismo nombre tiene tejido vivo sobre un endoesqueleto de metal y está programado para matar por órdenes de Skynet, un sistema de inteligencia artificial que se ha apoderado de las computadoras del mundo con el fin de destruir a la raza humana.

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Image caption El ejército de EE.UU. desarrolla robots que recuerdan los de las películas Terminator

Hasta ahora ningún sistema de IA tiene conciencia y todos están programados para ayudar a la humanidad. La excepción son los robots militares, de los que cada vez se producen más para ser desplegados en campos de batalla, donde su papel podría ser más discutible.

La unidad Darpa del Ejército de EE.UU. está desarrollando kits robóticos, como exoesqueletos, para darles a los soldados fuerza sobrehumana y capacidades visuales que les facilitarán la toma de decisiones.

También usa robots Atlas, desarrollados por Boston Dynamics, para ser usados en labores de búsqueda y rescate.

Aunque en la actualidad no existen robots asesinos, ya existe una campaña para evitar su creación, y la ONU ha advertido que ningún arma debería poder funcionar sin el control humano.

El robot colaborador

C-3PO es el robot humanoide de la saga de "La guerra de las galaxias". Está diseñado para servir a los humanos y presume de ser capaz de comunicarse usando seis millones de formas distintas.

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Image caption Los robots de la saga "La Guerra de las Galaxias" han servido de inspiración a la industria de la inteligencia artificial

Su principal labor es cuidar la etiqueta, las costumbres y las traducciones para ayudar a que las reuniones entre miembros de distintas culturas funcionen sin problemas.

En el mundo real, los robots de compañía empiezan a hacerse presentes.

Pepper es un robot humanoide, desarrollado por la compañía de tecnología SoftBank, que salió a la venta en Japón este verano agotándose casi inmediatamente.

Su principal atractivo reside en que se supone que es capaz de reconocer las emociones humanas. Así que si él te ve triste al volver a casa después del trabajo, te sugerirá que pongas algo de música.

Ha aprendido sobre las emociones humanas observando videos de expresiones faciales.

El robot limpiador

Wall-E es un pequeño robot de la película de Disney del mismo nombre, que tiene la tarea de arreglar el desorden dejado en el planeta cuando la humanidad se marchó.

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Image caption El robot humanoide Pepper puede reconocer las expresiones faciales

Su nombre deriva de las siglas en inglés de sus funciones de recolección de residuos (Waste Allocation Loader Lift Earth-Class). Y es considerada una máquina encantadora.

Aunque no tan tiernas como Wall-E, las aspiradoras programadas para limpiar son probablemente el primer ejemplo de robots domésticos capaces de aprender.

La compañía iRobot es la fabricante de la marca más conocida, la Roomba, de la cual hasta febrero de 2014 se habían vendido más de 10 millones de unidades. Esta máquina se orienta y se desplaza por la casa de forma autónoma, gracias a sus sensores que además le permiten detectar los obstáculos. Al finalizar cada sesión de limpieza se dirige hacia su estación de conexión para recargarse.

Testimonios indican que algunas personas desarrollan un vínculo parecido al que tienen con las mascotas y que incluso se las llevan de vacaciones.

El robot de aspecto humano

Ava, la androide con apariencia humana de la película de ficción "Ex-Machina" (2015), es lo máximo en inteligencia artificial.

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Image caption Wall-E inspira la primera generación de robots domésticos comercializados

Es capaz de conversar sobre cualquier tema, mostrar empatía por los seres humanos y parecer completamente humana. Ella también tiene su propia agenda, en la que no contempla a los humanos.

Este tipo de sistema de IA es el que causa mayor temor entre las personas. Sin embargo, sus niveles de inteligencia están lejos de ser alcanzados y, de hecho, pocos se han aventurado a intentar crear robots que luzcan completamente como humanos.

El ingeniero Hiroshi Ishiguro hizo una copia robótica de sí mismo, a la que bautizó Geminoide, para estudiar la interacción entre los humanos y los robots.

Ishiguro utilizó goma de silicona para recrear la piel, pero la compañía de cosméticos L'Oreal recientemente se alió con la start-up de bioingeniería Organovo para hacer impresiones en 3D de piel humana, lo que potencialmente podría asemejar lo más posible los androides a los seres humanos.

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Image caption Los robots Gemanoide lucen como seres humanos

Chetan Dube, director de la compañía de software IPsoft, desarrolló una asistente virtual llamada Amelia y considera firmemente que la robótica y la inteligencia artificial están camino a fusionarse.

Él vaticina que Amelia tendrá una forma humana que la hará indistinguible de los seres humanos en algún momento de esta década.

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