La última tragedia de la película más desafortunada del mundo

Don Quijote y Sancho Panza Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption La versión fílmica de Don Quijote de Terry Gilliam se ha convertido en un sueño quijotesco.

¿Habrá alguna película cuya difícil, probablemente imposible, producción refleje más su tema central que la versión de Don Quijote de Terry Gilliam?

Ciertamente, el rodaje de "El Hombre que mató a Don Quijote", como se titula el proyecto, ha enfrentado más obstáculos que el ingenioso hidalgo durante su largo periplo por La Mancha.

Gilliam empezó a trabajar en la película en 1998 pero, tras una serie de infortunios que incluyeron inundaciones, problemas financieros, la Fuerza Aérea de España y la mala salud de su primer actor protagónico, se vio forzado a interrumpir y posponer la producción indefinidamente.

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Ahora, tras anunciar un séptimo intento con nueva financiación, nuevo libreto y un nuevo protagonista, la película se podría derrumbar más estrepitosamente que el Quijote bajo las aspas de un molino.

La razón principal es que el actor británico, John Hurt, seleccionado para interpretar a Don Quijote, acaba de revelear a sólo dos meses de empezar el nuevo rodaje, que sufre de cáncer pancreático.

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Image caption John Hurt asegura que está en condiciones para filmar la película, si es que alguna vez empieza a rodar.

Los aseguradores del proyecto inisiten en otra postergación mientras esperan ver cómo le va al actor con su tratamiento.

John Hurt asegura que su salud está progresando y señaló que Terry Gilliam está muy optimista de que empezarán la filmación pronto.

Optimismo y fantasía es de lo que está hecho Gilliam. Tiene que serlo, de lo contrario nunca hubiera sacado adelante las películas que lo han hecho famoso.

Surrealista y soñador

Terry Gilliam nació en Estados Unidos, pero se nacionalizó británico a finales de los 60, durante el período en el que trabajó en la BBC con la legendaria tropa de cómicos Monty Python, primero como animador y luego como guionista, actor y director.

El humor surrealista e iconoclasta de Monty Phython va de la mano con la visión artística de Gilliam que, en su posterior carrera cinematográfica, se ha dedicado a crear mundos mágicos, fantásticos y "distópicos".

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Image caption Gilliam, segundo de la derecha, fue miembro fundador del legendario grupo cómico Monty Python.

Entre sus muchos créditos están las películas "Bandidos del Tiempo", "Brasil", "Las Aventuras del Barón Munschausen" y "Los Hermanos Grimm", todas con un elenco de primera categoría y escenas de espectacular invención.

No obstante, Gilliam no es ningún extraño a los desacuerdos con la parte financiera de la industria cinematográfica ni a los desastrosos imprevistos que suelen plagar los rodajes.

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Por una parte, su estilo experimental de dirección, gusto por la improvisación, elaboradas escenografías y férreo deseo de controlar su interpretación artística no caen muy bien con aquellos que desembolsan el dinero para satisfacer sus extravagancias.

Más de una película se ha visto envuelta en pleitos, ya sean de presupuesto, derechos o lanzamiento al mercado.

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Image caption Gilliam (izq.) perdió a Heath Ledger (der.) durante el rodaje del "Imaginario del Doctor Parnassus".

Por otro lado, durante el rodaje de "El Imaginario Mundo del Doctor Parnassus", su actor principal Heath Ledger murió inesperadamente, un golpe que hubiera hundido cualquier otra producción.

Pero Gillian le dio una vuelta al libreto y reclutó los servicios de Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell para interpretar, por turnos, el papel de Ledger. Fue un testimonio de la versatilidad imaginativa del director y su poder de convocar a reconocidas estrellas para rescatar un proyecto.

Nada, sin embargo, se acerca al proyecto de llevar a Don Quijote a la pantalla gigante, una pasión personal de Gilliam en la que ha invertido más de 15 años.

Producción maldita

En 1998, Gilliam y uno de sus más cercanos colaboradores, Tony Grisoni, empiezan la preproducción de "El Hombre que Mató a Don Quijote", una versión de la novela de Cervantes en la que, típico del estilo del director, un ejecutivo de publicidad moderno viaja por el tiempo y termina reemplazando a Sancho Panza como escudero del caballero andante.

Para el papel del ejecutivo contrataron a Johnny Depp y la estrella del cine francés Jean Rochefort fue seleccionado para interpretar a Don Quijote, después de que Gilliam los describiera como perfectos para el rol.

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Image caption Jean Rochefort, "el perfecto Don Quijote", sufrió una doble hernia discal y tuvo que abandonar el papel.

Rochefort empieza un curso intensivo de inglés y, siete meses después, en 2000, se incia el rodaje en en Bardenas Reales, una región semidesértica en el norte de España.

El paisaje es espectacular, pero resulta que queda cerca de una base aérea de la OTAN y los aviones de combate no dejaban de sobrevolar con su ruidoso estruendo, dañando la pista sonora que tendría que arreglarse en posproducción a un costo adicional.

En el segundo día de producción, una tormenta genera deslaves que no solo destruyen el set y algunos de los equipos sino que cambian el color del terreno y todo lo que se rodó el primer día se tiene que repetir.

Al final de la primera semana, Rochefort sufre una doble hernia en un disco intervertebral y se vuelve imposible continuar con el rodaje.

La empresa reclama el seguro por el abandono de la producción con lo que los derechos del libreto quedan en manos de los aseguradores. Esto envía el control del proyecto a un limbo legal.

Gilliam lucha durante casi una década por recuperar los derechos del libreto.

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Image caption Johnny Depp, originalmente contratado para coprotagonizar, se retiró por tener otros compromisos.

Entretanto, se lanza el documental "Perdidos en La Mancha", originalmente concebido como un filme publicitario que ilustraba las escenas detrás de cámara y el proceso de producción de "El Hombre que mató a Don Quijote".

En cambio, el largometraje detalla los desastres que afectaron la producción y la trágica desesperación de su creador, Terry Gilliam, tratando de rescatar su sueño.

A finales de 2009, Gilliam anuncia que ha recuperado los derechos de la película y anuncia al veterano actor Robert Duvall como Don Quijote. El coprotagonista, Johnny Depp, sin embargo, tiene otros compromisos y se desliga del proyecto.

El siguiente año, Ewan McGregor es seleccionado para llenar el papel de Depp, pero la producción se frena otra vez por lo que se describe como un "traspié financiero".

Gilliam sigue firme en declarar que su Don Quijote seguirá adelante y, en 2014, devela el arte conceptual que ha preparado para la película.

También anuncia un cambio en el libreto. Ya no hay un viaje por el tiempo, todo sucede en la actualidad.

Según el director, el personaje principal ha hecho su propia película de Don Quijote pero el efecto que dejó en algunos no fue positivo. Algunas personas enloquecen, otras se vuelven alcohólicas, otras se prostituyen.

"Continúo incorporando mi propia vida y cambiando el libreto", dijo a la publicación especializada The Wrap.

La séptima es la vencida

En junio de 2015, Gilliam declaró que, finalmente, la producción era otra vez una realidad. Su séptimo intento.

Con la financiación de Amazon el rodaje empezaría en 2016 y contarían con la participación de Jack O'Connell como el publicista y John Hurt como Don Quijote.

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Image caption El proyecto es una obsesión para Terry Gilliam.

Pero el cáncer de Hurt pone la producción otra vez en entredicho, aunque el actor expresó que su enfermedad está en las etapas primarias, que está bien de salud y que está decidido a hacer la película.

Gilliam, por su parte, ha estado cuestionando si una maldición pesa sobre su sueño artístico, describiendo la película como "la roca de Sísifo que sigue rodándose hacia abajo", en una entrevista para la revista Rolling Stone.

Pero luego reconoció públicamente que el proyecto está incrustado dentro de su sistema y se ve forzado a quitárselo de encima.

Describió su deseo de producir la película como "obsesivo...desesperado...patético...ingenuo".

Pero la palabra es "quijotesco".

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