Rusia en Siria: ¿qué viene después?

Marcha de apoyo de Asad en Siria Derechos de autor de la imagen AP
Image caption La irrupción de Rusia en el conflicto sirio cuando menos le resulta molesto a Estados Unidos y sus aliados.

El estratégico tablero de ajedrez del Medio Oriente fue sacudido duramente la semana pasada con la entrada repentina de modernos aviones de combate rusos en los ya complejos campos de batalla de Siria.

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Para Washington y sus aliados, entre ellos lo poco que queda de la llamada "oposición siria moderada", esto es profundamente molesto.

Ellos ven que los recientes acontecimientos prolongarán una guerra imposible de ganar y retrasarán la salida de un presidente sirio que es considerado inaceptable para una gran parte de su población.

Sin embargo, para el gobierno de Bashar al Asad y sus aliados iraníes, la llegada los aviones rusos significa todo lo contrario.

Para ellos es oxígeno de emergencia para el agotado ejército sirio. Oxígeno que les permitiría recuperar el territorio perdido este año y aspirar a aplastar a toda la oposición rebelde.

A todos los contrarios excepto a los yihadistas del autodenominado grupo Estado Islámico (EI) y el temido Frente Al-Nusra.

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Image caption La entrada de Rusia al conflicto sirio podría atizar la guerra en Siria.

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¿Cuáles son las posibles consecuencias de todo esto?

Dos campañas distintas

La preocupación más inmediata de Washington es que su fuerza aérea choque catastróficamente con Rusia en los cielos de Siria.

Evitar esto es conocido como "reducir los riesgos de colisión" y se supone que es un proceso cuidadosamente planificado y coordinado.

EE.UU. dice que el miércoles fue notificado para "despejar los cielos" sólo una hora antes de que los aviones de guerra rusos iniciaran su primer bombardeo sobre posiciones rebeldes sirias.

Rusia dice que apuntaba a EI, pero el senador estadounidense John McCain denunció que grupos de rebeldes sirios entrenados por la CIA fueron alcanzados por el fuego.

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Image caption Se dijo que rebeldes sirios entrenados por la CIA fueron alcanzados por el fuego.

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EE.UU. ejecuta sus operaciones aéreas desde la base aérea Al-Udaid en Qatar. Localizan objetivos de EI a través de Siria e Irak para compartirlos entre su coalición multinacional que incluye varios países árabes.

Sin embargo, esta semana se ha anunciado un nuevo centro de mando conjunto en Bagdad, donde las operaciones serán planificadas por Rusia, Irán, Siria e Irak.

Se trata del eje pro Asad que quiere que el presidente de Siria permanezca en el poder.

Sin duda, EI estará presente en la lista de objetivos del grupo, pero esos cuatro países también consideran a todos los grupos rebeldes que se oponen a Asad como el enemigo.

Esto último no encaja con la de la coalición liderada por Estados Unidos y es de suponer que va a complicar y socavar los esfuerzos internacionales para derrotar a EI.

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Image caption Rusia dice que su objetivo son los extremistas de Estado Islámico.

Una vez que el nuevo centro de mando conjunto de Bagdad esté en marcha, existirán dos centros de mando diferentes en Oriente Medio y que podrán realizar dos campañas diferentes contra dos conjuntos diferentes de enemigos.

Herramienta de reclutamiento

A pesar de la potencia de fuego adicional de la recién llegada fuerza aérea rusa, es muy probable que los últimos acontecimientos sean bien recibidos por los líderes de EI.

Con el fin de mantener su carisma mundial, EI necesita innovarse constantemente tomando un nuevo territorio, adquiriendo nuevos enemigos o inventando nuevas y cada vez más horribles formas de matar a sus cautivos.

La entrada de Rusia en el conflicto sirio, aunque sea por aire y no por tierra, será un perfecto "sargento de reclutamiento" para EI.

Los videos de propaganda, sin duda, ya están siendo preparados.

Los rusos son, después de todo, el mismo enemigo histórico combatido por los muyahidines en Afganistán a lo largo de la década de 1980 y, finalmente, derrotados (con la ayuda de Estados Unidos, Arabia y Pakistán).

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Image caption Putin está apoyando a Asad para recuperar el territorio que ha perdido.

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El resultado probable es que más reclutas se unan a los extremistas de EI y Al-Nusra, tanto desde el interior de Siria como desde otras zonas.

La eliminación de los grupos pequeños

Atrapados entre las dos grandes fuerzas de combate del ejército de Asad y Estado Islámico aparece toda una serie de grupos rebeldes menores de nombres oscuros como Tayammu al-Izza, quienes dicen que se vieron afectados por los ataques aéreos rusos del miércoles.

Algunos de estos grupos son percibidos por Occidente como "moderados", pero la mayoría se han debilitado y atomizado a causa de deserciones, derrotas y capturas.

Con el anuncio de la llegada a Siria de cientos de soldados iraníes, la acumulación de fuerzas rusas en aquel lugar y la nueva y activa postura de Rusia, las señales indican que Asad y sus aliados se irán después de aplastar a los grupos rebeldes menores, dejando sólo los extremistas de EI y Al-Nusra.

Ellos entonces serán capaces de decir: "mira, es posible que él no te guste, pero Asad es la única alternativa a los degollamientos medievales de EI".

Aumentar el apoyo

Arabia Saudita y posiblemente Turquía no van a mirar estos acontecimientos de palco.

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Image caption Para muchos la única solución es la salida de Asad.

Junto con otros países de la región, ellos han insistido en que la única solución duradera a la crisis de Siria es que el presidente Asad se vaya.

Desde que los rusos y los iraníes protegen al mandatario sirio tanto diplomática como militarmente, Arabia Saudita y Qatar financiaron y armaron en silencio a varios grupos islamistas rebeldes dentro de Siria.

Esto provocó que sean acusados de apoyar a EI o a Al-Qaeda, o a ambos.

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En 2013, los sauditas estaban preparados para participar en los ataques estadounidenses contra las fuerzas de Asad como castigo por el masivo ataque de gas venenoso contra civiles sirios.

Como esto no sucedió, intensificaron su propio apoyo a grupos rebeldes islamistas de Siria.

Es probable que ahora el grado de apoyo aumente para emparejar fuerzas con el reforzado poder de las tropas de Asad.

Paz pospuesta

El resultado neto de todo lo anterior probablemente sea una prolongación adicional del estancamiento en Siria.

Mientras un bando piense que puede ganar, o al menos no perder, será reacio a ir a la mesa de negociaciones y hacer concesiones sustanciales.

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Image caption Falta mucho para lograr la paz en Siria.

Desde 2011 han habido muchos momentos en los que "expertos en Oriente Medio" opinaron que el presidente Asad estaba condenado y no iba a durar hasta fin de año.

Él los ha desmentido a todos.

Ahora, con la inyección de tónico ruso, estará más tentado que nunca a resistir.

Por ello se puede suponer que la lucha va a continuar hasta que al final de todo quede reducida a Bashir al Asad y su aliados contre EI y al-Qaeda, con Washington cada vez más incapaz de influir en el resultado.

A menos que algo cambie drásticamente, la paz en Siria ni siquiera se divisa en el horizonte.

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