Puerto de Mariel: la vitrina capitalista cubana que aún no funciona

Joven cubano en Mariel
Image caption Mariel no ha respondido a todas sus expectativas hasta el momento.

En una casa de paredes sin pintar que comparte con su esposa y sus dos hijos, el pescador Juan Alberto Valdez Rodríguez recuerda cuando los autos y las bicicletas que normalmente circulan por el barrio dieron paso a una larga fila de autos escoltados por vehículos policiales.

La comitiva, que incluía a varios líderes de Sudamérica, llegaba para inaugurar en enero de 2014 la obra más grande en Cuba desde la revolución de 1959, la reforma del puerto de Mariel.

"Pensé que después de ese día todo cambiaría: tendríamos más dinero, más oportunidades, más inversión", le dijo Rodríguez a Joao Fellet, enviado especial de BBC Brasil a Cuba.

La remodelación de Mariel es un aspecto crucial en la mayor apuesta del gobierno de Raúl Castro para atraer la inversión extranjera y estimular la economía cubana: la creación de una zona económica especial en un área de 465 kilómetros cuadrados cerca del puerto, diseñado para albergar un parque industrial y centro logístico.

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Esperanza

La modernización del puerto de Mariel dejó a muchos residentes con la esperanza de que la ciudad de 40.000 habitantes viviría día más prósperos.

Pero veinte meses después de la inauguración del puerto de Mariel y la creación de la zona especial, Rodríguez y varios otros residentes le dijeron a la BBC que no habían visto casi ningún beneficio para la ciudad.

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Image caption El puerto es una de las piedras angulares de la estrategia cubana para atraer inversión.

"Si vas a buscar comida al mercado, no hay. Si vas a buscar pollo, no hay. Dinero, no hay. Aquí no hay nada", se queja el pescador.

Aunque el puerto ya está funcionando a toda máquina y el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos ha hecho que muchos empresarios vuelquen su atención a la isla caribeña, hasta ahora ninguna industria se ha instalado en la zona especial.

Los analistas dicen que la persistencia del embargo económico de Estados Unidos y las complejas reglas para las inversiones extranjeras en Cuba hacen que los empresarios se resistan a invertir en Mariel.

La agencia que administra la zona dice que siete empresas, dos estatales cubanas y cinco pequeñas firmas extranjeras, tienen proyectos aprobados y comenzarán a funcionar allí en 2016.

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Segunda revolución

Para algunos residentes, es una cuestión de tiempo antes de que Cuba y Mariel empiecen a sentir los beneficios de los nuevos desarrollos.

En una plaza al borde de la bahía, el albañil retirado Pedro Antonio Rodrigues, de 83 años, señala a los buques cargueros que ahora llegan gracias al proyecto de profundización del calado del puerto.

Image caption Los habitantes de Mariel esperan que el puerto traiga algo de prosperidad.

Con la reforma, Mariel hoy puede recibir embarcaciones de hasta 18 metros de calado y mueve alrededor de un millón de contenedores al año. El puerto está administrado por una empresa de Singapur.

Rodrigues dice que sólo vio el mar tan agitado entre abril y octubre de 1980, cuando cientos de barcos partieron llenos de 125.000 migrantes cubanos a Estados Unidos, donde fueron bautizados como "marielitos".

Y agrega que a diferencia de ese momento, el movimiento actual en la bahía presagia tiempos auspiciosos. "Tuve la suerte de ser testigo de la Revolución en 1959", le dice a Joao Fellet, de BBC Brasil.

"Ahora espero vivir lo suficiente para ser testigo de la revolución que vendrá con el nuevo puerto".

Para Rodrigues, "empresas de todo el mundo lucharán por asentarse" en la zona económica a medida que caiga el embargo estadounidense a la isla (algo que depende de una decisión del Congreso de EE.UU.).

La zona está a unos 180 kilómetros de la costa de Florida, lo que la convertiría en un punto privilegiado para la exportación de productos a Estados Unidos.

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Burocracia

En la misma plaza, otros residentes dijeron que estaban desanimados por los efectos del proyecto.

Una empleada de una agencia estatal cubana dice que trató de solicitar trabajo en el puerto y las industrias que se instalarán en la zona especial, pero los requisitos burocráticos le hicieron darse por vencida.

Image caption Muchos de los habitantes de Mariel no han visto los beneficios de la inversión extranjera en la zona.

A su lado, una joven recién graduada en contaduría dice que nunca fue llamada a entrevistas.

Aseguran que todavía guardan la esperanza de conseguir trabajo, a pesar de las dificultades y la falta de información sobre los proyectos.

El principal atractivo para ambas es la oportunidad de trabajar con empresas extranjeras y ganar más.

Algo que es, en este momento, incierto.

Los analistas señalan que una de las mayores barreras para las inversiones en Mariel es la determinación, prevista en la legislación cubana, de que las empresas extranjeras contraten empleados de cooperativas señaladas por el gobierno.

La práctica tiene por objeto garantizar que los trabajadores reciban salarios equivalentes a los de empleados públicos, que se limitan a unas pocas decenas de dólares al mes.

El procedimiento abarata la mano de obra, pero es rechazado por varias empresas interesadas en invertir en Mariel que prefieren pagar salarios más altos que el promedio para mantener motivados a los empleados.

"Experimento capitalista"

Los salarios pagados hoy en el puerto son la principal queja de los cubanos que trabajan en la empresa.

En la avenida principal que atraviesa la ciudad, dos hombres con uniforme naranja hablan mientras esperan al autobús que los llevará a casa después del trabajo.

Image caption Mariel carreta de caballos

Ambos están empleados en el puerto como asistentes técnicos y dicen ganar unos US$30 al mes por una jornada de 12 horas diarias, de lunes a sábado.

Para sobrevivir, dicen tener varios trabajos.

Aunque los salarios son comparables a los del sector público cubano, dicen, esperaban recibir más dada la presencia de empresas extranjeras.

Uno de ellos dijo que se interesó en trabajar ahí cuando se enteró que Mariel sería un "experimento capitalista", con normales laborales distintas.

La administración de la Zona Especial de Desarrollo (ZED) de Mariel no respondió a repetidas solicitudes de entrevista por la BBC, ni quiso comentar sobre las críticas al proyecto.

En una reciente entrevista con el sitio web Cuba Debate, la directora general de la ZED, Ana Teresa Igarza, dijo que las empresas extranjeras que se instalen en la zona tendrán libertad para negociar los salarios con los empleados cubanos.

La funcionaria dijo que las cinco empresas extranjeras con proyectos aprobados para operar ahí son pequeñas y que muchas empresas grandes con las que ha tenido contacto atribuyen su recelo a invertir en Mariel al embargo económico estadounidense.

Igarza aseguró que la zona comenzará a producir resultados en cinco años y que el ritmo de ejecución del proyecto está "más o menos" dentro de lo previsto.

Nuevos 'marielitos'

No todos tienen la intención de esperar.

Image caption El puerto de Mariel fue remodelado por una empresa brasileña.

Incluso ganando 60 pesos convertibles, o cuc, (US$60), el doble de lo que reciben sus subordinados, un joven técnico cubano que trabaja en el puerto, le dijo a la BBC que esa cantidad ni siquiera alcanzaba para comprar la camiseta del Real Madrid que llevaba puesta ese día.

Dijo que sólo pudo comprarla porque su padre vive en Miami y le envía dinero cada mes.

El joven dice que el próximo año se unirá a su padre en Estados Unidos.

"Todo en Cuba es incierto, no hay garantía de que las cosas van a mejorar mañana o dentro de diez años", dice.

"Es por eso que se fueron los 'marielitos' y es por eso que muchos seguirán yéndose".

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