Pedro Juan Gutiérrez: "El ideal revolucionario no ha fracasado completamente, pero está en evolución"

Pedro Juan Gutiérrez
Image caption Pedro Juan Gutiérrez conversó con BBC Mundo en Ciudad de México, donde está participando del Hay Festival México.

Cuando niño, a Pedro Juan Gutiérrez le encantaban los cómics.

Pero a los 10 años debió dejar de leerlos: ya no llegaban a Cuba. El quiebre de relaciones con EE.UU. y el embargo económico tuvieron una consecuencia directa en los hábitos de lectura del que se convertiría en una de las más reconocidas plumas de la isla.

Comenzó a leer lo que cayera en sus manos. Literalmente. Desde Julio Verne a Franz Kafka, sin entender mucho sobre estilos o contextos. "Yo tenía un gran melange en la cabeza", le cuenta el autor a BBC Mundo desde Ciudad de México, donde está participando del Hay Festival México.

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Hasta que un día entre libro y libro le llegó una "muy mala traducción" de "Desayuno en Tiffany's" de Truman Capote.

"Me quedé impactado. Pensé: 'Este hombre parece que no está escribiendo, parece que lo que está es hablando con uno y a mí aquello me impactó. Yo dije:'yo quiero escribir así'".

Entonces tomó una decisión que más tarde le agradecerían muchos lectores de la novela sucia, donde Gutiérrez es uno de los principales representantes.

"Con 18 años decidí que yo lo que quería en la vida era ser escritor. Lo decidí con mucha fuerza, así muy tajantemente. Pero de la literatura vista como algo muy sagrado. Nunca me ha interesado ni la fama ni el dinero con la escritura, sino sacar lo que tenía dentro de mí".

Comenzó como periodista, luego como poeta. El novelista tardó más en llegar. Pero cuando lanzó en España "Trilogía sucia de La Habana" en 1998 -novela que contiene los relatos "Anclado en Tierra de Nadie", "Nada que hacer" y "Sabor a mí"-, arrasó con todo. Hablaba sin filtro de calles con prostitutas, borrachos y sexo a destajo en el lado pobre de La Habana. Ese que no sale en los folletos turísticos pero yace allí, evidente y del que alguien tenía que hablar.

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Image caption Un barrendero por las calles de Centro Habana. Una foto que no sale en lo folletos turísticos.
  • Prostitución, alcoholismo, homosexualidad… ¿por qué Pedro Juan Gutiérrez insiste en sacar lo que Cuba quiere esconder debajo de la alfombra?

Yo creo que esa tiene que ser la función del escritor: escribir lo que la mayoría de la sociedad no quiere ver. O quiere ocultar. En cualquier sociedad y cualquier época hay una serie de convenciones y las instituciones de poder tratan de mantener a todo el mundo dentro de esas convenciones.

La función del escritor es precisamente romper la frontera del silencio"

Se puede hablar de esto, de esto no. Podemos hablar de esta manera, pero no de esta. Pero, ¿por qué? La función del escritor es precisamente romper la frontera del silencio. Si llega hasta aquí, tu trabajo como escritor es correrla un poquito. Y con el próximo libro, otro centímetro y así.

  • ¿Cómo se rompe la barrera del silencio en un país donde sus libros fueron vetados por mucho tiempo?

Hay que tener paciencia. Cuando yo publiqué "Trilogía sucia de La Habana" era periodista y me echaron a la calle. Fueron años muy difíciles, 1999, 2000, 2001… pero después se fueron relajando los que tenían que relajarse. Durante unos cuantos años no se publicaba nada, ahora sí. Han salido cinco o seis títulos ya.

  • No la "Trilogía sucia"…

No. Con la "Trilogía sucia" siempre dicen que no es el momento.

  • ¿Y llegará el momento?

Vamos a ver (ríe). Hay que ser optimista. Ahora por ejemplo "Diálogo con mi sombra, sobre el oficio de escritor" se va a lanzar en la Feria del Libro de La Habana. Es un diálogo entre Pedro Juan (el personaje) y Pedro Juan Gutiérrez. No es un libro teórico, sino bastante ameno sobre mi experiencia en la escritura.

Revolución en evolución

  • En sus libros usted muestra una Cuba bastante distinta al ideal revolucionario. ¿Fracasó ese ideal?

No se puede decir que haya fracasado totalmente, porque se mantienen, en esencia, una serie de cosas. Pero evidentemente que está en evolución. Hay una dinámica de evolución y este restablecimiento de relaciones con EE.UU. lo marca. Esto hubiera sido imposible hace 10 años. Ha sido necesaria mucha flexibilidad por ambas partes y eso es lo que marca este momento en Cuba: la flexibilidad.

Alguien me preguntó qué rumbo es que lleva Cuba. Mira, no lo sé (...) pero por lo menos hay más flexibilidad, hay una dinámica de aceptación, mayor apertura hacia el exterior"

Alguien me preguntó qué rumbo es que lleva Cuba. Mira, no lo sé. Creo que ni los mismos que están allí lo saben muy bien, pero por lo menos hay más flexibilidad, hay una dinámica de aceptación, mayor apertura hacia el exterior.

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Image caption Una escena cotidiana en La Habana.
  • Sus libros fueron por mucho tiempo vetados en Cuba. ¿Cómo es ser un escritor a contracorriente?

Mucha soledad y mucho aislamiento. Algunos amigos míos me decían: "Tú vives en un 'inxilio'", en vez de un exilio. Yo me encerré me puse muy triste, porque no entendía que por publicar un libro en España se formara tanto alboroto. Me molestó esa actitud, pero lo comprendía también. Pero dije: 'Yo no me voy del país, porque esta es mi patria y no tengo necesidad de irme a otro lugar'.

Yo me siento bien en La Habana, soy muy cubano y creo que tenía muchas cosas que decir, que escribir, desde Cuba. Y quería decirlas desde adentro"

Cuando sale trilogía ya yo había viajado como periodista y poeta un poco por Europa, Brasil, México y tenía muy claro que no me interesaba vivir en ninguno de esos países, no quería cambiar mi país por otro. Yo me siento bien en La Habana, soy muy cubano y creo que tenía muchas cosas que decir, que escribir, desde Cuba. Y quería decirlas desde adentro.

  • Usted ha dicho que se escribe de lo que se conoce. ¿Cómo es esa Cuba que usted conoce?

Imagínate, yo vivo en Centro Habana, en el centro de la ciudad, pero que también es un barrio muy marginal, un poco violento, un poco agresivo. Cuando llegué allí hace 30 años yo era un periodista de clase media, normal, con una familia, con un carro… fue un choque muy violento. Comencé a adaptarme a ese barrio, a comprender la vida desde otro punto de vista. A entender a esta gente que no tenía nada que ver aparentemente conmigo.

Quizá tenían poco dinero, poca educación, pero me di cuenta de que eran igual que yo, y yo que ellos. Los fui conociendo poco a poco hasta que comencé a escribir sobre esa gente y sobre ese barrio.

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Image caption La Habana, de noche.
  • "Las zonas iluminadas nunca me han interesado. Me interesa lo oscuro, lo tenebroso… lo que tratas de esconder". ¿Por qué?

Es un problema mío vocacional. Hay que buscar un psiquiatra para analizarme. Pero en el fondo yo creo que hay algo que es fundamental en esa intención y es que todos los seres humanos tenemos cosas que ocultar, cosas de las que no queremos que los demás se enteren. Y eso es lo interesante, ¿no?

Todos los seres humanos tenemos cosas que ocultar, cosas de las que no queremos que los demás se enteren. Y eso es lo interesante, ¿no?"

Las zonas oscuras, tenebrosas, los deseos más reprimidos, toda esa zona de silencio es la que revela al verdadero ser humano. Y eso es lo que me interesa penetrar a mí.

El Bukowski caribeño

  • A usted lo llaman el Bukowski caribeño, pero no le gusta que le digan así…

Me han dicho el Bukowski o el Henry Miller caribeño. Esa fue una etiqueta comercial que inventó la editorial en España cuando fue a publicar la "Trilogía sucia de La Habana". Era un escritor nuevo y necesitaban un símil. Pero yo no tengo nada que ver con Bukowski. Yo soy muy caribeño, él era muy alemán. Él tenía problemas con sus padres, traumáticos, yo no, yo tenía una relación muy buena con mis padres.

Tal vez hay unos puntos de contacto, en cuanto al alcohol, o en ese sentimiento de derrota o pesimismo que a veces hay en Pedro Juan (el personaje), que a veces se pone un poco derrotista y deprimente y lo contamina todo a su alrededor. Pero en general creo que estoy distante de Bukowski.

  • ¿Había leído a Bukowski cuando la editorial hizo la comparación?

No. Yo vivía en Cuba permanentemente y no, allí nadie conoce a Bukowski, nadie lo ha leído ni se ha publicado. Ni a él ni a Henry Miller. Si hablamos de influencias tendrían que ser del siglo XIX (ríe). En Cuba hay un gran retraso editorial.

  • ¿Todavía?

Todavía. No hay recuperación. Aunque se publican bastante libros algunos años.

  • Usted de alguna manera parece haber intelectualizado la literatura sucia. ¿Hay un antes y un después de Pedro Juan Gutiérrez en este subgénero?

Algunos críticos en Cuba han hablado de Trilogía sucia como un punto de rompimiento (en la literatura cubana) Tendrías que preguntarles a ellos, porque yo no te puedo contestar eso.

Pero mira, la literatura es un tema de la clase media y se rige por las convenciones de la clase media, por ejemplo, de sexo no se habla. Por muy rompedor y demoledor que sea un escritor, siempre está dentro de la clase media. Los lectores, los editores, igual.

A mí me interesaba mucho romper esas convenciones porque si yo algún dilema tuve con mis padres fue el de no reproducir la vida matrimonial aburrida que tuvieron ellos. Y dentro de esos rompimientos yo creo que está mi literatura. Si hay que hablar de sexo, se habla de sexo y al que no le guste, se lo salta y sigue.

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  • O cierra el libro y al siguiente…

Eso me está trayendo problemas porque hay editores que no quieren publicar. Por ejemplo, ahora en Holanda. Me dijeron: si tu libro "Fabián y el caos" es tan fuerte como "Trilogía sucia", no lo queremos… ¡En Holanda!

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  • Fabián y el caos habla de un joven homosexual, pianista, que termina trabajando en una fábrica por ser gay. ¿Era esta novela una deuda pendiente?

Era una deuda pendiente hasta cierto punto, con Fabián. Porque todo esto es real. Es decir, es una novela a partir de hechos reales. Toda la base y la médula del asunto es completamente real. Yo sentía cierta aprensión a escribir sobre Fabián, que había sido mi amigo.

Me he dado cuenta de que casi todos mis libros eso es lo que hacen. Ir dejando una memoria de una época, un tiempo"

Finalmente me decidí porque me parece que hay que ir dejando una memoria de una época que fue muy importante. Los años 60 y 70 en Cuba fueron importantísimos, hubo mucha represión sobre los homosexuales, lo religioso. Y había que escribir una novela que dejara esto en blanco y negro. Yo quería dejar mi historia.

Me he dado cuenta de que casi todos mis libros eso es lo que hacen, ¿no? Ir dejando una memoria de una época, un tiempo.

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Pedro Juan Gutiérrez conversó con Constanza Hola en el marco del Hay Festival México, un encuentro entre distintos pensadores y personalidades para debatir sobre el mundo de hoy e imaginar el de mañana.

Por primera vez en su historia, tiene una versión digital, el HayFestivalMéxico@BBCMundo, coproducida por BBC Mundo.

Todo lo que necesitas saber sobre el HayFestivalMéxico@BBCMundo lo encuentras aquí.

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