Carmen Luz Parot, la documentalista que destapa 40 años de censura en Chile

Derechos de autor de la imagen Archivo Biblioteca Nacional de Santiago
Image caption Daniela Tobar hizo vida normal en la casa de vidrio.

Decenas de hombres se agolpan contra la valla y corean: "¡Que se bañe, que se bañe, que se bañe!".

Al otro lado de la verja, en una casa totalmente transparente, una joven se quita la ropa y se mete en la ducha.

Lo hace como lo haría en su hogar, con normalidad, sin poses ni rastro de strip tease, ajena a las miradas.

Y sin embargo fuera se gesta el escándalo.

Así comienza el primer capítulo de Chile en llamas: el arte de la censura, una serie de la documentalista y periodista chilena Carmen Luz Parot, que está emitiendo la cadena de ese país Chilevisión.

Derechos de autor de la imagen Carmen Luz Parot
Image caption Una mujer vivió en una caja de vidrio en una de las calles más transitadas de Santiago.

La primera entrega, titulada Al desnudo, muestra la reacción de parte de la sociedad chilena ante el proyecto Nautilus, la casa transparente, una intervención artística en el centro de Santiago.

La casa de vidrio

La performance, ideada por los arquitectos Arturo Torres y Jorge Christie, comenzó el 25 de enero de 2000 en la esquina de las calles Moneda y Bandera, una de las más transitadas de la ciudad, y causó todo un revuelo.

Fue considerada "falto de criterio" e "inmoral", "escandaloso", según los titulares de la época.

Ante la tensión creciente, Daniela Tobar, la actriz que participó en ella, y comió, durmió, fue al baño y se enfermó en aquella casa de cristal sin cortinas de 2x4 metros decidió abandonar el experiemento artístico a los 15 días.

Derechos de autor de la imagen Carmen Luz
Image caption Nautilus no fue el único proyecto artístico que acaparó titulares.

Llegó a necesitar escolta para salir de la casa de vidrio y evitar que los curiosos, ya miles, la tocaran.

El proyecto incluso se ganó una querella por ultraje público al pudor y las buenas costumbres, aunque fue posteriormente sobreseído.

Y sus autores sufrieron amenazas de muerte.

Episodios como aquel, de artistas que fueron directamente censurados o sufrieron el rechazo de la sociedad, son el hilo conductor de la serie.

Pero la intención va más allá del de un trabajo de archivo o de recuperación de la memoria.

"A través de la censura a los artistas muestro cómo se manifiesta el poder absoluto de las élites en Chile", le explica a BBc Mundo Carmen Luz Parot, la premiada documentalista detrás del proyecto.

"Las élites que deciden que se debe ver y pensar, y que no aguantan ni la más mínima crítica lúcida", añade.

"Más episodios en democracia"

Parot fue reportera de los principales diarios y canales de televisión de Chile, pero es conocida por Estadio Nacional (2001), un documental sobre el recinto deportivo que fue utilizado como centro de tortura y detención tras el golpe militar encabezado por Augusto Pinochet en septiembre de 1973.

Derechos de autor de la imagen Carmen Luz Parot
Image caption Carmen Luz Parot documentó con su cámara el estreno en Chile de "La última tentación de Cristo", 15 años después de que se realizara.

Y sobre todo por El derecho a vivir en paz (1999), un trabajo anterior dedicado a Víctor Jara, el cantante chileno asesinado durante el régimen militar.

Fue quizá en ese tiempo cuando germinó en la cabeza de Parot la idea de un trabajo sobre los artistas censurados o perseguidos.

O puede que naciera cuando en 2003 tomó su cámara y partió al Cine Alameda para grabar el estreno en Chile de una película que se realizó 15 años antes, La última tentación de Cristo, del director estadounidense Martin Scorsese.

Pero pasaron años antes de que la serie tomara forma.

"Investigué varias áreas: la música, el teatro, el cine, las artes plásticas y el cómic, y eran tantos los casos de censura activa y de artistas que, cuando tocaban ciertos temas sufrían marginación, rechazo y ninguneo, que me tuve que concentrar en los últimos 50 años", le cuenta a BBC Mundo.

Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption "Aunque los casos más violentos se dieron durante la dictadura, en democracia fueron más numerosos", dice Parot.

"Me impresionó la cantidad de portadas de los 90 y principios de 2000 dedicadas a escándalos relacionados con el arte", explica.

"Eran portadas y portadas en las que se hablaba de allanamientos, persecuciones, casos que llegaban al Congreso y a la Corte Suprema".

"Cuando presenté el proyecto en el Consejo Nacional de Televisión hubo quien me preguntó cómo lo pensaba hacer si apenas había casos (de censura)", recuerda.

"¡Pero si podría haber hecho 10 capítulos!".

Parot cuenta que lo que le parece más interesante es que aunque el fenómeno existía durante los tiempos del general Pinochet, "en democracia fueron más numerosos".

Por eso, dedicó tres capítulos a la censura durante el gobierno militar y cinco al periodo democrático anterior y posterior al golpe.

Un Simón Bolívar distinto

En todos estos casos queda patente lo desigual de la contienda, dice la documentalista.

"Es la lucha de un artista solo contra la concentración de poder".

Así fue la que tuvo que librar la Escuela de Santiago en 1993, un episodio incluido en el capítulo Orden y patria.

Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption La polémica obra de Juan Domingo Dávila reinterpretaba esta imagen de Simón Bolívar.

El colectivo había obtenido financiación pública para un proyecto que consistía en reproducir en cuatro series postales obras de cuatro artistas chilenos y repartirlas en lugares relevantes del contexto artístico nacional, como el Museo de Bellas Artes.

Una de las obras seleccionadas fue una escultura de Juan Domingo Dávila del libertador Simón Bolívar en su caballo.

Sin embargo, Dávila había modificado la imagen clásica: Bolívar tenía pechos y genitales femeninos, y levantaba el dedo corazón izquierdo en un gesto grosero.

"La obra pretendía ser una reflexión sobre la identidad latinoamericana, además de un intento de desacralización y desmitificación del arte", explica Carmen Luz Parot.

Pero no todo el público la percibió así.

Las cancillerías de Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela enviaron una carta de protesta a la chilena el 9 de agosto de 1994.

"Frente a la embajada de Chile en Caracas, la capital venezolana, un grupo de unas 100 personas entonaron el himno nacional y quemaron la bandera chilena", recuerda la documentalista.

Ante esto, Santiago pidió disculpas públicas y el embajador de Chile en Venezuela, Aniceto Rodríguez, dijo que la obra era "denigrante".

Las cartas de Gabriela Mistral, sobre la mesa

Como Simón Bolívar, pero de otra manera, Gabriela Mistral también es todo un símbolo.

Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption La serie también dedica una parte a Gabriela Mistral.

Ganadora del Nobel de Literatura en 1945, es una de las autoras más internacionales de Chile.

"Le concedieron el Premio Nobel pero ni sus biógrafos aceptaron que fuera lesbiana", remarca Carmen Luz Parot.

Y de ello habla, entre otras cuestiones, el capítulo Chile en llamas: género y marginación; del rechazo y censura que sufrieron aquellos que quisieron hablar de la condición sexual de la artista en sus obras.

Cuando la Biblioteca Nacional publicó las cartas que intercambiaron Mistral y su asistente personal, Doris Dana, "se abrió un mundo interpretativo desconocido sobre la obra y la vida de la poetisa", recuerda.

En diciembre de 1948, Mistral le escribió a Dana esto, por ejemplo: "Cuando tú vuelvas, si es que vuelves, no te vayas en seguida. Yo quiero acabarme contigo y quiero morirme en tus brazos".

El artista Francisco Casas ya había intentado abordar el tema en una película, La pasajera.

No pudo filmarla, porque "enlodaba la memoria de una gran mujer chilena y latinoamericana", según le achacaron las autoridades de la época.

Derechos de autor de la imagen Carmen Luz Parot
Image caption "Cuando tú vuelvas, si es que vuelves, no te vayas en seguida. Yo quiero acabarme contigo y quiero morirme en tus brazos", decía Mistral (derecha) en una carta a su asistente, Doris Dana (izquierda).

Por esa misma razón el escritor Juan Pablo Sutherland no pudo incluir a Mistral en la antología A corazón abierto. Geografía literaria de la homosexualidad en Chile, del año 2000.

"La fundación que lleva su nombre le dio un rotundo no cuando gestionó los derechos, ya que consideró que incluir a la Mistral en la investigación contribuía a 'interpretaciones tendenciosas, antojadizas y especulativas'", señala Parot.

Neruda, pero también Iron Maiden

La serie muestra episodios tan poco conocidos, según la documentalista, como la quema de libros de Pablo Neruda el mismo día su muerte.

"Mientras los periodistas extranjeros observaban la gran pira escandalizados, moría Neruda y su casa en Santiago, La Chascona, era destruida por los militares", cuenta.

Derechos de autor de la imagen Carmen Luz Parot
Image caption "La quema de libros de Neruda no es un episodio muy conocido en Chile", se sorprende Parot.

El episodio está incluido en los capítulos dedicados al golpe de 1973, en los que habla de la censura más violenta.

Pero también describe episodios ocurridos luego de que Pinochet dejó el poder en 1990.

"Cuando volvió la democracia a Chile, había una gran deuda con la Iglesia católica", señala Parot.

"Su valiente actuar denunciando las violaciones de derechos humanos y oponiéndose fuertemente a la dictadura militar le valió un sitial de privilegios en los primeros años de la democracia", añade.

"Así que su injerencia –la de la facción más conservadora– en la sociedad laica fue muy grande".

La banda británica de heavy metal Iron Maiden fue testigo de ello en 1992, cuando viajó a la capital para el que sería su primer concierto en el país.

Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption El grupo británico de heavy metal Iron Maiden fue boicoteado en Chile.

El obispo de Valparaíso, Javier Prado, acudió a los medios de comunicación para solicitar que se prohibiera a la banda "satánica" el ingreso a Chile.

Y los acusó de "elaborar mensajes que propagan contaminantes microbios psicológicos".

Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption Parot recuerda episodios de censura o rechazo a artistas en el Chile más reciente.

Como consecuencia, aunque el gobierno afirmó que no la iba a censurar, la banda no pudo encontrar local en el que tocar.

"Con conflicto internacional incluido, es hasta hoy uno de los episodios más bochornosos que ha vivido el país", dice Parot.

La documentalista está satisfecha con la serie y con la acogida que está teniendo.

Algunos capítulos han obtenido ratings tan altos como los de los programas más vistos y han sido trending topic.

"En un Chile muy polarizado, ha recibido un apoyo muy transversal, de amplio espectro", añade.