5 preguntas incómodas para el encuentro de los presidentes de China y Taiwán en Singapur

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Los comunistas ganaron la guerra civil y los nacionalistas huyeron a Taiwán.

El acontecimiento es comparable a cuando se reunieron los presidentes Barack Obama y Raúl Castro: los líderes de China y Taiwán se ven en Singapur este sábado.

Y como cuando se produjo el encuentro en abril en Panamá entre Obama y Castro, Pekín y Taipéi tampoco tienen relaciones diplomáticas. Aunque eso Washington y La Habana ya lo resolvieron.

Es más, China y Taiwán ni siquiera han firmado un tratado de paz en los 66 años que han pasado desde el final de la guerra civil. Y sabemos que del encuentro entre Xi Jinping y Ma Ying-jeou tampoco saldrá ningún acuerdo.

Durará una hora y puede llegar a ser muy incómodo. Sobre todo, si se ponen sobre la mesa alguna de estas preguntas.

Lee: La disputa de más de 60 años que sigue dividiendo el país más grande de Asia

¿Por qué me sigues apuntando con tus misiles?

Image caption Pekín no renuncia a usar la fuerza para recuperar Taiwán.
Image caption Los misiles han inspirado protestas en el pasado

China tiene cientos de misiles apuntando a Taiwán como amenaza ante la posibilidad de que la isla declare formalmente su independencia.

Pekín todavía considera que Taiwán es una provincia que debe ser reunificada algún día y no ha renunciado a usar la fuerza para conseguirlo.

De hecho, es una de las principales razones de la carrera armamentística que ha emprendido, como una forma de compensar el apoyo militar estadounidense con que cuentan los taiwaneses.

Ma podría argumentar: "Si quieres que seamos amigos debes retirar esos misiles".

"No es tan sencillo", bien podría ser la respuesta de Xi. Hacerlo, alentaría a los grupos independentistas en Taiwán.

¿Elecciones, eso qué es?

La reunión tendrá lugar a menos de tres meses de las elecciones de Taiwán.

Pero comicios verdaderamente democráticos como estos no es un concepto que se maneje en China.

Image caption Taiwán es un país orgulloso de su sistema democrático.
Derechos de autor de la imagen EPA
Image caption ¿Los presidentes tendrán que resolver quién paga?

Taiwán, por su parte, ha desarrollado una vibrante democracia y es un país orgulloso de ese sistema.

En la cena, Ma podría compartir sus dolores de cabeza con su baja popularidad en las encuestas. Y hasta hacer chistes con lo difícil que es terminar un discurso cuando unos manifestantes intentan tirarte zapatos.

La respuesta de Xi debería ser sonreír con educación y pensar: "Y te preguntas por qué nosotros hacemos las cosas como las hacemos".

¿Cuándo puedo ir de visita?

Image caption Taiwán es un destino soñado para los habitantes de la china continental.

Como muchos chinos que consideran que Taipéi es un pariente lejano al que hay que ir a ver al menos una vez en la vida, Xi tal vez quiera viajar a Taiwán.

"Nuestra preciada isla", es como la llaman en la China continental.

Pero Ma no va a estar en condiciones de ofrecerle una invitación. Eso sería buscarse problemas.

Dada la intención china de profundizar los lazos, los taiwaneses que están en contra simplemente usarían la ocasión para protestar y, tal vez, también tirarle zapatos a Xi.

¿Podríamos repetir esto?

Ma considera que en los últimos siete años constituyen el periodo más estable en las relaciones entre Pekín y Taipéi en seis décadas.

Una de sus esperanzas antes de que termine su mandato en mayo es usar esta reunión para institucionalizar los encuentros entre los líderes de ambos países.

Así, ambas partes podrían tener una vía de dialogo al más alto nivel, independientemente del partido que esté en el poder en Taiwán.

Image caption Otros encuentros entre funcionarios de Taiwán y China han levantado protestas.

Pero Xi, posiblemente, respondería: "Eso depende de si el próximo líder está de acuerdo con nuestras condiciones".

Y se refiere, nada menos, a que tendrá que aceptar que Taiwán y la China continental son parte de China.

De momento, el candidato que parece favorito, Tsai Ing-wen es independentista y se niega en rotundo.

¿Y quién paga la cena?

Dividir la cuenta en un banquete formal es casi un sacrilegio en la cultura china, que ambos comparten.

Pero en la cena en Singapur, ambos tendrán que lidiar con una situación de lo más incómoda cuando llegue el momento de pagar.

Y, pese a todo, habrá que compartir el gasto porque lo contrario daría la impresión de que uno es anfitrión y el otro es el invitado, y eso resultaría en que no se trata de un encuentro entre iguales.

Con una situación así, Ma es el que tendría más problemas ya que es quien está siendo presionado para que no dé a entender con ningún gesto que Taiwán es menos, en nada.

Pero mientras hay quien piensa que Ma no debería tener este encuentro con Xi, otros creen que los dos antiguos enemigos hablando sólo puede ser algo bueno.

La esperanza es que se genere una dinámica de entendimiento y confianza. En eso tal vez ayuden unas copas de un buen Singapur sling.