Los nuevos Rasputín: la fiebre mística se toma a Rusia

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Muchos rusos consultan místicos y adivinos: el 20% de la población lo ha hecho al menos una vez. Y hay indicios de que esta tendencia está en subida.

Yo nunca había consultado a un adivino. Por eso, cuando me subí al ascensor de un edificio en un suburbio de Moscú, sentía una mezcla de curiosidad, escepticismo y un poco de trepidación.

Image caption Alexander Sheps se concentra en comunicarse con los muertos.

Mi cita era con Alexander Sheps, un adivino famoso.

Crecí en San Petersburgo, que fue el hogar del místico más famoso de Rusia: Rasputín (*).

Pero Sheps no se parece al barbudo sacerdote. Más bien es alto y joven, y me recuerda más a un conde Drácula joven, pero con una forma más suave de hablar.

Sheps es el ganador de "La batalla de los adivinos", un programa que cuenta con 4 millones de televidentes por episodio y que está en su 16º serie.

"Me enfoco principalmente en comunicarme con los muertos. Practico el arte de la magia, rituales, hechizos. Puedo buscar a personas desaparecidas", me dice.

"Helado con mostaza"

Encuestas hechas por el Centro Levada estiman que el 20% de los rusos han visitado a un adivino al menos una vez. Otra organización de sondeos, Sreda, calculó en 2013 que el 63% de la población cree o en astrología o en adivinación del porvenir o el concepto del mal de ojo.

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Image caption Según Sheps, la clase media urbana está particularmente ávida de sus servicios.

"Entre mis clientes hay banqueros, políticos muy famosos, mucha gente conocida. Hay dos sacerdotes ortodoxos: aunque rezan en la iglesia y cuentan con una congregación, acuden a mí para resolver sus problemas", señala Sheps.

Los adivinos y las ciencias ocultas son oficialmente anatema para la Iglesia ortodoxa, pero al diacono Andrei Kuraev, quien ha pasado los últimos 25 años desacreditando a adivinos, no le sorprende que algunos creyentes le tengan fe a "charlatanes".

"Uno puede ser ortodoxo y asesino u ortodoxo y ladrón", señala. "Nadie puede obligar a una persona a ser lógica. Es por eso que ingredientes completamente incompatibles coexisten en la mente de la gente".

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Image caption La ortodoxia y lo oculto son tan compatibles como el helado con mostaza, según Kuarev.

De detección de submarinos nucleares a contratación de empleados

El cristianismo en Rusia data de hace más de un milenio, pero las creencias paganas nunca desaparecieron por completo en las regiones rurales.

Hay quienes piensan que eso y la existencia del chamanismo y otras fes no cristianas en las vastas regiones orientales del país, ayudan a entender la atracción que sigue teniendo lo oculto.

Ni el ateísmo militante de la Unión Soviética logró eliminar la curiosidad popular.

Recuerdo que en los 70s y 80s los intelectuales rusos, a veces con doctorados en ciencia, buscaban alternativas a lo conocido como "socialismo científico", a pesar de que interesarse en ese tipo de cosas podía llevarlos a la cárcel o a tratamiento psiquiátrico obligatorio.

Image caption El detective Dmitry Bykov acudió a una adivina para resolver un crimen sin pistas.

Al mismo tiempo, no obstante, las autoridades soviéticas intentaban en secreto aprovechar los poderes de los adivinos para localizar submarinos nucleares enemigos o para "leer" documentos secretos guardados en cajas fuertes en las capitales de Occidente.

No sorprende, por lo tanto, que hoy en día en Rusia algunas de las personas que ejercen cargos de mucha responsabilidad acudan a los adivinos.

Recientemente, el detective Dmitry Bykov estaba investigando un asesinato particularmente macabro: la víctima había sido incinerada en un auto y no había pistas. Una psíquica fue llamada a la escena del crimen.

"Ella evidentemente se conectó con algún flujo de información. Nos dijo que fuéramos a un lugar, así que nos fuimos", cuenta Bykov.

Image caption Galiya Galieva se especializa en la numerología.

"Dijo que era como si la estuvieran halando con una cuerda directamente hacia ese lugar. En el camino, nos dio información, como quién había sido asesinado, dónde y la descripción de la persona: su apariencia, su estilo de vida, con quién había salido".

Nada de lo que un adivino dice puede ser usado en los tribunales. Cualquier pista que dé tiene que ser investigada y Bykov no me reveló cuán útiles habían sido en este caso.

La mujer que habían consultado él y sus colegas era Galiya Galieva, una mujer de 31 años cuya especialidad es la numerología -la creencia de que hay una relación mística entre números y eventos- y, sorprendentemente, asuntos de personal.

"He consultado al adivino muchas veces para contratar empleados", dice Valeria Pervitskaya, otra clienta de Galieva.

"Ella examina las fotografías y fechas de nacimiento y me dice a quién emplear. Eso me ha ayudado a formar el equipo correcto".

"Es muy ventajoso saber a quién contratar, quién no va bien contigo o si alguien te va a robar", explica.

Adivinación en tiempos de crisis

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Image caption La caída en picada de la moneda contrasta con el alza en consultas psíquicas.

Para el psicoterapista Dmitry Olshansky, la creciente popularidad de los adivinos está ligada a la crisis económica rusa: desde diciembre pasado, el valor del rublo disminuyó en un 50%.

"La gente se siente insegura. Quiere depender de alguien. Necesita una figura paterna, un hombro o alguien que les diga cómo vivir y qué hacer", señala.

"Además, los rusos no tienen fuentes de información confiables. Lo que la gente ve en televisión, lo que lee en los diarios, no corresponde a la realidad. Eso lo saben".

Eso, indica, aumenta la necesidad de creer en alguien que parece tener poderes especiales para percibir la verdad.

La muerte de otro

Fue una crisis personal la que llevó a Sergei, de Ucrania oriental, a buscar la ayuda de una psíquica llamada Yelena.

Un amigo cercano había desaparecido mientras luchaba en el conflicto por el que pasa la región y Sergei no estaba pudiendo conseguir ninguna información de las fuentes oficiales.

"Había esperanza, teníamos la sensación de que estaba bien, pero también una ansiedad muy fuerte. Recurrí a ella para entender, para averiguar al menos algo", señala.

Image caption Cuando la realidad es problemática, lo oculto ofrece soluciones.

Yelena le dio malas noticias: su amigo estaba muerto.

"Me describió con detalles las heridas, la manera en que murió, a qué hora del día, qué había a su alrededor", cuenta Sergei. Pero al mismo tiempo le dijo que sentía que algo no estaba bien, y le aconsejó no hablar aún con la familia de su amigo.

Dos meses más tarde, llegó la noticia de que su amigo estaba vivo.

No obstante, Sergei sigue impresionado con los poderes de la psíquica.

Resultó que otro conocido mutuo había muerto con el abrigo del amigo de Sergei puesto, y eso, para Sergei, tiene sentido.

"A través de la ropa, la psíquica vio lo que le pasó a ese hombre", dice.

Mientras las cosas andan mal

El conflicto en Ucrania no amaina.

Rusia está ahora involucrada abiertamente en la guerra civil en Siria.

La economía no da señas de recuperación.

La época de incertidumbre continúa y, mientras ese sea el caso, el negocio de los nuevos Rasputín de Rusia probablemente seguirá viento en popa.

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Image caption * EL MÍSTICO GRIGORI YEFIMOVICH RASPUTIN *
  • Campesino y mísitico de Siberia nacido en 1869 a quien se le adjudicaban talentos extraordinarios
  • Fue presentado a la familia de Nicolas II que regía Rusia en 1905 y se ganó el corazón de la zarina Alejandra pues parecía capaz de mejorar la hemofilia de su hijo
  • Aseguraba que la gente se podía curar al ponerse en contacto físico con él; tuvo muchas amantes.
  • Se convirtió en el consejero personal de la zarina durante la Primera Guerra Mundial
  • Fue asesinado en 1916