Yihadismo vs. extrema derecha:las verdaderas cifras de las muertes violentas en EE.UU.

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En menos de una semana, entre el 28 de noviembre y el 2 de diciembre pasado, la sociedad estadounidense fue sacudida por dos sangrientos ataques.

En el primero, tres personas murieron y 9 resultaron heridas luego de un tiroteo en un centro de planificación familiar en Colorado Springs, Colorado.

Pocos días después, un ataque en las oficinas de una organización que trabaja con personas discapacitadas en San Bernardino, California, dejó 14 muertos y 21 heridos.

Ambos sucesos, sin embargo, terminaron recibiendo un tratamiento muy diferente por parte de las autoridades y la prensa de Estados Unidos.

Y no solo por la diferencia en el número de víctimas.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Los ataques perpetrados por radicales de extrema derecha no suelen ser considerados actos de terrorismo por las autoridades y medios de EE.UU.

En el primer caso el atacante fue identificado como Robert Lewis Dear, un hombre blanco de 57 años, crítico del gobierno de Barack Obama y opositor al aborto, quien se atrincheró con un rifle de asalto durante casi cinco horas.

Y para describir sus actos, el discurso oficial nunca hizo referencia a la palabra terrorismo.

Todo lo contrario, sin embargo, ocurrió a penas se supo que los principales sospechosos de San Bernardino eran Syed Rizwan Farook y Tafsheen Malik, una pareja de musulmanes a los que luego se describiría como "radicalizados".

Y, tal vez por eso, el presidente Barack Obama –quien después del ataque de Colorado emitió un comunicado pidiendo, una vez más, un mayor control sobre las armas de fuego– en este caso se sintió obligado a hablarle a la nación desde su despacho.

Image caption Obama respondió al ataque en San Bernardino con un discurso desde la oficina oval.

Fue apenas la tercera intervención de este tipo en los casi seis años que Obama lleva en la Casa Blanca, y un vocero explicó que la elección del escenario buscaba transmitir la seriedad con la que el gobierno se toma el tema del yihadismo.

Un día después, el precandidato republicano Donald Trump también reflejó, a su manera, lo mucho que esa amenaza parece preocupar a los habitantes del país, proponiendo prohibir la entrada de todos los musulmanes a Estados Unidos.

Menos muertos y menos ataques

Según la New American Foundation (NAF), sin embargo, desde los atentados yihadistas del 11 de septiembre de 2001 que causaron unas 3.000 muertes y motivaron la creación del Departamento de Seguridad Interna, los radicales islamistas solamente han podido ejecutar con éxito nueve ataques mortales en territorio de EE.UU.

Mientras que, durante ese mismo período, los ataques mortales a manos de radicales de extrema derecha ya suman 18.

Víctimas de ataques violentos desde el 11 de septiembre de 2001

45

muertos por ataques yihadistas

48

muertos por ataques de la extrema derecha.

Getty

Un ejemplo de los ataques considerados como yihadistas por el centro de pensamiento basado en Washington es el atentado contra el maratón de Boston de 2013, que dejó cuatro muertos.

Y el más letal, después de San Bernardino, es el ataque del psiquiatra del ejército de EE.UU. Nidal Hasan en contra de varios de sus compañeros en Fort Hood, en 2009, que dejó 13 víctimas fatales.

En total, solo tres de los nueve ataques registrados por la NAF han tenido como víctimas personal militar.

Y los incidente mortales que la fundación considera como ejecutados por radicales de extrema derecha también han tenido objetivos muy variados.

El más letal es el ocurrido contra una iglesia en Charleston, Carolina del Sur, en el que nueve estadounidenses de raza negra murieron a manos de Dylan Roof, un joven blanco de 21 años.

Pero también se incluyen ataques contra objetivos judíos, clínicas de salud reproductiva, un templo sij y estaciones policiales.

Amenaza yihadista

0,000001

Es la probabilidad de ser víctima de un ataque yihadista en Estados Unidos.

Getty

Por su parte, en lo que respecta a número de muertos los radicales de extrema derecha también superan a los yihadistas, 48 a 45.

Y para poner esa cifra en contexto basta destacar que en 2015 el número de muertos por tiroteos masivos ya suma 463.

Y mientras que la probabilidad de morir en un ataque yihadista en EE.UU. es de apenas un 0,000001%, el número de muertos por actos criminales comunes desde septiembre de 2001 a la fecha ya ronda las 200.000 personas.

Los riesgos más grandes, dicen los números, están en otra parte.

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