Cómo la protagonista de The Bridge se convirtió en la heroína de las mujeres con autismo

Derechos de autor de la imagen The Bridge
Image caption Sofia Helin interpreta a Saga Norén.

Saga Norén, la protagonista de la exitosa serie de televisión The Bridge, se ha convertido en una héroe improbable.

Y todo se debe a su supuesta condición: un transtorno del espectro autista.

El personaje interpretado por la actriz sueca Sofia Helin, a la que en el primer capítulo se la presenta como agente del Departamento de Policía de Malmö, es contundente, no entiende los chistes y lucha por construir relaciones.

No tiene reparos en quedarse en ropa interior en la oficina al cambiarse de indumentaria, y pregunta y responde con una honestidad que desarma.

"¿Quieres la receta?", le pregunta el anfitrión durante la cena.

"No, gracias, no estaba tan sabroso", es su respuesta.

Derechos de autor de la imagen THINKSTOCK
Image caption Los guionistas no han confirmado que su personaje tenga Asperger, pero la actriz Sofia Helin ha hablado de ello en varias entrevistas.

Los guionistas de The Bridge no han confirmado que Norén sufra el síndrome de Asperger, una forma de autismo.

Pero así ha sido asumido por la crítica y la audiencia en general.

Quienes sufren el síndrome de Asperger suelen tener problemas de interacción; les cuesta decir a los demás lo que necesitan, cómo se sienten y les es difícil hacer amigos.

Asimismo, suelen tener que luchar para entender lo que piensan los demás.

Aunque quienes tienen el síndrome suelen ser más elocuentes que los que padecen otras variantes de autismo y en muchos casos suelen tener una inteligencia media incluso superior.

"Cerebro masculino extremo"

Helin, la actriz que interpreta a Norén, también se ha referido al tema con frecuencia durante las entrevistas con la prensa.

De hecho, investigó la condición mientras se preparaba para el papel.

Derechos de autor de la imagen The Bridge
Image caption A Saga Norén le cuesta entender lo que piensan los demás y responde a las preguntas con una honestidad desarmante.

Y hoy recibe cartas de admiradores con ese síndrome, así como de la Asociación Sueca de Asperger.

No es el único personaje con autismo que ha aparecido en la pantalla pequeña en los últimos años.

El Sherlock Holmes del actor británico Benedict Cumberbatch lo es.

Y también se ha descrito como tal a Sheldom, el protagonista de The Big Bang Theory, interpretado por el estadounidense Jim Parsons, aunque el cocreador de la serie Bill Prady lo haya negado.

Sin embargo, de Norén llama la atención que sea una mujer con el síndrome de Asperger.

Derechos de autor de la imagen THINKSTOCK
Image caption En un principio se creyó que el autismo no afectaba a las niñas.

El autismo fue descrito una vez como la manifestación de "un cerebro extremadamente masculino".

Esta teoría asumía que la masculinidad está relacionada con una predisposición por lo mecánico y por el pensamiento lógico.

El pediatra Hans Asperger fue el primero en describir la forma de autismo que hoy lleva su nombre.

Lo hizo tras observar a niños con una inteligencia y un desarrollo del lenguaje medio, pero que aún así presentaban rasgos autistas.

En un principio, creyó que el síndrome no afectaba a las niñas, algo que después tuvo que revisar a la luz de las evidencias recopiladas.

Hoy son cada vez más mujeres las que son diagnosticadas en edad adulta.

Diagnóstico tardío

A Elisabeth Wiklander, violonchelista de la Orquesta Filarmónica de Londres, le diagnosticaron el síndrome avanzada la veintena.

Harta del rechazo de los médicos, reunió todos los libros, artículos e investigaciones que encontró sobre el tema, los metió en una bolsa y los descargó sobre la mesa de su doctor.

"'He leído todo esto', le dije. 'Sé que tengo esta condición, así que por favor escúcheme'", recuerda a la BBC.

Derechos de autor de la imagen Elisabeth Wiklander
Image caption A la violonchelista Elisabeth Wiklander le diagnosticaron síndrome de Asperger en la veintena.

Durante años había sido ignorada por médicos y psicólogos, incapaces de relacionar sus síntomas con los tipos de autismo que conocían.

Era exitosa en su profesión, tenía una relación amorosa larga y era elocuente.

Había aprendido a enmascarar la mayoría de los rasgos autistas que señalaban los libros de texto.

Pero no es la única.

La periodista británica Laura James fue diagnosticada a los 46.

Está casada y es madre de cuatro, pero se pasó la vida sintiéndose "diferente", reconoce.

Derechos de autor de la imagen Tim James Mabel Gray
Image caption La periodista Laura James fue diagnosticada a los 46.

Cuenta que fue dada de baja por anorexia -se olvidaba de comer con frecuencia-, por ansiedad y a veces simplemente por ser "difícil".

Finalmente este verano un psicólogo confirmó lo que ella ya sabía: que tiene síndrome de Asperger.

"Soy una mujer elocuente, puedo mantener el contacto visual y tengo las sutilezas sociales habituales que no vienen a la cabeza cuando se piensa en autismo", explica.

"He hablado con una serie de mujeres que tienen una experiencia similar, y a las que les han dicho que sufren ansiedad o un desorden de personalidad. Y esto no ayuda nada", aclara.

"Cuando me diagnosticaron me sentí yo misma por primera vez. Fue un alivio".

Sentidos ampliados y socialización agotadora

Para James, uno de los síntomas más severos es una mayor conciencia sensorial.

Asegura que puede oler cuál de sus hijos está en el piso de arriba, incluso nada más entrar a casa.

Y aunque dice no tener problemas con las relaciones laborales, le parece "agotador" socializar más allá de ese contexto.

"Socializar me cansa sobremanera", cuenta.

"Odiaría que, después de un agotador día de trabajo, mi pareja trajera a un amigo a tomar café a la casa. Nuestra casa es mi santuario y no podría hacer frente a eso tras una jornada de trabajo", explica.

Derechos de autor de la imagen The Bridge
Image caption Tanto Wiklander como James ven rasgos suyos en Saga Norén, la protagonista de The Bridge.

Tanto James como Wiklander dicen reconocer aspectos de ellas mismas en Saga Norén, la protagonista de The Bridge.

Y a ambas les gusta.

Esa misma respuesta recibió la Asociación Sueca de Asperger cuando preguntó a los usuarios de Twitter qué les parecía el personaje.

Una gran cantidad de usuarios de la red social celebraron, además, el hecho de que sea mujer.

El número de mujeres y niñas diagnosticadas con autismo está creciendo, de acuerdo a la Asociación Nacional de Autismo de Reino Unido (NAS, por sus siglas en inglés).

Aunque se sigue considerando que son menos que los hombres con el síndrome.

La forma en la que se han solido registrar los diagnósticos (sin señalar el género), significa que los ratios son estimados.

Aunque los estudios sobre la materia y las evidencias anecdóticas sugieren que la proporción varía de una mujer por cada dos hombres diagnosticados a una mujer de cada 16 hombres diagnosticados.

Más hombres que mujeres

Carol Povey, la directora del Centro para el Austimo del NAS, dice: "El hecho de que más mujeres lleguen a nosotros con diagnósticos tardíos significa que varias niñas no han sido diagnosticadas".

"Los niños a menudo tienen interés en trenes eléctricos, en cosas mecánicas, en planetas", cuenta.

Y aunque las niñas también, la experta señala que por el papel que se adjudica a ese género, puede ser más difícil identificar en ellas el autismo.

Derechos de autor de la imagen THINKSTOCK
Image caption Los expertos dicen que sigue siendo más difícil diagnosticar autismo en las niñas.

Se puede pensar que se "retiran a un mundo de fantasía", explica.

Además, "las niñas aprenden más rápidamente a enmascarar algunas de sus características más extremas", añade.

"No es algo que hacen a propósito, pero con frecuencia se vuelven muy buenas a la hora observar a otras mujeres e imitarlas".

Con esto concuerda Robyn Steward, la autora del libro The Independent Woman's Handbook to Super Safe Living on the Autistic Spectrum (El manual de la mujer independiente para vivir de forma segura en el espectro autista).

"Hay una generación que aprendió sobre el autismo con la película Rain Man", dice sobre la películainterpretada por Dustin Hoffman y Tom Cruise, y ganadora de cuatro premios Oscar en 1989.

"Ahora tenemos una generación que está aprendiendo de Saga, un personaje mucho más amplio, además de femenino", añade.

"Y esto es algo positivo".

Crisis frecuentes

Además, Steward cuenta su propia experiencia.

"Siempre fui una niña creativa que vivía en un mundo de fantasía", recuerda.

"Alguna gente piensa que si eres así no puedes tener problemas, ya que tienes esa imaginación social. Pero no es así", se queja.

Derechos de autor de la imagen THINKSTOCK
Image caption Las crisis son un problema para las mujeres con Asperger.

"Parece que las niñas del espectro (autista) son capaces de aprender copiando mecanismos", dice.

"Pero puedes pasar el día entero intentando controlarte en el colegio y luego, al llegar a casa, tener una crisis porque eso te ha supuesto un enorme esfuerzo".

Ese tipo de crisis fueron un problema tanto para la periodista Laura James y la chelista Elisabeth Wiklander.

Durante la infancia les dijeron que eran puras rabietas.

Y cuando se hicieron mayores tuvieron que lidiar con ello con la ayuda de médicos.

"A veces simplemente me encerraba, y otras necesitaba gritar", dice Wiklander.

Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption Los síntomas del Asperger no coinciden con los que vienen a la mente al pensar en autismo.

"Mi cuerpo hacía movimientos involuntarios, espasmódicos. Lloraba, algunas veces incluso vomitaba", relata.

"Algunas veces, al final de una de mis crisis, tenía moratones que no sabía de dónde habían salido", recuerda.

"Cuando por fin visité a la persona indicada, fui diagnosticada en seguida", dice aliviada.

"Me dio un contexto completamente nuevo", asegura.

"Es por eso que tengo una mejor conciencia de los distintos tipos de autismo, y de la manera en la que se presentan en las mujeres".

Contenido relacionado