El impresionante puente escandinavo protagonista en el drama de los refugiados en Europa

Puente Oresund Derechos de autor de la imagen Thinkstock
Image caption El puente Oresund es una estructura de alta ingeniería que ofrece espectaculares panoramas a quienes lo cruzan.

El puente que une a Suecia y Dinamarca, que permitía el libre tránsito y simbolizaba la unión entre los dos pueblos, ya no se podrá cruzar tan fácilmente como hasta ahora debido a nuevos controles migratorios.

El puente de Oresund es tan significativo que se había convertido en la estrella de una exitosa serie de televisión sueca, en la que dos detectives de ambos países investigan un asesinato que ocurre en la mitad del puente, que delimita la frontera.

El televidente se lleva la impresión de que pasar de un país al otro es tan fácil como atravesar la calle del vecindario y, aunque sean dos culturas diferentes, el puente las une.

Pero, ahora, ese fácil cruce será más complicado y tomará mucho más tiempo.

Estocolmo ha introducido controles de identidad para los viajeros que vienen de Dinamarca para recudir el número de migrantes llegando al país: Suecia recibió más de 150.000 solicitudes migratorias el año pasado.

Las autoridades en Copenhague reaccionaron con descontento, no sólo porque se complica un trayecto que era muy sencillo para los viajeros sino que añade presión a Dinamarca.

El primer ministro danés, Lars Loekke Rasmussen, anunció que su país estará aplicando el mismo tipo de controles en su frontera con Alemania (y posiblemente en todas sus fronteras) por temor a que los migrantes que llegan desde ese país en ruta a Suecia queden varados en Dinamarca.

Las medidas amenazan con acabar con el libre movimiento sin pasaporte entre los países europeos del tratado Schengen. También atraviesan una cuña incómoda en una histórica relación social, política y económica entre dos países escandinavos.

"Panorama impresionante"

Pues no se trata de un simple puente. El cruce de 16 kilómetros de largo a través del estrecho de Oresun, entre Suecia y Dinamarca, conocido por su mal tiempo, es en parte un túnel y en parte una isla.

Costó US$4.300 millones y se terminó en sólo cinco años. Fue inaugurado en junio de 2000.

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Image caption El puente es claramente visible desde Copenhague.

Acorta los viajes entre Copenhague, la capital danesa, y las ciudades suecas de Malmö y Lund a poco más de media hora por tren. En auto, toma apenas 10 minutos en cruzar.

El puente mismo es de unos 8 kilómetros. Un tren de alta velocidad viaja por debajo de la avenida de autos y hay espacio suficiente para el paso de buques de hasta 57 metros de altura.

Se estima que unos 20.000 viajeros cruzan todos los días.

"El panorama es impresionante", dice Spyros Sofos, un académico de la Universidad de Lund, en Suecia, que cruza por tren el Oresund un par de veces a la semana y va por carretera para hacer compras.

"Hay campos eólicos en la distancia cuando cruzas. De noche puedes ver las luces de la ciudad", comenta.

"Te percatas de la ingeniería. El puente es claramente visible desde la playa de Malmö. Es el tipo de estructura, tanto por su tamaño como diseño, que no puedes ignorar".

Isla artificial

Derechos de autor de la imagen Alamy
Image caption La isla artificial en Oresund añadió 1,3 millones de metros cuadrados al territorio danés.

Después de que los gobiernos de Dinamarca y Suecia firmaran un acuerdo en 1991 para construir un vínculo permanente a través de Oresund, se presentaron problemas.

Del lado danés, cualquier estructura lo suficientemente alta para permitir el paso de buques grandes supondría un peligro para los aviones que aterrizan en el cercano aeropuerto de Kastrup. Sin embargo, una estructura muy baja bloquearía una importante ruta marítima.

Así que se decidió que ese extremo del viaducto consistiría en un túnel de concreto vinculado a una isla artificial que conectara con el puente. El túnel y la isla son cada uno de unos 4 kilómetros de largo.

La isla, llamada Peberholm, fue construida del material dragado del fondo del mar para acomodar el puente, que está soportado por rocas extraídas de una cantera en Suecia. En la actualidad, es una reserva natural poblada de sapos verdes.

Al completarse su construcción, añadió 1,3 millones de metros cuadrados a la superficie territorial danesa.

El viaducto Oresund conecta el gran Copenhague con Malmö y sus áreas metropolitanas, cuya población conjunta es de 3,5 millones.

En el caso de los autos, un viaje de ida cuesta a partir de US$15 para los usuarios más frecuentes. Un cruce sencillo puede costar US$52.

"Retroceso"

Los nuevos controles de identidad sin duda harán la travesía menos agradable.

Se cree que podría añadir media hora más a los viajes por tren.

El primer ministro danés predice que las medidas causarán una seria interrupción a los flujos de tránsito desde Dinamarca.

Derechos de autor de la imagen BBC ZDF Carolina Romare
Image caption La serie sueca "El Puente", sucede en el entorno de la estructura emblemática e hizo del Orersund una estrella.

Sofos afirma que su viaje en ferrocarril durará al menos 30 minutos más, con los funcionarios abordando los trenes para revisar documentos poco después del cruce a Suecia.

"He visto personas siendo arrestadas", añade. "Antes de estos controles, el cruce por el Oresund era ininterrumpido".

Por muchos años, la construcción de un cruce permanente por el estrecho de Oresund fue una aspiración, antes de que el proyecto final se iniciara.

En 1888, se propuso instalar un túnel ferroviario a través de una sección más angosta entre Elsinor, en Dinamarca, y Helsingborg, en Suecia, pero esto no sucedió.

Estamos retrocediendo varios pasos en el tiempo. Es como si estuviéramos construyendo un Muro de Berlín aquí"

Michael Randropp, Asociación de Viajeros Suburbanos de Kystbanen

Tampoco se materializaron los planes para un puente revelados poco después de la Segunda Guerra Mundial.

Aún después del inicio de la construcción, en 1995, en el fondo del mar se encontraron bombas británicas utilizadas durante esa guerra que tuvieron que ser removidas.

"Estamos retrocediendo varios pasos en el tiempo", manifiesta Michael Randropp, de la asociación de viajeros suburbanos en Kystbanen, del lado danés de Oresund.

Él no está nada contento con los nuevos controles fronterizos: "Es como si estuviéramos construyendo un Muro de Berlín aquí".

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