Las mujeres violadas y los huérfanos del Congo que tratan de empezar juntos una nueva vida

Derechos de autor de la imagen Armando Sartorotti
Image caption El rechazo al niño e incluso el suicidio son los mayores riesgos que afrontan en el Centro Tulizeni cada vez que reciben a una mujer que fue violada y tiene un hijo como consecuencia del abuso.

En la ciudad de Goma, al este de la República Democrática del Congo, hay un lugar donde las mujeres que fueron víctimas de violaciones y los hijos producto de dichos abusos pueden empezar una nueva vida.

"La tradición dice que ellas deben estar avergonzadas de lo que sucedió y hasta se ve con buenos ojos que las muchachas se suiciden como forma de restablecer el honor de la familia", cuenta Armando Sartorotti, fotoperiodista uruguayo que en 2014 visitó el hogar de acogida llamado Centro Tulizeni.

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Image caption En el hogar se busca la reunificación de las familias, que en toda África son una red de contención social muy importante.

El reportero gráfico y editor de fotografía del diario uruguayo El Observador agrega: "Los niños producto de las violaciones también son rechazados socialmente porque se dice que los hijos de bandidos serán también bandidos".

La serie fotográfica "Je suis, I am, Yo soy", actualmente en exposición en Montevideo, es el resultado de su visita al hogar donde en ese entonces vivían 12 mujeres víctimas de violaciones junto a sus hijos y 15 huérfanos de la guerra.

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Image caption En 2014 Esther Niyonsenga fue violada por dos guerrilleros cuando fue a su pueblo para visitar a su familia, durante el receso universitario. Sus padres la echaron y dejaron de pagar sus estudios. Quedó en la calle. Al momento de la foto tenía 22 años y todavía no aceptaba a su hijo, Christian.
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Image caption A los 20 años, Pascaline Kahindo ya había sido violada en dos oportunidades distintas: por un vecino y, dos años después, de forma masiva por un grupo de milicianos que la secuestró. De ambos abusos nacieron dos niños, Fidel y Maribelle, quien figura en el retrato.
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Image caption A los 9 años, Marie Asafiwe fue testigo del asesinato de su padre y hermanos, y de la violación de su madre, producto de la cual nació un niño. Un año después mataron delante suyo a su madre y hermano. Cuando fue retratada, tenía 17 años y un hijo que, por ser fruto de una violación, no aceptaba. En la imagen también carga a una niña huérfana que estaba amamantando. Meses después Sartorotti supo que Marie había aceptado a su hijo, a quien bautizó Armando en su honor.
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Image caption El Centro Tulizeni fue fundado el 6 de enero de 2014 por la colombiana Georgette Posadas, una monja de la congregación Hermanas Misoneras Franciscanas de María.
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Image caption Cuando Sartorotti visitó el Centro Tulizeni había 15 huérfanos de la guerra viviendo allí. Hoy acoge unos 80 niños cuyos padres murieron víctimas de enfermedades o enfrentamientos.
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Image caption En el centro se busca que las mujeres violadas recuperen su autoestima y acepten a sus hijos, así como también prepararlas para que sean autosuficientes en un plazo lo más breve posible. Para alimentar su esperanza, bailan y cantan, mientras que para ayudarlas a generar ingresos implementan planes de agricultura, por ejemplo.
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Image caption La región donde está el centro alberga decenas de campos de refugiados. Solo Mugunga III, de donde provienen las jóvenes alojadas en el hogar, tiene 15 mil personas, en su mayoría excampesinos. Como se ve en la imagen, allí la gente recibe a Georgette Posadas con respeto y cariño.

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