¿Por qué la alianza entre EE.UU. y Arabia Saudita está en su peor momento?

Barack Obama junto al rey Salman Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Obama fue recibido este miércoles por el rey Salman en el palacio de Erga, en Riad.

Habrá apretones de manos y sonrisas para las cámaras. También se esperan anuncios de nuevos acuerdos y de mayor cooperación. Sin embargo, el ambiente que rodeará el viaje que inicia este miércoles el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a Arabia Saudita estará marcado por los reproches y la desconfianza.

La alianza de más de 70 años entre Washington y Riad atraviesa uno de sus peores momentos.

"Hay mucha tensión en la relación. Ha habido ciertos períodos complicados en el pasado y, ciertamente, este momento es uno de los más difíciles", dijo a BBC Mundo Kenneth Pollack, experto en temas de Medio Oriente del Brookings Institute, un centro de estudios con sede en Washington.

La lista de los desacuerdos se ha ido acumulando durante varios años, pero se ha agravado en las últimas semanas tras la publicación de una entrevista en The Atlantic en la que Obama calificó a los países del Golfo de free riders (alguien que se aprovecha de los esfuerzos y de los recursos de otro) y dijo que los sauditas deben acostumbrarse a compartir Medio Oriente con Irán.

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Image caption El acuerdo nuclear de EE.UU. con Irán es la principal causa de fricción entre Washington y Riad.

Por si fuera poco, el Senado estadounidense comenzó a discutir un proyecto de ley que permitiría a los ciudadanos estadounidenses demandar al gobierno de Arabia Saudita por los ataques del 11 de septiembre de 2001, sobre la base del hecho de que la mayoría de los atacantes eran ciudadanos sauditas.

En vísperas de que Obama iniciara este miércoles su cuarto viaje a Riad desde su llegada al poder, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que el mandatario no apoya esa ley.

No obstante, el ministro de Exteriores de Arabia Saudita, Adel al Jubeir, advirtió que si la norma se aprueba, su país se verá forzado a vender US$750.000 millones en activos estadounidenses.

Las críticas de la Casa Blanca

Obama ha expresado su frustración con Arabia Saudita y con otros aliados del Golfo, a quienes acusa de no hacer lo suficiente para contribuir con sus intereses comunes en Medio Oriente y de quienes en este viaje espera un mayor compromiso para combatir al autodenominado Estado Islámico (EI) tanto en Siria como en Irak.

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Image caption La intervención militar saudita en Yemen ha causado mucho daño a la población civil.

Washington cuestiona los resultados de la intervención militar saudita en Yemen, que ha causado gran número de víctimas civiles y la cual ha sido aprovechada por Al Qaeda para aumentar sus actividades en ese país.

Además, el gobierno estadounidense se ha topado con los recelos de Riad a la hora de intentar desarrollar una mejor relación con Irán.

Descontento en Riad

"Los sauditas se sienten furiosos y humillados porque Obama los llamó free riders", dijo Pollack.

El experto añadió, sin embargo, que las razones del descontento con Washington son numerosas e incluyen cuestiones como la negativa de Obama a actuar para evitar la caída en Egipto del gobierno de Hosni Mubarak en 2011 o la retirada de las tropas estadounidenses de Irak ese mismo año, dejando al país en manos de un gobierno que Riad considera aliado de Irán.

La monarquía saudita resiente la negativa de Obama a intervenir en Siria al inicio de la guerra en ese país, así como su aparente resignación a la permanencia en el poder del mandatario Bashar al Asad, cuya salida Riad considera indispensable para la solución del conflicto.

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Image caption Arabia Saudita esperaba que Obama no le retirara el apoyo al gobierno de Hosni Mubarak en Egipto.

Sin embargo, la mayor causa del descontento de Arabia Saudita es el acuerdo nuclear que el gobierno de Obama alcanzó con Irán, país con el que compite por influencia en el mundo musulmán y cuyos aliados actúan en Líbano, Siria, Yemen o Irak en contra de los intereses y aliados de Riad.

Este acuerdo, mediante el cual se levantaron las sanciones internacionales contra Irán a cambio de su renuncia a desarrollar un arma atómica, genera gran desconfianza en Arabia Saudita que no se fía de los compromisos ni de las intenciones de Teherán.

"El mayor problema es que en el pasado, cuando Arabia Saudita enfrentaba lo que consideraba como una amenaza existencial, Washington compartía esa preocupación", dijo a BBC Mundo Perry Cammack, analista del Fondo Carnegie para la Paz Internacional.

"Lo que marca la diferencia ahora es que Obama ve a Teherán de una forma distinta a los sauditas. No es que no le preocupe, sino que no considera que sea una de las principales amenazas para Estados Unidos", agregó el experto.

El futuro de la alianza

Pese a las desencuentros actuales, Cammack destaca que las relaciones entre Washington y Riad siguen siendo muy buenas en algunos aspectos.

"Pese a estas tensiones, las relaciones militares son muy buenas e incluso se están profundizando, la cooperación en inteligencia es buena y los lazos económicos se mantienen. Yo no diría que la alianza está en riesgo", dijo.

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Image caption Riad considera que la salida de Al Asad del poder es un requisito indispensble para solucionar la crisis en Siria.

Pollack, por su parte, señaló que Estados Unidos sigue necesitando a Arabia Saudita como un aliado regional. "La relación no se romperá. Ambos países tienen intereses comunes significativos", apuntó.

Riad forma parte de la coalición internacional que lucha en contra de EI y es el segundo proveedor de petróleo de Estados Unidos.

Al mismo tiempo, Arabia Saudita se sirve de su relación con Washington para aprovisionarse del armamento militar más sofisticado que le permite garantizar su seguridad.

Los analistas coinciden, sin embargo, en apuntar que ha habido algunas transformaciones estructurales en la relación que dejarán su huella a largo plazo.

Entre estas, mencionan los cambios en el mercado petrolero, que han reducido la dependencia estadounidense del crudo saudita; los cambios en la opinión pública de EE.UU. que no quiere ver que su gobierno aumente su implicación en los conflictos en Medio Oriente o el deseo de Riad de confrontar a Irán de una forma más agresiva.

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Image caption Arabia Saudita participa en la coalición que lidera Estados Unidos para combatir a EI.

En el corto plazo, los expertos coinciden en que parte de las diferencias pueden comenzar a suavizarse una vez que Obama abandone la Casa Blanca.

Para Pollack, el mandatario estadounidense adoptó "una posición muy extrema para los estándares estadounidenses" en varios de los temas como Siria, Irak, Egipto o Irán.

"La química entre los líderes no es buena. Yo creo que en estos países ya están mirando más allá de Obama a la espera de lo que vendrá después de él", apuntó Cammack.

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