Lo que la muerte del "último pediatra de Alepo" revela de la catastrófica situación en Siria

Dos jóvenes rescatan a un bebé de un edificio afectado por los ataques en Alepo. Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption En las últimas 48 horas Alepo ha vivido un incremento de las hostilidades.

"Él siempre estaba allí. Se preocupaba por las necesidades de las personas. Era honesto y muy comprometido. Trabajaba en condiciones que no podrías imaginar".

Así describió Aitor Zabalgogeazkoa, exjefe de de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Alepo (Siria), al doctor Mohammed Wasim Moaz, quien falleció en un ataque a un hospital de esa localidad.

Wasim, un ciudadano sirio de 36 años, no era un médico más. Era el último pediatra que quedaba en la zona de Alepo controlada por la oposición, según le dijo a la BBC Rami Abdurahman, jefe del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, organización vinculada a la oposición al presidente Bashar al Asad, con sede en Londres.

"El doctor Wasim era un pediatra extremadamente dedicado, quien eligió arriesgar su vida para seguir ayudando a la población de Alepo. Su muerte es una tragedia terrible que tendrá un impacto devastador en una situación ya de por sí crítica", dijo MSF en respuesta a una consulta de BBC Mundo.

Unas 14 personas fallecieron este jueves en el ataque contra el hospital Al Quds, considerado como el principal centro de referencia para la atención de niños, según MSF.

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La organización humanitaria prestaba apoyo al hospital desde 2012, junto al Comité Internacional de la Cruz Roja, proveyéndole de material médico, combustible y formación médica.

El centro contaba con 8 médicos y 28 enfermeros que trabajaban a tiempo completo.

Según MSF, en el ataque fallecieron dos médicos, dos trabajadores de enfermería, un guardia de seguridad, un empleado de mantenimiento y 8 pacientes.

El hospital, que quedó reducido a escombros, disponía de 34 camas y contaba con un área de urgencias, servicio de consultas externas, atención obstétrica, un departamento de pacientes ambulatorios, área de hospitalización, una unidad de cuidados intensivos y un quirófano.

Ayuda en peligro

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Image caption El hospital Al Quds contaba con el apoyo de Médicos Sin Fronteras y de la Cruz Roja.

El responsable del grupo de trabajo de la ONU para la asistencia humanitaria a Siria, Jan Egeland, se declaró alarmado por el ataque contra el hospital Al Quds y advirtió que la ayuda humanitaria para gran parte del país se encontraba en riesgo.

"Cuando la población está sangrando por esta guerra, resulta catastrófico que médicos, enfermeros y cooperantes estén siendo asesinados y bombardeados. El último pediatra en el oriente de Alepo ha muerto. Esto no puede seguir. Ahora es cuando necesitamos trabajadores sanitarios", dijo.

"La ayuda médica apenas está siendo descargada de los convoys que logramos hacer llegar hasta allá. Esto tiene que parar", agregó.

La disponibilidad de personal médico en Siria se ha visto afectada por los cinco años de guerra que han dejado más de 270.000 muertos, así como millones de desplazados y exiliados.

Desde 2012, Alepo es una ciudad dividida por el conflicto con unos sectores controlados por fuerzas leales al gobierno y otros por los opositores.

Según cifras de MSF correspondientes a marzo pasado, en el área controlada por la oposición –donde residen unas 250.000 personas– quedaban menos de 80 médicos, entre los cuales había, por ejemplo, sólo dos ginecólogos.

El incremento de las hostilidades en las últimas 48 horas ha causado la muerte de unas 60 personas.

El Comité Internacional de la Cruz Roja advirtió que estos ataques están colocando a la ciudad al borde de un desastre humanitario.

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Image caption Las hostilidades en Alepo han causado la muerte de unas 60 personas en dos días.

Fuentes locales atribuyeron el ataque contra el hospital a un avión de las fuerzas leales al gobierno de Asad.

El gobierno negó ser responsable de lo ocurrido en el centro de salud.

¿Fin de la tregua?

Muchas zonas de Siria que se encontraban en situación desesperada por falta de medicinas, alimentos y otros productos básicos comenzaron a recibir ayuda en las últimas semanas, gracias a la entrada en vigor de un cese de hostilidades suscrito por algunas de las principales partes en conflicto.

El acuerdo, impulsado por Estados Unidos y Rusia, permitió la apertura de corredores humanitarios para el envío de estos bienes.

En una comparecencia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el enviado especial para Siria, Staffan de Mistura, advirtió que el frágil pacto podría colapsar "en cualquier momento".

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