¿Qué hay detrás de la dramática reducción en el número de asesinatos en El Salvador en el último mes?

Un policía armado custodia la entrada de una escuela primaria en San Salvador Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Un policía de la fuerza de Intervención Territorial custodia la entrada de una escuela primaria en el municipio de Soyapango, en El Salvador.

Menos muertos. El número de homicidios disminuyó sensiblemente en El Salvador durante el pasado abril, cuando se registró la cifra más baja en más de un año.

En total, según cifras preliminares de la Policía Nacional Civil que no han sido contrastadas todavía con las de la Fiscalía y Medicina Legal, durante ese mes en el país centroamericano "únicamente" se produjeron 352 homicidios.

Y eso representa una disminución de casi el 42% con respecto a marzo, 47% con respecto a febrero y 52% con el primer mes del año.

La cifra total de homicidios en lo que va de año –2.355 hasta el 30 de abril– sigue siendo escalofriante, peor incluso que la registrada a esa fecha en 2015, cuando el país se volvió a "coronar" como el más violento del mundo.

Pero la dramática reducción ofrece algo de esperanza.

Posturas enfrentadas

Aunque como destaca el periódico digital El Faro, las explicaciones para la misma son ahora objeto de debate en el país.

Reducción de la tasa de asesinatos en El Salvador

2355

homicidios en lo que va de año

  • 352 homicidios en abril de 2016

  • 42% menos con respecto a marzo

  • 47% menos con respecto a febrero

  • 52% menos con respecto a enero

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"Por un lado, distintas voces de peso dentro del gabinete de seguridad lo han explicado como una consecuencia directa de las medidas extraordinarias con las que se está haciendo frente al fenómeno de las pandillas desde finales de marzo", explica El Faro.

"(Pero), la versión oficial diverge con la que sobre el mismo bajón tienen las pandillas", destaca la publicación, que ha recibido numerosos premios por su cobertura de la violencia en El Salvador y las actividades del crimen organizado en la región centroamericana.

Efectivamente, en un reciente comunicado emitido por la Mara Salvatrucha y las dos facciones de la Mara 18 –"Revolucionarios" y "Sureños"–, las pandillas atribuyen la reducción en el número de muertos al cese al fuego indefinido que entró en vigor el pasado 26 de marzo.

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Image caption El gobierno emprendió el mes pasado una política de mano dura contra las pandillas que inició con el aislamiento de casi 300 cabecillas presos.

"Hemos girado línea a toda nuestra gente […] para que cesen todo tipo de homicidio a nivel nacional", informaron en esa ocasión las pandillas, a través de un video de YouTube.

Y en su comunicado del 18 de abril, los voceros de los tres grupos afirman que "la cifra de homicidios de las últimas semanas demuestran que somos hombres de palabra y cumplimos".

La cifra de homicidios de las últimas semanas demuestran que somos hombres de palabra y cumplimos"

"El gobierno trata de convencer a la opinión pública que la reducción de los homicidios […] es resultado de sus operativos y que por tanto su política de solución militar al conflicto es exitosa", afirma el texto.

"Por el contrario […]. Los continuos operativos de exterminio del gobierno no son los responsables de la reducción sino del lamentable hecho de que todavía mueren 11 salvadoreños todos los días", se agrega ahí.

En nada de eso, sin embargo, están de acuerdo las autoridades.

Para empezar, según el ministro de Seguridad, Mauricio Ramírez Landaverde, la actual cifra diaria de homicidios es en realidad más alta.

"Tenemos un promedio diario de 19 casos. Es alta, preocupante, pero tampoco podemos desconocer el hecho de que hay una tendencia positiva", le dijo este miércoles a varios medios salvadoreños.

"La lucha es por mantenerla y acentuarla más. Todo el trabajo está orientado a eso", agregó.

El periodista de El Faro Nelson Rauda señala que, aunque es una buena noticia, estadísticamente un mes no es suficiente para hablar de una tendencia.

Medidas extraordinarias

El trabajo al que se refiere Ramírez Landaverde está inserto en una política de mano dura contra las pandillas que se inició con el aislamiento de casi 300 cabecillas presos, que fueron trasladados a un centro penal especial, así como la declaratoria de un estado de emergencia en siete cárceles asignadas a las maras.

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Image caption El fiscal general de El Salvador, Douglas Meléndez, ordenó este martes la captura de 21 personas conectadas con la tregua que Mara Salvatrucha y Barrio 18 hicieron entre 2012 y 2013.

Y el gobierno del presidente Sánchez Cerén también creó una Fuerza Especial de Reacción con más de 1.000 efectivos provenientes de las tropas especiales del ejército y unidades especiales de la Policía Nacional Civil "para dar persecución y capturar a los grupos criminales".

"Con estos crueles criminales no es posible tener una actitud de tolerancia. No daremos tregua a los criminales. No vamos a retroceder", declaró el mandatario al momento de anunciar las medidas.

Las acciones tomadas por el gobierno también incluyeron reformas al código penal para aumentar las penas por asociación ilícita, prohibir hacer treguas con pandillas y permitir la captura administrativa de menores de edad sin necesidad de una orden judicial.

También se ordenó bloquear la señal telefónica en los alrededores de los penales para impedir la comunicación entre las pandillas y los reos, prohibir las visitas y la asistencia de los prisioneros a las audiencias, indicó Rauda.

Con estos crueles criminales no es posible tener una actitud de tolerancia. No daremos tregua"

Y la captura este martes de Raúl Mijango, un excompañero de lucha de Sánchez Cerén en la guerrilla del FMLN y el principal artífice de la tregua pandillera ensayada entre 2012 y 2013 por el gobierno anterior, parece confirmar que se ha descartado completamente la vía de la negociación con las maras.

Mijango, arrestado bajo los cargos de tráfico de objetos prohibidos y agrupaciones ilícitas, es una de las 21 personas que ahora tendrán que enfrentar la justicia por causa de una tregua que también logró reducir dramáticamente el número de homicidios.

Sería injusto decir que reina la paz. Todavía hay asaltos, control del territorio y extorsiones"

Pero el gobierno de Cerén no quiere repetir el experimento.

Y el hecho de que los mismos pandilleros justificaran la tregua unilateral iniciada el pasado 26 de marzo para "demostrar que no hay necesidad de poner medidas que solo vienen a violentar nuestra Constitución" podría terminar de convencer a algunos del potencial de la nueva estrategia gubernamental.

Las maras, sin embargo, insisten en que no se han debilitado.

En su último comunicado advierten además que no los van a encontrar "desarmados y sin voluntad de responder" en los que llaman "operativos de exterminio" de las autoridades.

Vida cotidiana

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Image caption Después de un mes de cese al fuego de las pandillas, ¿ha cambiado algo en las calles de El Salvador?

Pero, ¿cómo han cambiado las cosas en El Salvador luego de un mes de cese al fuego anunciado por las Maras?

La población se ha acostumbrado a realizar sus quehaceres diarios entre territorios controlados por las pandillas y donde a menudo se enfrentan, señaló Rauda.

"Sería injusto decir que reina la paz. Todavía hay asaltos, control del territorio y extorsiones", añadió el periodista de El Faro.

Lo que significa que todavía habrá que esperar para averiguar si la cifra de homicidios del mes de abril se convierte en una tendencia a la baja que pueda llevar a El Salvador a algo parecido a la normalidad.

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