Tony Benn, político emblemático de la izquierda británica, murió a los 88 años

Tony Benn
Image caption Tony Benn también fue crítico con su partido: él definió a Tony Blair como el peor líder laborista de todos los tiempos.

Tony Benn, uno de los políticos más emblemáticos de la izquierda en Reino Unido, murió a los 88 años por causa de una grave enfermedad.

Benn llegó al Parlamento británico como legislador del Partido Laborista en noviembre de 1950 y fue miembro del gabinete de los primeros ministros Harold Wilson y Jams Callaghan, en la década de los setenta.

Además de legislador, Benn será recordado por su capacidad oratoria, su defensa de las luchas sindicales, sus campañas antibélicas y sus columnas políticas en diversas publicaciones.

Tras su renuncia al Parlamento en 2001, Benn se convirtió en un popular orador y activista contra la guerra y siguió siendo una de las figuras más influyentes en el movimiento laborista.

Su más reciente aparición pública fue en diciembre de 2013, en un evento especial para rendir homenaje a Nelson Mandela realizado en el Westminster Hall, en el edificio del parlamento británico en Londres.

Rostro de la mayoría de las campañas laboristas más radicales, Benn fue uno de los principales representantes de la facción más de izquierda de los laboristas.

"Trato de manejarme en dos niveles inconexos. Uno, en el nivel práctico de la acción, donde soy extremadamente cauteloso y conservador. El segundo es el reino de las ideas, donde trato de ser muy libre", señaló Benn.

El político también comentó que, mientras veía cómo sus amigos y conocidos se volteaban cada vez más hacia la derecha, él lo hacía hacia la izquierda.

América Latina

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Image caption Con una gran capacidad oratoria, Benn no sólo fue parlamentario, sino también activista de campañas antibélicas.

Como ministro y parlamentario, Benn tuvo una estrecha relación con Latinoamérica.

Una de sus intervenciones emblemáticas fue en el denominado caso Pinochet, cuando el general Augusto Pinochet, responsable del golpe de Estado de 1973 en Chile contra Salvador Allende, fue detenido en Londres en 1998.

El entonces parlamentario fue uno de los férreos defensores de que Reino Unido extraditara a Pinochet a España, cuya justicia lo requería para ser juzgado por cargos de tortura, genocidio y terrorismo ocurridos durante el gobierno militar que encabezño Pinochet entre 1973 y 1990.

"No pueden decir, por un lado, que persigamos a Saddam Hussein por crímenes de guerra y después decir que Pinochet está exento", les dijo Benn a los lores -jueces- británicos a cargo de decidir sobre la inmunidad de Pinochet para ser juzgado en un discurso en noviembre de 1998, año en que estalló el caso.

En general fue un duro crítico de las políticas hacia América Latina que ejercía el gobierno de EE.UU. país que consideraba como "un imperio en decadencia".

Benn siempre mostró sus simpatías por los gobierno de Cuba y, posteriormente, el de Venezuela, cuando empezó el gobierno de Hugo Chávez.

Incluso después de su retiro de la vida política, Benn continuó en contacto con grupos de promoción de las causas de izquierda de América Latina con representación en Reino Unido y fue un asiduo asistente a conferencias sobre la región.

"Es de vital importancia que no veamos lo que sucede en el mundo como una historia pesimista, sino como un punto de inflexión. Es por eso que la frase "otro mundo es posible" es tan importante", dijo en 2007 en una conferencia sobre Latinoamérica realizada en Londres en 2007.

Homenaje de sus opositores

El actual primer ministro británico, David Cameron, rindió este viernes un pequeño homenaje a Benn, a pesar de que el exlegislador fue un acérrimo crítico del Partido Conservador, la agrupación a la que pertenece Cameron.

En su cuenta de Twitter, el primer ministro escribió: "Tony Benn fue un magnífico escritor, orador y militante. Uno nunca se aburría al escucharlo, aunque no estuviera de acuerdo con él".