Los golpistas tailandeses se enfrentan a la condena internacional

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El golpe de Estado con el que los militares tailandeses dicen buscar poner fin a meses de cruenta inestabilidad política disparó una ola de condenas internacionales, con Estados Unidos al frente anunciando la revisión de la ayuda.

Con el país en toque de queda y las garantías constitucionales suspendidas, EE.UU., Naciones Unidas y la Unión Europea, entre otros, se apresuraron a condenar una acción para la que no ven justificación.

El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry dijo que el golpe va a tener "implicaciones negativas" para las relaciones de ambos países y pidió "elecciones anticipadas para reflejar la voluntad del pueblo".

"Estamos revisando nuestra cooperación militar y otras ayudas y compromisos en consonancia con las leyes estadounidenses", adelantó Kerry.

Por su parte, un portavoz del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dijo que está "seriamente preocupado por lo sucedido" y que exige el regreso del "orden constitucional, civil y democrático".

La Unión Europea dijo que seguía los acontecimientos "con extrema preocupación". "Los militares deben aceptar y respetar la autoridad constitucional del poder civil como principio básico de la gobernanza democrática", dijo una portavoz de la jefa de la diplomacia del bloque, Catherine Ashton.

El presidente francés, Francois Hollande, también condenó el golpe y exigió regreso al estado de Derecho mientras el ministro de Relaciones Exteriores Alemán, Frank-Walter Steinmeier, dijo que es clave celebrar elecciones cuanto antes.

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Image caption Los militares dijeron que asumieron el control para buscar una solución al conflicto que dejó cerca de 30 muertos desde fines del año pasado.

El golpe

Así reaccionaron algunos líderes políticos internacionales al televisivo anuncio del comandante del ejército de que las fuerzas militares tomaron el control del país.

El general Prayuth Chan-ocha había convocado a todas las partes de la crisis en el país a conversaciones a puerta cerrada en los predios militares en Bangkok.

En su alocución, el comandante Chan-ocha justificó la toma de control como medida para restaurar el orden e impulsar reformas políticas.

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Image caption La oposición asegura que el gobierno de la exprimera ministra Yingluck Shinawatra era en realidad dirigido por su hermano en el exilio.

Ocho años de conflicto

Los militares habían declarado hace dos días la ley marcial para garantizar "paz y orden" en medio de una aguda crisis política que dejó cerca de 30 muertos desde finales del año pasado y meses de protestas antigubernamentales.

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Image caption El general Prayuth Chan-ocha había decretado la ley marcial hace dos días.

"En el interés de la ley y el orden, asumimos los poderes. Por favor, permanezcan en calma y continúen con sus quehaceres diarios", dijo el general Prayuth Chan-Ocha en el anuncio televisado.

El militar afirmó que la medida busca impedir más muertes y una escalada del conflicto.

Los manifestantes antigubernamentales exigen una reforma del sistema político, que consideran corrupto, y proponen la creación de un consejo no electo para que lleve a cabo los cambios antes de celebrar nuevas elecciones.

Divisiones

Tailandia arrastra una grave crisis desde el golpe de Estado que derrocó en 2006 al ex primer ministro Thaksin Shinawatra y a quien sus detractores acusan de dirigir el gobierno desde el exilio.

Su hermana, Yingluck Shinawatra, quien se desempeñaba hasta hace pocos días como primera ministra, fue destituida por el Tribunal Constitucional por abuso de poder.

En el fondo de la disputa hay una profunda división entre la población urbana y rural en este país de cerca de 70 millones de habitantes.

Los "camisas rojas", como se conoce a los seguidores de Shinawatra, acusan a la oposición de representar a las "élites urbanas".

Por su parte, la oposición denuncia políticas populistas del gobierno derrocado. Un ejemplo es la compra de arroz a los agricultores a un precio 50% mayor que el de los mercados internacionales, medida que agravó la situación fiscal del que es la segunda economía del sudeste asiático después de Indonesia.

Con la interrupción del orden democrático anunciada este jueves, el número de golpes de Estado perpetrados por militares en el país asciende a 12 desde que se abolió la monarquía absoluta en 1932.

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Image caption Los "camisas rojas" afirman que la oposición representa a las élites urbanas.

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