Bedlam: el hospital psiquiátrico londinense que se convirtió en un “palacio para lunáticos” en el siglo XVII

Ilustración del hospital de Bedlam Derechos de autor de la imagen WELLCOME LIBRARY
Image caption Bedlamn llegó a convertirse también en una atracción turística.

Era un símbolo de la ciudad de Londres tan famoso que los turistas lo visitaban tanto como a la Abadía de Westminster y el zoológico, y tan conocido que su nombre llegó a significar locura y caos.

Inspiró innumerables poemas y obras de teatro y de arte. Y el edificio que lo alojó desde 1676 era tan opulento, que lo compararon con el Palacio de Versalles.

Se trataba del Hospital Real de Bethlem, más conocido como Bedlam, un apodo adaptado de su nombre, que aún se usa.

Bethlem fue, casi desde el principio, mucho más que un asilo mental.

Era un lugar emblemático de la ciudad de Londres, justo al lado de la calle Bishopsgate, y fue uno de los primeros en especializarse en quienes llamaban "locos" o "lunáticos".

"Se convirtió en esa proverbial y arquetípica casa de la locura", dice Mike Jay, autor del libro This Way Madness Lies (2016), publicado junto a la exposición Bedlam: the asylum and beyond ("Bedlam: el asilo y más allá"), ahora en el museo Welcome Collection de Londres.

"Cualquier asilo se empezó a llamar 'bedlam' poco después. Luego, el término se volvió genérico y más adelante empezó a significar más que asilo: hay varias metáforas que hablan de que el mundo es 'un gran bedlam'".

(Reconstruir Bedlam) era una especie de misión caritativa: convertir a Londres un lugar mejor para todos. Un 'lugar para lunáticos', se llamaba a menudo"

Mike Jay, autor

Como muchos hospitales antiguos, comenzó con una orden religiosa, fundada en el siglo XIII por un convento dedicado a Santa María de Belén.

Hacia 1400 se había convertido en un "hospital" medieval, lo cual entonces no implicaba cuidados médicos, sino simplemente "un refugio para extraños necesitados", explica Jay.

Aquellos que no tuvieran otro lugar al que ir, se presentaban allí.

En el siglo XVII, el asilo se hizo muy conocido por aparecer en muchas obras de teatro y baladas jacobinas.

A menudo —así como las obras de William Shakespeare Hamlet y Macbeth— se utilizaba para explorar la popular cuestión sobre quién estaba loco, quién cuerdo y quién tenía el poder de decidir.

Cuando el hospital fue reconstruido se hizo todavía más fácil satirizar sobre los límites entre locura y cordura, en gran parte gracias a su opulenta arquitectura.

Cimientos poco sólidos

Y es que la "versión" de 1676 resultó ser algo muy diferente a cualquier otro asilo.

Derechos de autor de la imagen Wellcome Library
Image caption Cuando fue reconstruido, Bedlam se parecía más al palacio de Versalles que a un hospital psiquiátrico.

Diseñado por Robert Hooke, un científico, filósofo natural y ayudante del arquitecto Christopher Wren, su fachada de 165 metros de largo —con columnas corintias y una torre rematada con un cúpula— estaba inspirada en el Palacio de las Tullerías de Luis XVI en París.

Se erigía sobre los jardines con paseos adornados con árboles.

Daba la impresión de que era una de las fastuosas propiedades del rey francés en Versalles, y no un asilo.

Tal y como dijo un escritor en 1815, "fue por muchos años el único edificio que parecía un palacio en Londres".

Según Jay, "era parte de un intento de recrear la ciudad como algo grandioso y moderno, en lugar de los viejos tablones de madera medieval que componían esa parte de Londres antes del incendio".

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Puede que luciera como un palacio para reyes, pero el tratamiento de los pacientes no era nada real.

"Además, era una especie de misión caritativa: convertir a Londres un lugar mejor para todos, incluso para los 'lunáticos'".

Por otro lado, en esa época ya se estaban inaugurando asilos privados en la ciudad.

En ese sentido, el diseño buscaba estar a la altura de lo que requería el mercado; entonces, como ahora, algunos de los edificios más impactantes de la ciudad eran impulsados por la competencia capitalista.

Sin embargo, el interior (y la realidad) del hospital era muy diferente.

Como la fachada era tan pesada, pronto se quebró en la parte posterior.

Cuando llovía, corría agua por las paredes. Y como el hospital fue construido sobre los escombros cercanos a una muralla romana, nunca tuvo unos buenos cimientos.

Derechos de autor de la imagen Wellcome Library
Image caption Bedlam pasó a conocerse como un "palacio para lunáticos".

El nuevo hospital era, literalmente, una cara bonita de lo que muchos londinenses veían como un problema turbio y desastroso.

"Estaba ese edificio extraño colapsándose y quebrándose desde el principio. Era un contraste del que todos se dieron cuenta en aquel momento: esa grandiosa fachada y lo sombrío de su interior", dice Jay.

En 1699, el autor de sátiras Thomas Brown escribió que el diseño llevaba a preguntarse "quiénes estaban más locos, si las personas que habían ordenado construirlo o quienes vivían allí".

Irónicamente, una de las maneras en las que la gente se protegía de la locura era visitando el hospital.

En 1681, los gobernadores de la ciudad señalaron "la enorme cantidad de personas que vienen a diario para ver a los llamados 'Lunatickes' (contracción en inglés de lunáticos y tickets)".

Aunque suele decirse que había unos 96.000 visitantes al año, no se tienen muchas pruebas al respecto.

Pero tal y como escribió Jonathan Andrews en "The History of Bethlem" (1997), es indiscutible que era una atracción popular.

El propio hospital lo promovía y se beneficiaba de las donaciones de los visitantes y de las contribuciones caritativas.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Esta estatua sobre la melancolía y la locura fue una de dos que agraciaron alguna vez la entrada del hospital.

"En aquella época (1610) no había nada extraño en animar tal espectáculo: todo el mundo era un escenario y visitar Bethlem era visto algo edificante por las mismas razones que lo era asistir a los ahorcamientos", dijo Andrews.

En concreto, ir a hospital era un recordatorio instructivo para recordar a los visitantes a "mantener sus instintos bajo control" pues ellos, también, podrían terminar en el otro lado de las barras.

Doble significado

A medida que el Hospital de Bethlem se hacía más y más conocido, se convertía también en un concepto propio.

Hacia el siglo XVII, los pacientes más complicados se llamaban "locos totales de Bedlam".

Los mendigos que pretendían ser "lunáticos" —para evitar ser enviados a una workhouse (lugar para vivir y trabajar) o a prisión— eran conocidos como "Tom o'Bedlams".

La idea fue más allá y llegó a significar no solo "locura", sino caos en general.

Derechos de autor de la imagen Wellcome Library
Image caption La versión "versallesca" de Bedlam fue derribada y reemplazada por este edificio más bien adusto.

Esta interpretación se acentuó por las imagen contemporánea de Londres como confusa y caótica, y convirtió a Bethlem en su símbolo no solo de la ciudad, sino de todo Reino Unido. A veces, incluso del mundo.

En 1815 el Hospital de Bethlem fue derribado.

El "único" edificio palaciego de Londres había desaparecido. Y también las desafortunadas condiciones en que vivían sus pacientes.

Hoy día, el hospital funciona como una instalación de vanguardia y un museo abierto al público.

Pero la idea y la palabra -Bedlam- sobreviven.

Lee la historia original en inglés en BBC Culture

Temas relacionados

Contenido relacionado