¿Cuáles son los animales que pueden saltar más alto?

Canguro saltanto Derechos de autor de la imagen Thinkstock
Image caption El canguro enfrenta seria competencia.

De las películas y dibujos animados podríamos deducir con facilidad que el canguro es el animal que tiene el salto más poderoso.

O quizás sea el saltamontes, que es capaz de dar rápidos y largos brincos gracias a sus poderosas piernas.

El cubano Javier Sotomayor es el dueño del récord mundial de salto alto con 2,45m, registrado en 1993.

¿Pero quién es el campeón de salto alto en el mundo animal?

Cómo compararlos

Hay dos formas de saber cuál especie tiene el salto más alto de toda la fauna.

La primera es medir la altura que puede alcanzar, aunque este criterio favorece a los animales grandes.

La segunda opción toma en cuenta la altura del salto en relación con el tamaño del cuerpo.

Como cualquiera de las dos formas puede darnos un ranking de saltadores muy distinto, empecemos con el primer criterio.

Resortes en las patas

Un primer ejemplar en esta clasificación es la gacela saltarina, que vive en el sureste de África.

Este antílope es cazado por águilas, tigres, leones y perros salvajes, así que debe saltar muy alto para escapar.

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Image caption La gacela saltarina tiene buenas razones para saltar bien alto.

Entre sus tácticas de sobrevivencia se encuentra el realizar una serie de saltos con las patas rígidas, con los que alcanza unos dos metros de altura.

En esta familia también destaca el impala, de quien se dice es el antílope que salta más alto de toda la especie, con un registro de tres metros.

Otro integrante de esta especie es el saltarrocas, el cual tiene una apariencia más delicada y habita en zonas montañosas del sureste y este de África.

Tienen patas traseras poderosas que les facilitan escalar áreas rocosas, así como también una habilidad particular para caminar de puntillas.

Se suele decir con frecuencia que los saltarrocas alcanzan los 7,6m de alto, pero esto puede que sea una leyenda.

Más mamíferos

Siguiendo con mamíferos encontramos un grupo con bien ganada fama de saltarines: los conejos y las liebres.

Según el ecologista John Flux, las liebres pueden saltar más que los conejos, porque son más grandes.

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Image caption La liebre no solo es más rápida que la tortuga del cuento, sino que saltan más que sus "primos" los conejos.

Flux se basa en estadísticas recogidas a principios del siglo XX por Gerald Edwin Hamilton Barrett-Hamilton, un reconocido experto en historia natural, quien documentó que las liebres marrones alcanzaban alturas de 4,5m en sus saltos.

Esos reportes también indican que las liebres de cola blanca pueden saltar hasta 6,4m, convirtiéndose así en verdaderos campeones del salto alto entre los animales.

Estos herbívoros tienen un cráneo liviano, un corazón grande y sus músculos concentran carne roja oscura que contiene mucho oxígeno.

"Esto hace que las liebres sean muy buenos atletas y, en consecuencia, sean buenos saltadores", comenta Flux.

Además de sus habilidades atléticas, sus patas tienen tendones extendidos, lo cual les brinda esa sorprendente energía para brincar.

Lo mismo ocurre con las ratas canguros, cuyas patas traseras alargadas le permiten elevarse 2,75m, algo muy llamativo si se tiene en consideración que pesan 128 gramos.

A pesar de su nombre, estos mamíferos de los desiertos de Estados Unidos no guardan relación con los famosos canguros de Australia. No obstante, estas ratas han desarrollado un método similar de propulsión, utilizando sus largas colas como un mecanismo de estabilización.

En el caso de los canguros rojos su sistema propulsor no se basa en músculos con mucho oxígeno, sino en tendones elásticos que les permiten viajar largas distancias a través de los bosques en Australia, buscando comida o agua.

Por lo general saltan 1,5m, y se ha dicho que han llegado hasta 3m, lo cual los ubica en la misma categoría de los impala, pero no tan alto como las liebres.

Saltando sobre las olas

También hay grandes saltadores en el mar.

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Image caption El delfín girador o acróbata salta casi igual de alto que un canguro. Pero como los mecanismos para saltar son tan distintos en el agua y en la tierra, es muy difícil hacer comparaciones.

El delfín girador, cuyo nombre se debe a los tirabuzones que hace al elevarse sobre el agua, llega a saltar a la misma altura que los canguros, unos 3m sobre la superficie; pero lo hace en condiciones muy distintas, por lo que no se pueden comparar.

El delfín tuerce su cuerpo bajo el agua, para generar una fuerza de rotación que le permite hacer giros rápidos sobre la superficie.

No está claro por qué los delfines saltan tanto, aunque algunos investigadores sugieren que esa actividad se relaciona con su mecanismo de comunicación.

Adicionalmente, eso les permite deshacerse de rémoras o parásitos que se adhieren a su piel para alimentarse.

Saltos de cazador

Mientras unos saltan para escapar de sus depredadores, otros lo hacen para cazar a sus presas.

Todo el que tiene un gato de mascota sabe cómo saltan sobre un ratón, un pajarito en el jardín o incluso sobre la luz de un puntero láser. Sus ancestros salvajes actúan igual.

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Image caption El serval puede saltar hasta 1,5m, para alcanzar un pájaro en pleno vuelo.

Por ejemplo, el serval vive en el sureste de África y puede llegar a una altura de 1,5m para atrapar un ave en pleno vuelo.

En ese sentido, cabe imaginar que un gato más grande puede alcanzar una mayor altitud.

El felino más grande del planeta es el tigre siberiano, el cual se cree que es capaz de llegar a los 4m de un brinco.

Esto se pudo verificar en el 2007 en el zoológico de San Francisco, cuando un ejemplar de esta especie logró superó una pared de 3,8m para atacar a unos visitantes, matando a una persona.

A pesar de ello, puede que los gatos ligeramente más pequeños sean los que más alto saltan de toda esta especie.

Nos referimos a los pumas, que aunque no son técnicamente "gatos grandes" -porque no rugen como los leones o tigres- tienen medidas similares: parados en dos patas pueden medir 90cm de alto hasta los hombros y llegan a pesar hasta 62kg.

Sus patas posteriores son poderosas, y les permiten un alcance de 5,5m de un salto, según registros del investigador Claude Barnes, en 1960.

De ser cierto ese reporte, ningún gato salta más alto que un puma.

El tamaño importa

Si el conejo de cola blanca es el campeón de los animales por la altitud que alcanzan, ¿qué hay de aquellos que saltan distancias infinitamente superiores a sus tamaños?

Veamos por ejemplo a la langosta del desierto, que utilizan músculos localizados en las coyunturas de sus rodillas para catapultarse hasta lograr alturas de 25cm.

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Image caption La tristemente célebre langosta del desierto puede saltar hasta 25cm.

En esa categoría también se encuentran los cercopoideos, diminutos insectos de 6 milímetros de tamaño que saltan hasta 70cm, gracias a sus especializadas patas traseras.

Mención especial merecen las pulgas, capaces de brincar 200 veces su propio tamaño.

Para ello utilizan sus extremidades posteriores como palancas con múltiples articulaciones. Primero se aferran al suelo, se agachan y utilizan los músculos como almacenes de proteínas que les dan energía.

Cuando liberan esta energía, las piernas funcionan como resortes para hacerla volar a gran altitud.

Se dice que las pulgas de gato dan saltos de 20cm, mientras que las de perro llegan a 25cm.

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Image caption Puede que los copépodos parezcan insignificantes, pero sus números -considerados en términos proporcionales- son impresionantes.

Estas son grandes dimensiones si se tiene en consideración que se trata de insectos que difícilmente se pueden detectar a simple vista.

Además de estas grandes saltadoras están los copépodos, que nadan en los océanos como parte del zooplancton acuático.

Estos pequeños crustáceos son de unos 3 milímetros de largo, y en los músculos de sus cuatro o cinco pares de patas pueden producir 10 veces más fuerza que cualquier otro animal.

Los copépodos desarrollan una velocidad cercana a 1.000 veces el tamaño de su cuerpo por segundo.

Esa rapidez no es algo que haya podido exhibir Usain Bolt en ninguna de sus participaciones en Juegos Olímpico.

Lee la historia original en inglés en BBC Earth

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