Por qué hay lagos de aguas cristalinas que están llenos de toxinas

Lago de Ginebra Derechos de autor de la imagen Alamy
Image caption Pese a sus aguas cristalinas, el lago Lemán tiene un problema de plásticos contaminantes.

En 2016, un grupo de científicos recorrió una decena de playas del lago Lemán, en Suiza. Y no lo hizo para estudiar la flora o la fauna, sino la basura: en particular el plástico.

No les resultó complicado amasar una colección de objetos de uso cotidiano desechados.

Había tapas de botellas, bastoncillos para los oídos, bolígrafos y juguetes. También cosas que no era tan fácil identificar, como bloques de poliestireno.

Aunque recoger basura no era el objetivo principal de los científicos, como explica Monserrat Filella, de la Universidad de Ginebra.

Querían, en realidad, evaluar si eran dañinos los químicos que esos plásticos emitían.

Los resultados de sus análisis surgen en un momento en el que el mundo está despertando a una incómoda realidad: la contaminación por plástico desechado por el ser humano.

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Image caption La contaminación por plástico es un problema global.

Hemos alcanzado, como Naciones Unidas afirmó recientemente, una "crisis planetaria" que está arruinando nuestro ecosistema.

Pese a que cada vez hay más conciencia del daño que causan, los plásticos contaminantes ya están en todos lados.

Mientras que soluciones potenciales como una enzima come-plástico pueden algún día ayudarnos a reducir los niveles de desechos, no hay garantía de que eso sirva ante los millones de toneladas que ya hay en la naturaleza.

La contaminación marina está mucho mejor estudiada que la que se encuentra en agua dulce.

"Los sistemas de agua dulce están siendo objeto de estudio cada vez más, pero a un nivel mucho menor que los océanos", señala Filella.

Esto puede ser simplemente porque los estudios iniciales se centraron en los océanos y por eso las propuestas para seguir investigando y los fondos siguieron esa línea.

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¿Podría ser esta la solución para el problema de los desechos plásticos?

Y el equipo de Ginebra no tardó en encontrar lo que buscaba.

Filella y su equipo recogieron más de 3.000 muestras. Analizaron 670 y los resultados fueron preocupantes.

Muchas de las muestras contenían sustancias químicas peligrosas y tóxicas como cadmio, mercurio y plomo, en algunos casos "en niveles de concentración muy altos", como subraya un artículo científico de 2018 publicado en la revista Frontiers of Environmental Science.

Una gran parte de esas sustancias ahora están prohibidas o son de uso limitado.

"Eso refleja la edad de los plásticos y el momento en que llegaron al lago", señala Filella. Y es que lleva décadas acumulándose.

Estos tipos de plástico coinciden con los que aparecen en numerosas playas, aunque hay una diferencia grande: los elementos peligrosos "parecen darse en mayor abundancia en los plásticos sacados del lago Lemán" que los de los océanos, comenta Filella.

Peligro para los animales

Su efecto en la fauna, por tanto, es más preocupante. La prevalencia del plástico en el agua y en las orillas de lagos y ríos significa que pueden ser ingeridos por los animales.

Si un animal lo traga, los ácidos de su estómago pueden acelerar la degradación del plástico, con lo que resulta más rápida la liberación de los elementos peligrosos al ambiente.

Luego está el efecto en el animal en sí. Por la falta de estudios, no está claro cómo los organismos de agua dulce lidian con la ingesta de plásticos.

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Image caption La contaminación por plástico está presente en lugares remotos como el lago Hovsgol, en Mongolia.

Martin Wagner, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, dedica la mayor parte de su tiempo a investigar esos efectos.

Wagner encontró que los animales sólo sufren cuando se exponen a concentraciones mucho más altas de plástico de las que se encuentran en lagos y ríos en la actualidad.

Wagner sigue preocupado. Su estudio se centra en pequeñas especies de invertebrados y sabemos que hay documentados muchos otros efectos de la ingesta de plástico en animales marinos.

Los estudios muestran que las tortugas marinas mueren con frecuencia cuando el plástico alcanza su sistema digestivo.

Los plásticos también pueden dañar los revestimientos del estómago, bloquear las vías digestivas o enredarse. Filella sospecha que esto también está sucediendo en el agua dulce.

"Es posible que se necesite una gran cantidad de plástico para matar a una pulga de agua, pero eso no habla de las consecuencias a largo plazo y las implicaciones ecológicas", dice.

"Los plásticos no desaparecerán. Están en el medio ambiente y permanecerán allí durante décadas".

No es una excepción

El lago Lemán no es un caso atípico. Otros muestran niveles similares de contaminación.

El lago de Garda en Italia, por ejemplo, también tiene altos niveles de desechos plásticos. Una muestra de la parte norte del lago contenía 1.000 partículas de plástico grandes y 450 partículas más pequeñas (microplásticos) por metro cuadrado.

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Image caption Los ríos pueden ser una fuente principal de la contaminación de los océanos.

Los microplásticos son particularmente perniciosos. Se trata de fragmentos diminutos, a menudo de 5 mm o menos y desprendidos de plásticos más grandes, que se encuentran ampliamente en lagos y lechos de ríos, particularmente en el sedimento, y se confunden fácilmente con los alimentos.

Algunos provienen de fibras de plástico de nuestra ropa, otros de productos cosméticos que contienen microperlas (ahora prohibidas en Reino Unido).

Un estudio incluso encontró microplásticos en el agua potable. Otro los descubrió en cerveza y miel.

Pero "el alcance y la relevancia de su impacto en la vida acuática" aún no se conoce, según el estudio de 2015.

Tampoco está claro cómo esto podría afectar la salud humana, algo que los autores dicen que es "preocupante".

Dafne Eerkes-Medrano, ecologista del equipo de Filella, explica que cuando se trata de agua dulce, cuanto más busquemos contaminación plástica, más encontraremos.

Incluso en el remoto lago mongol Hovsgol, los microplásticos son abundantes: las muestras revelaron un máximo de 44.435 microplásticos por km cuadrado, casi tanto como en el lago Lemán, que tenía 48.146 por km cuadrado.

Algunos de estos se esparcen con el viento de las partes más pobladas del lago, según un análisis.

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Cada vez está más claro que gran parte del plástico que termina en el océano comienza en cuerpos de agua dulce en primer lugar. Las estimaciones sugieren que podría ser tanto como 70 u 80%.

Puede originarse en plantas industriales junto a los ríos, dice Wagner.

No hay una solución única para este problema del plástico porque es muy abundante en la vida cotidiana.

Es por eso que Wagner nos llama a "volver al origen del problema" para pensar más acerca de cómo reducimos el uso de plástico, desde el envase de nuestros alimentos a las tazas de café de un solo uso.

"Deberíamos abandonar la lógica de producir, usar y tirar, pero tratar de crear un sistema económico en el que todo vuelva a usarse", dice.

Reducir nuestro uso del plástico puede ralentizar los desechos que se acumulan en las playas, y los plásticos que usamos hoy son menos tóxicos de lo que eran en el pasado.

"Puede tomar décadas deshacerse del problema", dice Filella.

Puedes leer el original de esta nota en inglés aquí.

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