En fotos: el arte callejero contraataca

La muerte de un joven grafittero a manos de la policía y las amenazas en contra de 12 grupos de teatro callejero de Bogotá han movilizado a los artistas urbanos de la capital colombiana.

Grafitti en protesta por la muerte de Diego Felipe Becerra en Bogotá
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La muerte de un joven artista del grafitti, abatido por la policía en Bogotá el 19 de agosto pasado, ha sido tema de discusión en Colombia durante las últimas dos semanas. El suceso también generó protestas, que se tradujeron en nuevos grafittis cerca del puente donde fue abaleado. Estas son las imágenes.

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Según la policía, Diego Felipe Becerra había participado en el asalto a un autobús que se desplazaba por la zona y luego amenazó a un agente del orden con un arma. Esta versión, sin embargo, es negada por sus familiares.

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El martes, el Instituto de Medicina Legal determinó además que Becerra, de 16 años, no había manipulado ningún arma antes de su muerte, contradiciendo así la versión de las autoridades.

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Según los familiares y amigos de Becerra -conocido en el mundo del grafitti como Tripido- el adolescente se aprestaba a hacer un dibujo del "gato Félix" cuando llegó la policía. Entonces se asustó, huyó y fue abatido por la espalda.

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El caso está siendo investigado por la Fiscalía, pero para el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos es un nuevo ejemplo de "las sistemáticas violaciones a los derechos humanos en las que se han visto involucrados miembros de la Policía Nacional".

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Para Zurik, una artista de grafitti bogotana de 21 años, el caso es indicativo de los prejuicios en contra de esta forma de arte urbano que todavía existen en la sociedad colombiana. "Se cree que el grafitti, como es calle, tiene necesariamente que ser un acto delincuencial", le dijo a BBC Mundo.

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"Lo que pasó con Diego me parece muy desafortunado y es triste que haya tenido que pasar esto para que la gente se diera cuenta de cómo son las cosas y cómo se tratan las cosas de ese tipo", agregó Zurik.

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Pero los "grafitteros" no son los únicos artistas urbanos con problemas en Colombia. Según el portal "La silla vacía", en los últimos dos años cinco raperos han sido asesinados en Medellín. Y este martes tuvo lugar una marcha de protesta por las amenazas de muerte proferidas a 12 grupos de teatro callejero de Bogotá.

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En un comunicado atribuido a las Águilas Negras -una banda criminal de origen paramilitar vinculada al narcotráfico- se fijó un plazo de ocho días (que se venció el martes), para que "las h..de p... organizaciones de m... que se las quieren dar de defensores de los derechos humanos por medios de expresiones artísticas y que se oponen a las políticas de nuestro gobierno" abandonaran la ciudad.

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"Nos sorprendió (la amenaza). No sabemos de donde proviene. El nuestro es un arte reflexivo, cuestionador, pero no nos ponemos a favor ni de uno ni de otro partido político", le dijo a BBC Mundo Héctor Escamilla, de la Fundación Cultural El Contrabajo, uno de los 12 grupos de teatro mencionados en el comunicado.

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"Pero todo aquel que hace arte en los sectores populares es visto como peligroso, porque el artista popular cuenta su realidad", explicó Escamilla. "Igual pasa en la danza, en la música, con el rap y el hip-hop, con el grafitti", dijo el teatrista.

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"Trabajamos con niños que podrían convertirse en drogadictos, que podrían convertirse en delincuentes y los vinculamos con la comunidad", explicó Escamilla. Y para muchos, eso podría explicar la molestia de las bandas criminales.

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Según Escamilla, la policía le está dando algo de protección a los grupos amenazados, "pero es mínima". Y la amenaza ha llevado a alguno de los grupos teatrales ha cancelar algunas presentaciones, aunque ese no es el caso de El Contrabajo. "Lo que hicimos más bien fue llamar a la comunidad para que nos apoyara".

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Y como muestran las pintas que condenan la muerte de Diego Felipe Becerra y las protesta por las amenazas a los grupos de teatro popular, parece que el arte callejero en Colombia no está dispuesto a dejarse intimidar.